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15| Duele escuchar su voz

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¿Has sentido que tu alrededor da vueltas?

¿Has sentido que todo desaparece cerca de ti?

¿Has dejado de sentir por al menos un instante de tu vida?

¿Has sentido como el corazón se detiene y no puedes ver nada a tu alrededor?

Porque yo me sentía de esa forma.

Desde que su voz sonó tras el teléfono sentía como se reproducía en mi memoria cada segundo de terror que viví hace siete años, como los gritos y el dolor se volvieron a sentir y escuchar.

Sentía que podía volver a vivir ese momento, cómo intentaba huir y no ayudarlas, cómo no me fijé en comprobar que estuviera viva junto al espejo de cristal y corrí por las escaleras, cómo se sintieron sus palabras fuera de sentido, cómo se sintió cada herida en mi piel, pero sobre todo cómo se sintió el saber que ya no estaban, que ya no están.

No podía asimilar que sucedía a mi alrededor, estaba en shock, en una especie de trance, ya no escuchaba su voz, no escuchaba a Ava parlotear y mucho menos los sartenes que en algún momento Christopher utilizó en la cocina, solo se reproducía una y otra vez sin parar como un vídeo en repetición.

Había sonidos raros por el lugar y creo que fue mi cuerpo que se escuchó caer al suelo. Se acercó a mí de forma borrosa, pero ya no podía, todo había pérdida su color.

Una sonido me despertó, un sonido constante y regular, quizá no me haya despertado ese sonido, tal vez solo fue lo que mi memoria vivía una y otra vez me que me obligó a hacerlo

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Una sonido me despertó, un sonido constante y regular, quizá no me haya despertado ese sonido, tal vez solo fue lo que mi memoria vivía una y otra vez me que me obligó a hacerlo. Todo mi alrededor era diferente, las paredes pintadas de blanco y algunos muebles a los lados. 

¿Dónde estoy? ¿Quién me trajo aquí?

Lauren —dijo Christopher a mi lado y no pude evitar encajar puntos. La salida con Ava, el beso y lo más terrorífico la llamada.

Ese sonido constante que antes escuchaba se había detenido, mi cabeza daba vueltas y mi respiración era muy agitada.

—Lauren tranquila —se acercó a mí y puso sus manos en mis hombros—. Tranquila, respira conmigo, no pasa nada —decía con suavidad mientras hacía respiraciones lentas.

Lo imité, no sabía por qué, pero algo me decía que de verdad las cosas van a estar bien. Estuvimos así hasta que mis respiraciones estuvieran controladas y luego me soltó. No dijo ninguna palabra y estuve agradecida de ello hasta que vino un doctor y me hizo las revisiones necesarias para decir que estaba bien y que solo fue un mal susto.

—¿Te encuentras bien? —pregunta y yo asiento—. ¿Quieres hablar de lo que sucedió?

Mis ojos se llenan de lágrimas. Aún pasaba por mi mente lo de aquella noche, aún podía escuchar su voz. Me sentía aterrada y podría jurar que estaba temblando.

—Quiero hablar con Joey —respondo huyendo de su mirada.

Veo como afirma y me tiende su teléfono después de sacarlo de su bolsillo.

—Voy a salir para que hables con tranquilidad —se paró de su asiento, pero lo detuve.

—No, quédate, no quiero estar sola —le digo y él vuelve a sentarse junto a mí y el sonido que escuchaba cuando me desperté volvió a sonar, eran los zapatos de Chris, algún tic nervioso supongo.

Marco el número que ya sé de memoria y al segundo tono responde.

—Hola Chris —responde en medio de un bullicio.

—Joey —respondo en medio de un sollozo.

—¿Lauren? —inquiere—. ¿Qué pasa, por qué lloras?

—Yo... Me ha llamado. —Ava entra en la habitación en silencio.

—¿Quién? ¿De qué hablas? 

Niego con un gesto como si pudiera verme, mencionar su nombre duele tanto como pensar lo que hizo, decirlo en voz alta lo hace sentir más real de lo que me permito sentirlo.

—No sé cómo le dejaron llamarme, habían afirmado que no lo haría, él... —digo con rapidez e ignoro su pregunta, sé que me va a entender.

—Cálmate, para que puedas hablar —me dijo despacio—. ¿Qué te dijo?

—Solo me llamó por mi nombre y no sé qué pasó, yo... Yo estaba muy nerviosa y creo que me desmaye.

—Tengo una paciente aquí, pero voy a llamar para saber cómo tuvo acceso a ti y luego tomaré un vuelo a San Francisco.

—¡No! No es necesario, estoy bien Joe de verdad.

—Lau.

—De verdad Joey no te preocupes, Ava y Christopher están aquí conmigo.

Puedo escuchar como toma un respiro.

—Está bien, pero si algo ocurre llamas —pide antes decir unas cuantas palabras y luego colgar.

Me seco las lágrimas que queda en mi rostro y miro la mano que Ava une a la mía.

—¿Cómo te encuentras? —habla más despacio de lo normal, tal vez para que no me altere.

—Bien —susurro y veo su mirada clavarse en mí como si supiera que estoy mintiendo.

—Lauren, te alteraste mucho —murmuró—. No sabíamos que hacer, no reaccionabas. No creo que estés bien.

Cierro mis ojos y los vuelvo a abrir, esta vez dirigiendo mi mirada a Christopher que nos observa en silencio.

—Solo fue una llamada inesperada —trato de explicar—, de una persona que me hizo mucho daño; todavía no estoy preparada para hablarle.

El doctor vuelve a entrar en la habitación y decide darme de alta.

No tenía nada malo para mantenerme ahí, solo que mi ataque de ansiedad me había afectado demasiado.

En el auto nadie dice nada, me dan mi espacio y no presionan a que siga hablando de algo que no estoy acostumbrada a hablar a menos que sea con mi psicóloga.

Christopher deja a Ava en su casa y luego vamos al apartamento un intenso silencio. Esto me recuerda el día que fui a casa después de la muerte de mi madre y hermana, el silencio era como un bloque de hielo en mi pecho mientras miraba por la ventana a los demás viviendo sus vidas como siempre y yo a un paso de odiar la mía. Amanda decía que era afortunada, que era fuerte por vivir con el dolor con el que estaba viviendo, que no todos deciden vivir con ellos, no todos deciden siquiera vivir porque la situación los sobrepasa. 

A veces me pregunto si estoy viviendo de verdad, si hundirse una y otra vez en el mismo agujero no te quita la fortaleza de vivir.

Llegamos pronto a la casa, todo parece igual, a excepción de los platos regados en la cocina.

—Tienes que descansar —dice Christopher detrás de mí.

Veo mi celular en la encimera y lo tomo en mis manos, una línea se torna desde la esquina superior derecha hasta el centro. Presiono el botón de encendido y la pantalla cobra vida.

Volteo mi rostro para encontrar a Christopher estudiándome con la mirada, cuando ve que lo miro esboza una sonrisa.

Me hace tomar algo de comer y me voy a dormir, y como siempre o con mayor intensidad vuelvo a soñar con ese día, vuelvo a verlo en mis pesadillas y duele, duele mucho escuchar su voz.

Lila ✔️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora