XV

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— ¡No! — me reincorporo en un instante, jadeando y sudando sin parar. Mi puños fuertemente entrelazados con las sabanas.

Cuando me calmo un poco, miro a mi lado en busca de William pero el ya no está ahí. La decepción intenta dominarme pero la hago a un lado y me siento al borde de la cama.

¿Qué fue todo eso?

"¿A que te refieres, inútil?"

Me quedo en rotundo silencio y miro el espejo con vacilación, esperando lo peor. Pera, para mi tranquilidad, en el solo me reflejaba yo con el cabello alborotado y mi vestido todo desaliñado. Suspiro con alivio y recuerdo aquel extraño sueño.

No importa.

"Si tu lo dices, esclava."

Me levanto del colchón y me estiro un poco, de reojo veo una fina pila de ropa en la esquina de la gran cama. Me acerco a ella y la tomo, confirmando mis sospechas de que ciertamente era mi ropa.

Le agradezco a William mentalmente y entro al baño, desabotonando los botones del vestido segundos después de cerrar la puerta con seguro.

♠♣♠♣♠♣♠

Salgo de la habitación y cierro la puerta con cuidado a mis espaldas. Tomando aire miro ambos extremos del pasillo sin saber hacia donde ir.

Hoy empezaría todo, pero ¿Cómo?

El día anterior no había quedado en nada específico. Edward solo dijo que comenzaríamos hoy, nada más.

Muevo mis pies nerviosa y vuelvo a mirar a ambos lados.

Mis ojos captan movimiento cuando miro hacia la derecha y por tanto, salgo disparada hacia allá. Para mi sorpresa, quien camina a paso lento y ausente es Stephan. No parece notarme y sigue su camino en paz. Con duda doy un paso al frente y digo su nombre en voz baja. Sigue sin escucharme y empiezo a preguntarme si realmente no lo hace, o me esta ignorando.

— Disculpa, Stephan— dejo de moverme tras de él y me quedo en mi lugar esperando a que se voltee pero no lo hace, al contrario, sigue su camino— Stephan— subo un poco mi voz pero no parece funcionar. Frunzo mi ceño y empiezo de nuevo a dar pasos apresurados hacia su persona, cuando llego, tomo su brazo y lo detengo— Step-

— ¿Qué quieres?— lo libero de mi agarre ante su abrupto comportamiento. Su tono mordaz dejándome saber que no estaba de humor.

Trago saliva insegura y desvio la mirada hacia la pared junto a él.

— Eh...hoy empezaríamos con-

— Cierra la boca— mi corazón da un salto y doy un paso atrás entre sorprendida y ofendida, aunque también algo asustada.

— ¿Qué?

— ¿Estás sorda? Dije que cerraras la boca Charlotte. No quiero saber nada que este relacionado con esa idiotez ¿Quedó claro? No participaré en algo tan estúpido.

Mi cerebro se queda en blanco por unos segundos para luego ser llenado por las sutiles carcajadas de la intrusa que se ha hecho lugar en mí. Dejo caer mi rostro con agra decepción y un toque de molestia.

Últimamente me molestaba demasiado fácil.

— ¿Por qué? ¿Por qué actúas asi de un momento a otro? ¿Por qué no quieres ayudarme?— pregunto cerrando mis puños a mis lados.

— Será mejor que te marches, Charlotte. No se que les paso por la cabeza a mis hermanos para aceptar tu propuesta, pero ya te dije, es absurdo. Es una perdida de tiempo.

La muñeca del pasadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora