Capítulo 21. En tus labios.

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La relación de Mia y Nate comenzaba a tomar rumbos demasiado apresurados, los chicos comenzaban a experimentar cosas que se supone, debieran ir mucho tiempo después de lo que ahora estaba dando lugar a ocurrir. Ambos jóvenes experimentaron nuevas alturas desafiando a sus mayores y cometiendo todo tipo de delincuencia menor.

Que aún así era de mal ver en sus familias

Cada vez más Nate desarrollaba una atracción irrompible hacia Mia, se sentía cada vez más embelesado con su libertina actitud. Y por más que su hermano le advirtiera que ella no era de fiar, el muchacho continuaba haciendo de su juventud, todo un mal camino lleno de vicios que solamente lo sumergirían en lo más profundo del corazón de la crueldad que trae un mal amor.

Fiestas, alcohol, y muchas otras telarañas, envolvían al muchacho que ahora disfrutaba sin preocupaciones, de su tóxico romance con la niña que lo único que quería, era buscar una respuesta. Mia sólo quería saber a través de Nate, quién era ella en verdad, quería experimentar, qué se sentía romper las reglas y desafiar a quienes no debía, quería conocer los límites entre la diversión:

Y la perdición

Mia quería tan sólo sentir, el pétalo de una flor, la flor de la vida. De la juventud y de la felicidad, quería probar ese fresco rocío que te brindaba las mil maneras de ver los colores de la adolescencia, ella quería ese dulce néctar que le catapultaría a otros mundos nuevos que ella tanto anhelaba conocer.

Pero que por su adoctrinamiento, sería imposible de conseguir tan fácil. Fue ahí cuando en la punta del cielo, Mia vio una salida, en ese mismo firmamento, vio un destello, una estrella capaz de iluminar todo su sendero y sacarla de esa monotonía en la que se veía atrapada. Y sin dudarlo más, usó a ese lucero para sacar a la Lilith que llevaba adentro.

Esos demonios escaparon de sus adentros y de su gélido corazón y dieron el primer vistazo al mundo, utilizando de víctima a quien los liberó, lastimándolo, destruyéndolo y sobretodo: incapacitando su manera de salir de esa prisión en la que ahora le habían encarcelado, aumentando el dolor en su corazón y causando que, ese mismo dolor, le consuma haciendo de su corazón:

Una roca imposible de fragmentar.

Aunque no todo era del todo oscuridad, puesto que esa niña atrapada con cadenas en el interior de aquella muchacha, por fin pudo ser libre y salir a explorar lo que en su niñez nunca pudo llegar a experimentar. Aquella jovencita de buenos dotes y de buena educación, así como belleza y gracia en sus movimientos y vocablo así como en la delicadeza de sus expresiones faciales.

Mia sólo pensaba en algo, en su propia libertad, en su propia felicidad, no le importaba nada más que no fuera su conveniencia misma, puesto que ella sólo podía pensar: ellos nunca me dieron lo que yo tanto soñé de pequeña ¿Por qué ahora que ya lo tengo debo detenerme y pensar en alguien más cuando todos me han dado la espalda?— pero la verdadera pregunta aquí es: ¿Le importaría a Mia lastimar a Nate con tal de vivir todos esos sueños que una vez se acumularon dentro de su pecho? ¿Por qué ella se limitaría a vivir en una cárcel sin escape con tal de tener satisfechos a todos?

Y justo por esa anhelada libertad, ella cometería el error que marcaría su vida para siempre. Y la distanciaría, de la llave hacia el mundo de fantasías y sus sueños se esfumarían como una nube, ella quedaría en el olvido para su familia y... acabaría como ya hoy se le conoce es... rota.

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Manos, tan suaves como la seda, calidez, tan agradable como el cantar de los ruiseñores, vibraciones en mi piel, con el sentir la gelidez de su vaho sobre mi cuello, sus jadeos y gemidos resonando por mi cerebro cuando alcanzaron a filtrarse en mis oídos, mis sentidos despertándose bajo su tacto.

BrokenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora