Drogo abrió la puerta y la invitó a pasar. Aquella habitación era inmensa y estaba llena de muñecas. Era el sueño de cualquier niña. Una habitación digna de una princesa.
En el centro de la habitación, sentadas sobre una enorme manta, jugaban una doncella y una hermosa niña rubia. La niña se volvió, abrió los ojos como platos y echó a correr hacia ellos.
—Papiiiiiiii —gritó con una gran sonrisa en sus labios.
Drogo se agachó y, cogiéndola por la cintura, la levantó del suelo y la acogió entre sus brazos dándole un tierno beso en el cabello. A Morgana se le escapó una lágrima. Ver a Drogo tan cariñoso y paternal con su hija le había conmovido. Se limpió la cara y recobró la compostura al ver que Drogo se acercaba a ella con la niña de la mano.
—Mira Lorie. Esta es Morgana, Condesa de Karpov. A partir de ahora va a vivir en el castillo y quería que la conocieras.
Lorie hizo una pequeña reverencia. Resultaba enternecedor verla en su papel de princesa.
—Es un placer, Condesa.
Morgana sonrió y le devolvió la reverencia.
—El placer es mío, princesa Lorie. Pero, por favor, llamadme Morgana.
—Si ese es vuestro deseo, así lo haré —respondió la niña con una gran sonrisa —. ¿Queréis jugar conmigo?
Morgana miró a Drogo quien asintió con la cabeza. Necesitaba que ellas se llevaran bien y esto era un buen comienzo.
—De acuerdo, jugaré con vos. —Tras decir eso se volvió hacia Drogo con cara maliciosa. —¿Y vos, majestad? ¿Jugareis con nosotras?
Drogo le lanzó una mirada asesina mientras Lorie daba saltitos de alegría por toda la habitación.
—Síííí. Síííí. Venga, papi, vamos a jugar.
La niña tiraba con fuerza del brazo de su padre. Él se volvió hacia Morgana, quien le miraba divertida, y luego se enfocó en la niña, quien le sonreía emocionada. No tenía escapatoria.
—Bien, de acuerdo. Pero sólo un ratito. ¿Vale?
—BIEEEEEEN —gritó aplaudiendo mientras daba saltitos de alegría —. Voy a por los muñecos.
Drogo se acercó a Morgana y con una sonrisa susurró a su oído.
—Ésta me la pagas, cosita. —Lo que hizo que a ella se le escapara una risita devolviéndole una mirada cómplice.
La niña comenzó a recorrer la habitación observando los muñecos. Su grado de concentración era muy grande. Estaba claro que era muy importante que su padre jugara con ella y quería que todo fuera perfecto. Al final escogió tres y, visiblemente emocionada, se dirigió hacia la manta y les llamó para que se acercaran. Una vez todos sentados, repartió los muñecos. A su padre le entregó un muñeco que representaba a un príncipe, ella tenía una hermosa muñeca vestida de princesa y a Morgana le entregó una muñeca más sencilla, vestida con ropa de campesina.
—Tú, papi, serás el apuesto príncipe, yo seré la princesa y tú, Morgana, serás la malvada bruja que nos quiere separar.
Drogo y Morgana se quedaron estupefactos. Ambos se miraron sin saber qué decir. No tenían ni idea de cómo analizar aquello. Entonces Drogo le dirigió una mirada tranquilizadora dándole a entender que, quizás, el juego que había elegido la niña era casualidad. Ella sonrió asintiendo con la cabeza y volviéndose hacia la niña comenzaron a jugar.
Lo que, en teoría, iba a ser un juego inocente, se convirtió en una persecución hacia Morgana. Ella intentaba guardar la compostura mientras que Drogo se estaba poniendo cada vez más nervioso. Afortunadamente, no duró mucho, ya que una doncella llegó a buscar a Lorie para llevarla a cenar. La niña se levantó, dio un beso y un abrazo a su padre y se despidió de Morgana con una suave inclinación. Acto seguido desapareció por la puerta con la doncella.
—Lo siento, cosita. Yo...
Drogo estaba bastante dolido y Morgana enseguida se dio cuenta de ello por lo que trató de buscar la manera de animarle. El hecho de que sus comienzos con Lorie hubieran sido tan desastrosos, no auguraban nada bueno y eso era algo a lo que debía poner remedio.
—No te preocupes. No es tu culpa — le indicó ella tomándole la mano —. Lo más probable es que recele de toda mujer que se acerque a su padre. Si tú quieres, intentaré pasar más tiempo con ella. Quizás no sea tan mala idea hacerle de niñera.
Drogo sonrió aliviado. Veía que Morgana se había dado cuenta de lo importante que esto era para él y le agradecía el esfuerzo.
—Gracias, cosita. Y ahora, ¿qué te parece si damos un paseo por el pueblo?
—Drogo, por favor, aún es muy pronto para eso. No quiero que se hable de más.
—Eso ya no tiene remedio, cosita —contestó él riéndose —. Llevamos casi todo el día juntos. Es imposible dar más que hablar.
—Está bien —aceptó a regañadientes.
Drogo sonrió, la ayudó a levantarse y, tomados del brazo, se dirigieron al pueblo.
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EL REINO PERDIDO. PARTE I (TERMINADA)
FantasyÉsta es la historia de un reino perdido. Una historia que, con el tiempo, se convertiría en leyenda. Morgana, una joven huérfana recogida en una posada, verá como su vida cambia cuando,una noche de tormenta, estaba a punto de ser violada. Aunque hay...
