Capítulo 53. Perdóname.

129 10 0
                                        

—Ahora que están de regreso en casa, podré dormir en paz —departe Gian con una sonrisa mientras abre apenas con mucha dificultad la puerta del departamento— Y listo. De ahora en más prometo no volver a hacer algo que me haga perderlos de nuevo.

Doy pasos lentos por la pequeña sala girando mi vista por los alrededores mientras a mi mente vienen todos los recuerdos dolorosos que California me dejó y que todavía preservo de mi embarazo. Me detengo un momento para deslizar las manos dentro de los bolsillos de mi pantalón e inspirar profundo.

Lentamente me dirijo hacia la ventana para mirar a través de ella los autos en la calle ir y venir de un lado a otro junto a otros viejos y húmedos edificios. Entonces cierro mis ojos recordando todo lo que he pasado en estos tres años dentro de las mohosas y húmedas paredes de este viejo departamento.

Que ha resultado ser mejor hogar que otra cosa.

—¿Crees que volvamos a verlo? —escucho una pequeña voz a mi lado en la ventana.

Mi mirada baja hacia Tedd para encontrármelo mirando por la ventana con nostalgia al igual que yo. Sus largas y rizadas pestañas casi pueden rozar el vidrio y su respiración empaña ligeramente su reflejo por la temperatura gélida producto del diluvio que cae.

Los tonos grisáceos sobre su rostro me recuerdan tanto a el invierno azul de California combinado con el bosque oscuro en el que pasé lindos momentos con quien creí era una buena persona. Esbozo una sonrisa antes de acariciar su cabello con dulzura y regresar la mirada al frente.

—Estoy segura que sí, Teddie —murmuro sorprendentemente segura de ello— Cuando vuelva volverás a verlo.

—¿Lo amas? —pregunta casi en un susurro.

A lo que sólo suspiro

—No, Tedd —me limito a responder lo más sincera que puedo— Pero te puedo asegurar, que lo quiero más que a nada, pero tú eres mi vida. Sólo espero que cuando lo vuelva a ver, pueda hacérselo saber.

—¿Algún día veré a mi papá? —guardo silencio total ante esa pregunta.

—Muy bien —aparece Gian— ¿Qué dicen si nos cuentan un poco de lo que ha sido de ustedes en todo este período?

Esto tomará tiempo

▬▬▬▬▬▬❀✿❀▬▬▬▬▬▬

—Me alegra que hayas regresado a hacer lo que te gusta Mia —me sonríe Gian— Adivina qué.

—¿Qué? —murmuro mirándole fijamente inexpresiva.

Gian sonríe antes de pasar una mano por su cabello y regresar a mirarme para alzar ambas cejas a lo que frunzo el ceño.

—No te lo dije jamás. Pero, a lo largo de estos últimos dos años, he venido recaudando dinero, con suerte, esta próxima semana estaremos mudándonos a una casa ya cancelada en pagos. Dejaremos de vivir en estas paredes que sé que no te traen buenos recuerdos, y además, si vamos a volver a comenzar, quiero que sea en una nueva casa, en un lugar mejor y menos conflictivo —permanezco estupefacta— No tendrías que preocuparte por nada más.

—Me gusta la vista desde aquí —murmuro mirando por la ventana por unos momentos.

—La casa que estoy pagando tiene linda vista también —responde el castaño.

—Pero no sabes si va a gustarme tanto como esta —regreso a mirarle esbozando una sonrisa de labios cerrados. Gian ríe en voz baja sabiendo que he ganado el juego que solíamos hacer de pequeños.

Yo digo algún comentario

Gian contrarresta de manera convincente.

Y yo le gano con nuevas lógicas que antes no vio.

BrokenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora