30 de septiembre, 2017
Regresar a casa debería de sentirse diferente, feliz, emocionante. Debería de tener a alguien que me espere en el aeropuerto así como tuve compañía cuando me fui a San Francisco, tener abrazos reconfortantes y luego emocionarme contando que he logrado lo que iba a hacer, que he encontrado lo que fui a buscar. Y tal vez lo he logrado, tengo fotos asombrosas de mi estadía allí, tengo mi perspectiva de San francisco, es lo que quería.
He ganado algunas cosas en estos últimos meses, pero también he perdido. Perdí un amigo, una familia.
Volver al apartamento que compartía con Joey me da escalofrío, tantos momentos buenos hemos vivido, pero en mi memoria vuelvo a ver sus mentiras, como jugaron conmigo, se supone debemos enfocarnos en las cosas buenas y positivas, pero justo ahora no puedo solo enfocarme en que estuvo ahí para mí.
Abro la puerta con la llave que aún conservo. Y mi atención cae en la planta que hay junto a la puerta, está saludable y ha crecido casi hasta mi altura. Christopher me sigue los pasos y cierra la puerta tras de mí. Joey no sabe que vendríamos, a menos que Chris haya hablado con él, no me vi con la necesidad de decirle, realmente no he hablado con él, ni pienso hacerlo.
Ignoro todo lo que está en la sala y camino hasta mi habitación, al parecer Joey ha estado limpiando el área porque está impecable. Los cuadros de las paredes no tienen polvo y la cama está hecha.
—Esto es hermoso —susurra Chris.
No hay un solo espacio en mi pared que no tenga una fotografía y por más extraño que parezca no se ve cargado, le di una buena distribución como para que no parezca decoración en exceso. Hay una pila de cajas a un lado, si no supiera que fui yo misma que las dejé ahí para hacer unas manualidades diría que Joey es muy consciente de que vendría.
—En la mesa vi periódico, envolvamos los cuadros en él y ayúdame a ponerlos en las cajas —le pido a Chris.
Él hace lo que pido mientras saco de las gavetas las cosas que creo importantes, las que no, podría donarlas. Hace días estuve hablando con Chris, me mudaré con él a San Francisco y conseguiré trabajo, a fin de cuenta mis ahorros no son eternos y ya llevo casi medio año sin trabajo. Tal vez podría trabajar como fotógrafa independiente o dar clases de fotografía, realmente aún no he decidido nada.
—Una de estas cajas están llenas —me dice Chris y frunzo el ceño. Le pido que la acerque y nos sentamos en la cama a ver el contenido. Está sellada y no recuerdo en ningún momento haber guardado nada.
Tomo unas tijeras de la mesita y abro la caja. Lo primer que veo es un libro de Shakespeare que reconozco como de mi padre, un álbum fotográfico se encuentra bajo el mismo, uno que definitivamente yo no hice. Hay fotos de mí y Payton cuando éramos bebés, disfrazadas para el día de Halloween, en nuestros cumpleaños, incluso hay una de las dos ayudando a mamá en el invernadero. A Payton no le gustaba mucho plantar y ver una foto en la que lo esté haciendo me sorprende. Estoy segura de que David tomó la fotografía. Paso foto tras foto y encuentro uno de la boda de mis padres.
—Ese es mi padre y ella mi madre —le digo a Christopher que mira con atención.
—Tu madre era hermosa —asiento.
Termino de mirar el álbum y encuentro otro más en la caja, esta vez Payton y yo somos adolescentes, hay muchas fotos de mamá, papá y Payton y en escases de mí, incluso Joey aparece en alguna que otra fotografía. Al fondo de la caja hay algunos CDs y un pequeño bolso, abro este último y encuentro un juego de cadenas que una vez mi madre nos había comprado a Payton y a mí, eran nuestras iníciales, yo tenía la 'P' y mi hermana la 'L'. No entiendo cómo llegaron esas cosas hasta aquí, pero sin duda no las voy a tirar.
—Una familia pequeña, pero unida —susurra Chris.
Volteo mi rostro y beso su mejilla.
—La tuya es asombrosa —digo.
Termino de llenar las cajas y de retirar los cuadros de las paredes, pusimos todas las cosas necesarias en cajas y me tendí agotada en la cama, un vuelo esta mañana y la tarde recogiendo cosas en mi habitación. Es como demasiado.
—Pidamos pizza —sugiero.
—Perfecto —responde Chris—. ¿A qué hora iras a ver a tu padre?
Me tenso con solo pensarlo, lo decidí, dije que lo vería. Pude ver a Payton después de creer que había muerto así que puedo ver a David, sé que puedo. Es la principal razón por la que estoy aquí, para verle, para perdonarle. Tal vez si lo perdono una parte de mí esté en paz, necesito sentirme en paz al menos con él, con mi padre.
—En la tarde —respondo.
Nos comemos una pizza de pepperoni, es mi preferida. Chris no tiene una preferida, suele pedir una diferente cada que tiene la ocasión, debe de haber probado todo el menú de la pizzeria. La caja de la pizza la dejo en la basura y escucho la cerradura de la puerta principal.
Ya es hora de que Joey llegue de trabajar, cuando solía vivir con él llegaba más temprano. La luz de la sala es encendida y siento sus pasos hasta aquí. Cuando llega a la cocina se detiene y nos miramos, no lo saludo, no intento abrazarlo como se supone haría, realmente no hago ningún movimiento. Solo respiro y tal vez pestañeo.
La imagen de Payton llega a mi mente junto a la de Joey hace unos días cuando le dije que no quería verle, también me llega a la mente su rostro de tristeza, sus lágrimas en mi hombro y nuevamente las promesas.
Estar justo frente a él es como abrir un mar de recuerdos, buenos momentos, malos momentos, estuvimos ahí para apoyarnos, para reír, para abrazarnos e incluso para mentirnos. Eso nunca se me escapará, no creo poder dejar de lado que él me mintió de esa manera. ¿Cómo me veía a la cara? Yo tan solo no podría.
Sacudo mi cabeza para despejarme y paso a su lado como si no me afectará su presencia. Extrañamente encontré las llaves de mi auto en el reposa llaves y bajé hasta la planta baja. Joey mantenía el auto. Era algo que se comprometió hacer por lo que no creo que se le haya olvidado.
Enciendo el coche, suelto el celular que traía en la mano sobre el asiento de copiloto y salgo del estacionamiento.
Voy camino al cementerio.
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Lila ✔️
RomanceElla hizo la promesa de que después de su viaje a San Francisco traería la felicidad con ella. Que superaría ese pasado que tanto la atormenta. Él se ofreció a ayudarla, pero nunca prometió que la ayudaría a afrontar su pasado, aunque sin darse cuen...
