Capítulo 51. Calidez.

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Tres meses después...

Escucho el aullido de las tuberías de vapor aturdir mi cabeza en todo el camino de regreso a Portsmouth mientras permanezco con la mirada perdida y miro por la ventana del tren. Pestañeo lenta y perezosamente trayendo a mi mente los recuerdos de la nieve de California cubriendo la copa de los árboles y el hielo cristalizado como lluvias de diamante, las inmensas calles adornadas con los pétalos de las rosas y de los jazmines en los vecindarios.

Aquellos bosques grisáceos que apenas y tenían algo de color gracias a las hojas secas y naranjas del dorado otoño forman parte de mi memoria al no perderme del todo de la realidad en mi camino. En aquellos bosques, se sentía como si el tiempo se hubiera congelado atrapándote en una especie de tiempo antiquísimo, aunque en la ciudad hubiese un día tan soleado que podías sentir el oro bañando tu cuerpo, en aquel mágico lugar, la oscuridad reinaba casi como si fuera un bosque maldito.

Era posiblemente el lugar más frío y oscuro que pudieras imaginarte, los árboles parecían susurrarte secretos de la naturaleza, el viento silbaba cientos de dulces y hermosas melodías, sentías un delicioso aroma a roble abrigarte entre la espesa arbolada que te rodeaba. Caminos interminables de hojas y ramas secas te llevaban a lugares que nunca antes pensaste que existieran.

Durante las puestas de sol podías sentir los rayos de sol iluminar hasta el lugar más oculto en tu piel, en un dorado esplendor que era capaz de hacerte sentir rodeada de cientos de joyas hermosas y de muchos tesoros de valor inconmensurable.

Todo eso era mi vida

Cierro mis ojos disfrutando de mis pensamientos y de los buenos recuerdos que tenía en mi vida, todos esos recuerdos que tengo de California antes de que cometiera el error más estúpido de toda mi vida y arruinara toda mi felicidad. Y entonces a mi mente viene Tedd, en cómo irá a afectarle todo esto en un futuro, no sé qué haré con el tema de Nate.

No sé siquiera si le mencionaré algo en un futuro sobre él. Podría llegar a inventar cualquier cosa para que no tuviera que pensar en ello, aunque en un futuro tuviera que responder sus preguntas, preguntas que no podré evadir. No estoy segura de que podré superar todo lo que se me enfrente con él.

Pero sí que no voy abandonarlo

No cuando soy lo único que tiene, sé que con Gian las cosas serán un poco más fáciles, pero no estoy segura de qué haré en un futuro cuando esas preguntas comiencen a hacerse presentes. Tampoco estoy del todo segura de qué haré con respecto a su educación.

Estoy entre la espada y la pared

—Siguiente parada a Portsmouth, W. Laws —abro mis ojos para continuar mirando por la ventanilla en los pocos minutos que me quedan de recorrido.

Espérame Teddie

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Dejo la maleta sobre en el suelo mientras cierro mis ojos y exhalo el aire retenido antes de sentarme en el sillón pasando ambas manos por mi cabello con cansancio. Desde esa noche en la que Logan se quedó conmigo en la calma de la noche, he estado más abierta ante muchas cosas que estuvieron frente a mí todo el tiempo y que jamás me di a la tarea de ver.

Como que Nate no es lo que aparenta o dice ser.

No sé qué voy a hacer, esto sólo me dará algún tiempo antes de que Tedd crezca y comience a pedirme datos sobre su papá ¿Qué se supone que debiera responder? La verdad, desde luego, y ¿Sería justo omitir todo lo que pasó antes de que él decidiera dejarme y sólo lo pintara como el villano? Desde luego que no, puesto que Tedd tarde o temprano lo descubriría y tiempo después me lo reprocharía.

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