Tras la visita de Viktor, Morgana cayó en una profunda depresión. Se negaba a salir de su habitación y no hacía más que llorar por lo que Drogo procuraba estar todo el tiempo que podía con ella. Cuando sus obligaciones se lo impedían, Peter, Nicolae, Tom o Jack tomaban el relevo. No querían que estuviera sola ni un momento y todos se esforzaban por intentar animarla sin ningún resultado.
El ánimo de Morgana inundó todo el castillo. En poco tiempo habían pasado de la felicidad absoluta a una profunda tristeza. Incluso Ana era incapaz de mantener su eterna sonrisa viendo a su señora en semejante estado.
Lorie era la única que conseguía animarla algo. Le pidió perdón por haberla tratado tan mal y, en cuanto podía, se escapaba a su habitación para jugar con ella. Conseguía arrancarle algunas sonrisas pero cuando la niña se iba, ella seguía con su llanto. Se sentía tan miserable. No podía dejar de pensar en las palabras de Viktor. En el fondo sabía que él tenía razón.
Ya llevaba casi una semana encerrada. Drogo había salido a atender unos asuntos y Peter le hacía compañía y le abrazaba mientras ella, como siempre, lloraba en silencio. De pronto, la puerta se abrió y apareció Sebastián. Morgana se volvió hacia él con cara de esperanza a lo que él le correspondió una sonrisa.
—Creo que tengo algo.
Morgana se levantó de un salto y corrió hacia él.
—¿En serio? Dime, de que se trata. —Deseaba con todas sus fuerzas acabar con esa maldición.
—Tranquila, todo a su tiempo. Peter, por favor, ve a buscar a Drogo. Dile que le esperamos en la cripta.
Peter asintió con la cabeza y salió en busca del rey.
—Dime, Sebastián, ¿de qué se trata?
Él la miró con cariño. Por lo menos había dejado de llorar.
—No estoy muy seguro, pero antes tenemos que hablar con tu madre. Vamos, tenemos que preparar el círculo.
Morgana asintió con la cabeza y salió tras de él.
Cuando Drogo llegó a la cripta no pudo evitar esbozar una gran sonrisa. Morgana estaba emocionada ayudando a Sebastián a prepararlo todo. Cuando le vio, se lanzó a sus brazos y le regaló un pequeño beso y una sonrisa para después volver a lo que estaba haciendo. Verla así le hacía feliz.
Tom y Jack también se encontraban allí. Estaban con Drogo cuando apareció Peter y decidieron acompañarle. Ellos ya eran parte de eso por lo que no se lo impidió. Sebastián les miró con el ceño fruncido pero enseguida relajó el rostro e hizo un gesto afirmativo con la cabeza. Quizás no era tan malo que estuvieran allí.
Aquella reunión era importante por lo que la invocación, que era lo que más energía necesitaba, la iba a hacer Morgana. Sebastián cogería después el relevo para mantenerla lo más posible. Una vez todo preparado, Morgana se acercó al atril y comenzó a leer el conjuro. Margot no tardó en aparecer.
Después de sonreír a su hija volvió su mirada a los lobos.
—Me alegro de verte, Tom. Espero que estés cuidando bien de mi niña.
—Yo también me alegro de verte, Margot. Y te aseguro que me preocupo mucho por ella. Es por eso que estoy aquí.
Ella asintió con la cabeza y se volvió hacia Sebastián.
—Dime, Sebastián, ¿qué es lo que has averiguado?.
—Algo muy interesante, Margot. ¿Tú sabías que Morgana y Drogo estaban comprometidos?
Todos en la sala se quedaron con la boca abierta.
—¿Qué quieres decir, Sebastián? Sé que mi marido y el padre de Drogo pretendían comprometerlos cuando nacieron pero yo me negué en redondo.
—Pues parece ser que no te hicieron caso. He encontrado un documento firmado por ellos. ¿Casualidad? No lo creo. Parece ser que estos dos estaban predestinados.
Margot se quedó pensativa. Su marido había actuado a sus espaldas y ella no había podido evitarlo. Quizás Sebastián tenía razón.
—Y dime, Sebastián. ¿En qué nos beneficia esto?
—Bueno, en primer lugar, esto anula el documento de promesa de matrimonio de Morgana a Viktor. No puede prometerse a él si ya está prometida. —Ella asintió con la cabeza. —Una vez aclarado esto, me gustaría que nos contaras más de la maldición. El hecho de que ellos estén predestinados quizás sea la clave para acabar con ella.
Margot se quedó un rato pensativa. Lo que decía Sebastián tenía bastante sentido. Quizás hubiera alguna esperanza.
—Morgana, Drogo. Acercaos a mí. Sebastián, ¿puedes tomar el relevo?
Sebastián asintió con la cabeza y sustituyó a Morgana en el atril y ambos se acercaron a Margot cogidos de la mano. Ella comenzó a dar vueltas a su alrededor. Los miraba de arriba abajo, sin perder detalle. Entonces se detuvo frente a ellos, les miró a los ojos y cogió las manos entrelazadas de los dos. Cerró los ojos y se concentró. Al cabo de un rato les soltó las manos con una sonrisa y acarició el rostro de su hija.
—Morgana, cariño. Por favor, vuelve al atril. No sé cuanto puede durar esto y necesitamos tu ayuda.
Ella asintió con una sonrisa y, dedicando una mirada esperanzada a su hombre, volvió al atril.
—Bueno, Margot. Dime. ¿Qué opinas? —dijo Sebastián cruzando los brazos. —Ella esbozó una gran sonrisa.
—Creo que es posible que tengas razón. Entre ellos hay una conexión muy fuerte, casi mística. Por desgracia, no sé de la maldición mucho más que vosotros, pero creo saber quién os puede ayudar.
Todos en la sala estaban profundamente intrigados. Entonces Margot se dirigió a Tom.
—Dime Tom. ¿Recuerdas a Camile? —El rostro del lobo se iluminó.
—¿Camile? ¿Sigue viva? Bueno, quiero decir no-viva. —Margot se echó a reír.
—Así es. Lleva más de un siglo recluida en la Abadía de Brasov, renegando de su existencia de vampiro. Si alguien sabe algo, seguro que es ella. —Un clima de esperanza se instaló en la cripta. —Morgana, hija. Quiero que vayas allí con Tom para averiguar algo más y no, tú no puedes ir, Drogo.
Drogo puso mala cara y todos se echaron a reír.
—Así lo haré, madre. Pero, dime, ¿quién es esa tal Camile?
—Camile es... tu bisabuela.
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EL REINO PERDIDO. PARTE I (TERMINADA)
FantasiÉsta es la historia de un reino perdido. Una historia que, con el tiempo, se convertiría en leyenda. Morgana, una joven huérfana recogida en una posada, verá como su vida cambia cuando,una noche de tormenta, estaba a punto de ser violada. Aunque hay...
