Capítulo 31. Una daga.

94 9 3
                                        

Me encuentro ahora en casa de Nate a punto de pasar la tarde con él con fines de que no descubra nada de lo que Logan y yo tenemos a sus espaldas. El chico comienza a parlotear cosas que no son de mi absoluto interés por el momento, yo sólo quiero poder acabar con todo esto de una buena vez, pero todavía no he conseguido divertirme tanto, así que debo ser paciente y... sólo esperar.

—Y ya sabes linda, si quieres entrar sin que nadie te descubra, hay un pasadizo oculto tras el patio, el cual te lleva unos pasos antes de llegar al sótano, unos pasos más y ya tendrás acceso a mi habitación —Nate me guiña un ojo con una sonrisa mientras me abre la puerta permitiéndome pasar— Ahora sí... a disfrutar se ha dicho —con mi mano lo detengo haciéndolo retroceder unos pasos.

—¿Cuánto piensa tardar tu hermano y su esposa? —el muchacho se encoge de hombros rodeando mi cintura con sus manos mientras mis manos se estrujan contra su pecho.

—Aproximadamente una hora. No tienes nada de qué preocuparte preciosa —y sin más sus labios impactan contra los míos— Espero que sepas que te amo.

—Sí... claro... eso supongo... —murmuro seca con indiferencia.

Sus labios regresan a atrapar los míos y me siento vacía, Nate tiene un calor demasiado agradable en sus labios, son dulces y muy deliciosos a mi gusto, pero aunque es básicamente perfecto, siento que necesito los de Logan para sentirme en calma y pensar que tengo muchas ganas de continuar.

Es entonces cuando cierro mis ojos y me dispongo a imaginar que se trata de Logan cuidando de no decir su nombre a medida que me besa más. Pese a que me es difícil no estropearlo, se me alcanza a salir un suspiro que por fortuna, no me delata de los pensamientos que surcan mi mente a estas alturas en las que no quiero pensar.

Puede que no sea correcto que cuando me esté besando con Nate piense en Logan, pero no puedo evitar hacerlo con lo bien que se siente recordar esos ojos chocolate recorrer mi cuerpo, la noche inolvidable que me hizo pasar, todo en él ahora me está consumiendo, y si sigo pensando en ello, acabaré murmurando su nombre y todo se vendrá abajo.

—Vamos arriba muñeca —asiento mordiendo mi labio inferior con una sonrisa.

Con la misma ternura de ese día, de nuevo terminamos como la primera vez, Nate me abraza firmemente, y mientras tanto Logan no sale de mi cabeza. Empiezo a creer que es algún tipo de alucinación provocada por la imagen idealizada que tengo de él, incluso he llegado a pensar que estoy delirando y que nunca estuve con Logan, pero cuando miro en los intensos ojos azules de Nate y encuentro su ternura reflejándome.

Me doy cuenta de que nunca lo soñé.

Siempre procuramos nuestra seguridad y salud, por lo mismo utilizamos el preservativo y hasta estos momentos, nunca sentí nada diferente, no obstante; algo cambió y para cuando me di cuenta, pasaron unos segundos de los cuales Nate no fue consciente. Frunciendo el ceño me dedico a mirarlo antes de preguntar.

—¿Qué fue eso? —el muchacho parece confundido por mi repentina interrogante mientras jadea con pesadez.

—¿Qué fue qué cosa? —repite débil esperando a mi respuesta.

—Nada... nada, continúa —no le prestamos más atención, y pasados unos minutos, culmina nuestro encuentro.

Pero me siento extraña, una calidez ajena a lo que antes sentí con él, pareció deslizarse en mi interior y no supe definir lo que era. Pero al igual que mi inquietud unos minutos atrás, decido no darle importancia y sólo me propongo recuperar el aliento antes de poder vestirme para finalmente marcharme de regreso a casa e ir a la fiesta de Logan.

—Eso fue increíblemente perfecto —escucho a Nate declarar con una sonrisa de oreja a oreja con los brazos abiertos tendido en su cama.

Me inclino para dejarle un casto beso en los labios mientras le sonrío, sigo sin olvidar lo que es estar en brazos de Logan, y tristemente no podré hacerlo, me he vuelto más dependiente de lo que creí, y eso en cierto punto me aterra.

BrokenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora