Unos meses después...
—Pide un deseo —sonrío de labios cerrados acariciando los cabellos ahora casi lacios del niño que mira el pastel en la mesa con una sonrisa.
Inspirando y exhalando el aire suficiente, apaga las velas obteniendo como consecuencia inmediata los aplausos en la habitación así como exclamaciones de alegría. Oficialmente Tedd tiene cuatro años, Gian compró un pastel de chocolate que no sé con qué estómago se piensa acabar.
Porque yo no voy a comer eso
—Es oficial. El tío Gian ya está por entrar a la etapa de depresión por lo rápido que creces Teddie —sonrío divertida al ver la expresión dulce de Gian, quien corta un pedazo del pastel— Tu mami comerá tanto pastel que tendré que levantarla para que vaya a trabajar y a sus clases de ballet.
Arqueo una ceja
—¿Disculpa? ¿Pastel? Si mal no recuerdo, te dije que no comería más de una porción Gian, tendrás que tragártelo todo y engordar, porque no pienso engullir una sola migaja de más —Gian ríe en voz baja como si estuviera haciendo muecas— Hablo en serio.
—Bueno, de algo no nos queda duda ¿No? —sonríe Viviann— El pequeño Teddie está creciendo muy rápido.
—Pero Gian no parece mostrar mejora —el castaño ríe descarado— ¿Qué quieres de regalo Teddie?
—Sí, dinos. Pero recuerda que sea accesible campeón —sonríe el castaño aunque sin intenciones de sonar bromista.
La mirada de Tedd por unos cuantos segundos se centra en mí como si me estuviera diciendo lo que desea. Por tanto le dedico una apenada sonrisa de labios cerrados antes de atraerlo a mí hasta abrazarlo y descansar mi mentón sobre su cabellera dorada.
—Creo que lo único que quiere es que toda la familia esté junta —respondo en un murmuro— Y creo que se ha dado cuenta de que así ha sido desde el inicio —me limito a responder por su persona.
—Y yo creo, que es hora de celebrar. No todos los días se cumple años. Así que, yo pago la salida a un restaurante esta noche —arqueo una ceja.
—¿Recién dices que no te pida nada pegado al cielo y ahora dices que pagarás una cena rebosante? —no puedo reprimir por mucho tiempo una sonrisa al ver que Gian adopta una expresión de sorpresa.
—No es molestia. Así que andando, tomen sus abrigos y, los espero en cinco minutos —se explica antes de palmear dos veces y retirarse escaleras arriba junto a Viviann.
—Mamá... —escucho en un murmuro por parte de Tedd, a quien volteo a ver.
—¿Sí Teddie? —respondo para sonreírle mientras acaricio su cabello con ternura.
—¿Por qué no ha venido a verme? —mi sonrisa se debilita ligeramente.
Y no hace falta que me diga su nombre para saber de quién está hablando.
—Le hubiera gustado verte, y haberte felicitado —respondo con una sonrisa de labios cerrados —Aunque ahora no sea el momento.
—¿Pero qué pasa si no vuelvo a verlo? —regresa a murmurar con cierto tono afligido, mas no percibo lágrimas en sus ojos, sólo pesar.
—No habrá mucho que yo pueda hacer entonces —le hago saber honesta mientras le miro a sus profundos ojos marinos que se debilitan un poco.
—Quisiera volver a verlo —musita apenado— Pero sé que no te hace mucho bien.
Por un momento me pierdo en la conversación
—¿Por qué lo dices Teddie? —de pronto mi sonrisa se ha borrado por completo.
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Broken
Ficção Geral[HISTORIA DESTACADA DEL MES DE JULIO EN EL PERFIL OFICIAL DE @FicciónGeneral_ES 1-1-7-19] Tras quedar embarazada y desamparada en una ciudad nueva, Mia afronta los fantasmas de su pasado mientras sale adelante por su hijo de cuatro años, con la ayud...
