[HISTORIA DESTACADA DEL MES DE JULIO EN EL PERFIL OFICIAL DE @FicciónGeneral_ES
1-1-7-19]
Tras quedar embarazada y desamparada en una ciudad nueva, Mia afronta los fantasmas de su pasado mientras sale adelante por su hijo de cuatro años, con la ayud...
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Manos que se deslizan por mi cabello, peinándolo y acomodándolo en una perfecta coleta alta que por esta ocasión, estaré usando, aretes colgando de mis lóbulos, sin ser demasiado llamativos, una gargantilla, y un brazalete de plata en mi brazo derecho, son los complementos que mi madre considera elegantes en el porte de una chica de bien. Las mucamas yendo y viniendo con el saco de uniforme.
Mis zapatos de cuero negro perfectamente lustrados, la corbata perfectamente anudada a mi cuello, la falda y camisa planchadas, las medias de color azul oscuro igualmente lavadas y sin pelusa alguna, el olor de mi perfume impregnado a mi piel, entrando y saliendo de mis fosas nasales, haciéndome soltar algunos suspiros ante el aroma del mismo.
Mi mirada fija sobre los inmensos y cristalinos ventanales que dan vista al jardín bien cuidado y de distintos ornamentos. La mucama continúa cepillando mi cabello comenzando a tomarlo entre sus manos para colocar la liga de color azul. La insignia bordada a la izquierda del saco del mismo color que las medias, la liga y el lazo extendido en la mesa de cristal.
«Providence High School»
La escuela de mayor prestigio según mis padres, en la que no se tomaron ni dos minutos para inscribir a su hija de quince años. Se puede ver claramente, a través de esas ventanas de cristal, el reflejo de una niña asustada, obligada a ser alguien que no es y que no quiere ser, obligada a ser... Amelia... la niña que obedece en todo a sus padres y no tiene problema con ello.
La chica destinada a ser perfecta
No puedo objetar ante ninguna orden de mis padres, no puedo contradecirlos u oponerme, tengo que mostrarme segura, sin emociones, no puedo sonreír, ni llorar, solamente debo comportarme como un títere, esa soy yo, la que no puede escapar de su propia prisión, la que debe ser «la chica perfecta» no puedo opinar ni hablar para nada más que no sea quedar bien con quienes es de convenio.
Se me permite sonreír únicamente si es para quedar bien, de lo contrario debo reprimir toda emoción en mis adentros. Estoy atrapada, por fuera sólo ven a una chica esclava de su propia familia, asustada, destinada a ser lo que no es y lo que no quiere, con el fin de lo que no desea cumplir, callada, privada de poder expresarse, pero por dentro estoy gritando, pidiendo ayuda, algún auxilio, algo que me rescate de este infierno ubicado en todo un paraíso de lujos, con joyas, y la capacidad de obtener todo lo que quiera.
Menos la libertad
La mucama termina de ajustar la liga en mi cabello dando la tercera y última vuelta hasta quedar fijada y firme, dejando caer el resto de mi cabello sobre mis omóplatos al tiempo que de mis labios se escapa un suspiro con alguna que otra lágrima que todos ignoran. Mirando a través del espejo frente a mí, aparte del reflejo de una niña asustada, diviso a la mucama tomar entre sus manos el listón para proceder a ajustarlo en la coleta, por lo que me atrevo a objetar.