POV'S Dominic
Observaba a Elizabeth dormí, si algo estaba seguro es que ella me recordaba demasiado a Nirvana, de la cuál no se desde hace meses. La he buscado, por mar, tierra y si pudiera por todo el universo, y nomas no hay rastro de ella, los oficiales cada fin de semana vienen a mi casa para ver si ella se a comunicado conmigo y aunque rezara porque eso pasara, no es posible.
Elizabeth es, una mujer atrevida, que se sabe valer por si misma, al igual que Nirvana. Sin embargo hay algo en esta mujer que me hace saber que no son las mismas personas. Nirvana jamás me miraría de la forma en que lo hizo Elizabeth en el aeropuerto, sus ojos verdes me miraron con lujuria y ella presenta una picardía que moriría porque Nirvana también lo hiciera.
Estoy tan enamorado de Nirvana, que le he mentido a todo el mundo por ella. Jamás, nunca en mi vida pensé en que una chiquilla de tan solo veinte años me iba a traer loco como ella logró hacerlo en tan poco tiempo. Hubiera preferido haber conocido a Nirvana de otra manera, en otro momento: Sí amas algo déjalo ir, me dijo Sasha cuando redactaba la carta que le entregue a ella en su cumpleaños.
Si hubiera sabido que un proyecto se complicaría de tal forma, jamás hubiera tomado esa carpeta, con el nombre Valentine escrita en ella.
-¿Dom, porqué no duermes?. -preguntó Elizabeth en un susurro.
-Bella durmiente, son las siete. -dije burlesco, apenas terminé de hablar Elizabeth salto del capo del auto.
Anoche cuando su inesperada petición me llego a los oídos, jamás pensé que ella se refería en ver la luna durante la noche, mientras ella hablaba o yo lo hacía. Fue ahí cuando me di cuenta de lo enamorado que estoy de Nirvana, de ése amor que yo mismo destruí, de que yo fui el encargado de que Nirvana se fuera de mi lado, y yo no hice nada para impedirlo.
-¿Dominic?. -habló Elizabeth.
Nuevamente estaba ahí, Nirvana Valentine en el cuerpo de Elizabeth Méndez. Aquella chica de ojos cafés, cabello negro y largo en el cuerpo de una chica de ojos verdes, cabellos rubio y hasta los hombros. Tan diferentes, pero a la vez tan mismas.
-Si hablas con ella, explícale todo. Las mujeres solemos actuar de muchas maneras diferentes, pero si ella todavía te ama, te perdonara. -dijo la rubia frente a mí.
-Pareces experta en todo esto del amor. -sonreí cálidamente -¿Qué te paso a ti?. -pregunté.
Elizabeth borró su sonrisa, se volvió seria, todo aquel rastro de la chica de anoche desapareció. Respiró profundamente y tras mirar el acantilado donde estábamos, habló.
-Perdí al amor de mi vida, dejé de amarlo. -habló, sus ojos se volvieron cristalinos y volvió a respirar para seguir hablando -Mí padre me dijo una vez, si lo amas déjalo ir, si regresa es porque el amor será para siempre, si no vuelve es porque era una piedra más en tu camino. -dijo.
-¿Él no volvió?. -le pregunté, ella sonrió y volviendo a mirar el acantilado habló.
-Sí, lo hizo, volvió. -se giro a verme -Fui yo la que me alejé, no podía seguir amando al hijo de la persona que más daño me hizo en el mundo. Lo dejé para que otra mujer, lo hiciera feliz, lo disfrutara como yo no iba a poder hacerlo. Lo dejé para siempre, en el fondo de mi corazón, para que el amor que siento por él prevaleciera ahí y no en el inicio de mi corazón, porque estaba haciéndome daño yo misma. -sus lágrimas se hicieron presentes y junto a ellas, también las mías -Aún recuerdo su voz, durante la llamada, frente a mí, en la cama, en todo lugar. Sus manos en mí cuerpo, en mis manos, en mis piernas, en mi cara. Su risa, cuando yo decía algo gracioso él reía, fuera pésimo mi chiste él lo hacía. Su cuerpo, desnudo o con ropa puedo dibujarlo, puedo decirte cuanto lunares tiene o alguna cicatriz, puedo ser mi propia guía en la obscuridad si él me lo permitiera de vuelta. Me basto sólo un par de noches en conocerlo tan bien, que él sólo lo hecho a perder. -dijo y sus lágrimas caían como cascadas sobre sus ojos.
Limpié mis lágrimas y bajé del capo del auto para estar frente a ella, a su altura.
-No echaría a perder mi relación con una chica tan fantástica como tú. -digo seguro y ella sonríe negando, tomó su cara entre mis manos y hago que me observé -Eres realmente hermosa Elizabeth, fantástica, risueña, tal como lo era Nirvana y aunque estoy esté comparativo, me gustaría haber tenido el tiempo suficiente para explicarle como realmente sucedieron las cosas. Deberías volver por él, si lo amas demasiado hazlo, si yo supiera donde se encuentra el amor de mi vida, iría por ella y no la dejaría escapar de nuevo por nada del mundo. -lágrimas vuelve a salir de sus ojos y de los míos también.
-¿La amas, no es así?. -preguntó sonriendo.
-Lo hago. -contesto casi riendo -Una chica de tan sólo veinte años logró enamorarme como nunca lo hizo nadie durante mis cuarenta años de vida. Ella era y estoy seguro que el próximo hombre que este en su vida estará de acuerdo conmigo, por ella es la mujer que todo hombre quiere en su vida. Al principio empezó como un simple trabajo, ahora que ella no está más conmigo sé que es el amor de mi vida y no lo valoré, perdí a Nirvana Valentine en el aniversario de la muerte de mi madre, y eso fue lo más doloroso que pude experimentar en la vida y aún así no se lo deseo a nadie. -digo.
Ambos nos miramos, ninguno dice nada. Sostengo su cara entre mis manos, casi puedo saborear sus labios, observo sus ojos y veo tristeza en ellos. Recorro el cabello que esta en su cara y con mis manos recorro el contorno de su cara, su cuello y puedo jurar que ella también siente esa corriente que yo siento en estos momentos. Vuelvo a mirar a Elizabeth y no es ella, ahí nuevamente esta Nirvana, sonriente como aquel día en la cabaña.
Sus ojos destellan felicidad, no hay rasgos de preocupación o venganza en ellos. Sus hermosas ondas en el cabello negro están ahí, como las tantas veces que la observé durmiendo después de haberla hecho mía, sonriendo como una niña traviesa, mientras se esconde debajo de las sábanas. Puedo observa amor en ellos, como Nirvana lo haría, con sinceridad como cuando lo dijo por primera vez y cuando yo se lo dije.
Levanta sus manos y pasa las manos por mi cabello, como aquella vez en la que ella propuso el juego tonto de preguntas y respuestas mientras comíamos. Lleve mis manos a su cintura y ella sonrió ante el gesto, fue ahí cuando un pequeño recuerdo llego a mi mente.
Flashback
-¿Jugamos preguntas y respuestas?. -preguntó ella desde el otro lado de la cocina, sentada en la isla de la misma.
-¿Qué juego es ése, Nirvana?. -dije riendo, ella rodó los ojos divertida y dijo:
-Yo hago preguntas y tus las respondes.-su obviedad hizo que riera y después ella lo hiciera.
Camino hasta ella y separando sus piernas me coloco entre ella. Nirvana sonríe y levanta sus manos para pasarlas por mi cabello y dejarlas en mi nuca. Llevo mis manos a su cintura y si despegar la mirada de ella, aprieto sus huesos de ilion, observo sus ojos y hay un hermoso brillo especial en ellos, me observa por unos segundos y después su ojos observan mi pecho.
-Me gusta tu cabello. -comenta, y empieza a mover sus dedos por mi cabello.
-Te amo. -digo sin pensarlo, sin titubear.
La rápida mirada de Nirvana vuelve a mis ojos, su sonrisa se hace más amplia hasta el punto en el que unos hermosos hoyuelos se han marcado en sus cachetes y sus mejillas se han sonrojado. Su cabeza se ladea hacia a lado izquierdo de ella, muerde su labio inferior y después dice:
-Te amo, Dom. -la lentitud en que lo dice, me hace saber que lo dice desde el fondo de su corazón y unas enormes ganas de besarla se apoderan de mí.
La atraigo hacía a mí, aún así si fuera posible y tomando su barbilla la beso, con lentitud, despacio, con amor. Un hermoso amor, que no durará para siempre.
Fin Flashback
Era verdad, su amor no me permanecería después de todo lo que venía a continuación.
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Espero, en verdad espero que el capítulo les hubiera gustado. Recién hecho.
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Ven Conmigo
RomanceNo sé, si te odio o te quiero... Todo había empezado en el baño de un Club en el que ambos se encontraba, se conocieron pero como era de esperarse ella huyó de él, sin saber que después de dos días él se metería a su casa y tiempo después lo encontr...
