El sueño de toda su vida era obtener una maestría en el extranjero, en cualquier país. El conocer la cultura asiática en especial la coreana, la dejó fascinada y desde ese instante se convirtió en su meta a seguir. Nunca se imaginó que allá se enco...
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Capítulo 18
— ¿Dónde está Ji?—le pregunté al panda, él me señaló hacia una esquina y lo vi bailando con una chica mientras otra le encendía un cigarrillo.
Y señores y señoras en ese instante supe lo que eran los celos. Mi cuerpo se estremeció con algo parecido a la ira y unas locas ganas de arrancar unas extensiones largas de cierta rubia.
— ¿Alguien está celosa?—me molestó Em y la fulminé con la mirada.
Le iba a responder y la chica...había agarrado la botella que Ji estaba bebiendo y empezó a beber. Oh, peli teñida* más le valía que se quedara con esa botella y no se le ocurriera regresársela.
—Toma...—me tendió otra botella Tae y le agradecí.
—Claro dale un arma homicida—le saqué la lengua a Em y fui a despegarle esa garrapata teñida a mi novio. No me importaba quien era.
Mientras me acercaba sentía cientos de flashes. Me imaginaba mentalmente las fotografías de mis pasos hacia ella, pasito a pasito. Me detuve y a mi mente vino la canción de Luis Fonsi y Daddy Yankee. Recordé vagamente que esa canción les había encantado a todos, inclusive a los coreanos y que les gustaría bailarla con una latina.
Me acerqué al DJ y le solicité esa canción, lo vi algo reacio pero con un por favor muy pero muy tierno de mi parte. Sonrió y accedió. Me giré hacia mis amigas y les hice señas para que se acercaran, algo vieron en mi cara porque no dudaron ni dos segundos.
— ¿Qué hiciste?—me preguntó entre risas Em y yo sólo le señalé mi oído y ella sonrió de oreja a oreja cuando empezaron a sonar los primeros segundos de la canción.
—Arriba las latinas...—gritó Em, Sun nos miró y se unió a nuestros gritos. Después de todo era media latina.
Con el alcohol corriendo por nuestras venas, dejamos que la música nos llevara hacia donde quisiera. Nosotras cantábamos con la música y nos movíamos lento hasta que llegó el coro. Em bailaba delante de mí y Sun detrás de mí. Nos movíamos entre las tres. Reíamos y entre tanto y tanto nos empinábamos la botella que cada una cargaba.
—Mierda...—dijo Em y yo reí. Sabía lo que quería.
—Necesitas un macho pecho peludo...—dijo Sun y las dos la vimos extrañadas y luego estallamos en carcajadas.
De repente no sé qué nos dio y nos acercamos al DJ y empezamos a movernos a su alrededor y él intentaba seguirnos el baile pero no podía, era gracioso verlo. Mi miraba viajó hacia la gente que estaba filmando y tomando fotografías y estas sólo observaban. Les hice señas a mis amigas, ellas retrocedieron conmigo y seguimos moviéndonos.
Les hice señas para que cada una disimuladamente llamara a sus chicos, pero no fue necesario porque cada una se vio arrastrada por ellos. Las vi de reojo y ellas sonrían triunfantes. No pude evitar sonreír con ellas.