Capítulo 22. Agradecer.

102 11 0
                                        

Camino por las calles de California con cierta dificultad gracias al dolor en mi parte baja gracias al intenso día que he tenido hoy. Voy tranquila pensando en lo que haré cuando vea a Carter y tenga que soportarlo hablar acerca de que será despedido por mis padres y otras cosas que a estas sagradas alturas no son de mi interés. Un auto a mi lado se estaciona revolviendo mi estómago de inmediato.

Acelero mis pasos escuchando cada vez más cerca a esa persona de mí, mi respiración se torna agitada con el trasudor que comienzo a sufrir y mi corazón bombea con ímpetu en mi pecho, siento que el aire me falta para el momento en que estoy por cambiarme de vereda.

Es entonces cuando unas manos me toman cubriendo mi boca y levantándome del suelo con mis pataleos presentes. Mas ningún chillido llega a salir de mi persona con aquella mano que me limita de la capacidad de poder pedir auxilio, una colonia llega hasta mis fosas nasales perdiéndome por completo de la realidad.

Carter

Opto por darle un codazo liberándome así de su agarre para voltear y quedar frente al castaño que me mira irradiando furia. Me acerco lo suficiente hasta pegarle una cachetada que lo obliga a apartar el rostro mientras lleva una mano hacia su mejilla para aliviar el dolor del golpe.

—¡Que sea la última vez que intentas hacerme eso!—espeto mirando al muchacho incorporarse para mirarme a través de esos ojos chocolate destilando ira mientras frunce el ceño.

—¿Cómo quiere que reaccione cuando me hace perder el tiempo para irse con quién sabe quién?—argumenta, mas cuando estoy por darle otra bofetada detiene mi mano.

—No es mi culpa que te creas todo lo que te digo. Y por si lo olvidaste, sigues siendo mi empleado, por ende puedo despedirte cuando lo desee—Carter rueda los ojos en lo que aprovecho para zafarme de su agarre.

—Use la razón señorita Mia, trabajo para sus padres, no para usted, que sea su hija y deba servirle, no me hace su empleado al total, puesto que quienes me pagan son sus mayores—cierro mis ojos con fuerza cuando recuerdo el dolor entre mis piernas.

Mierda

—¿Se encuentra bien?—pregunta al verme soltar un quejido.

—Sólo llévame—murmuro sacando sus manos de mi cuerpo cuando pretende sostenerme—No le mencionarás nada de esto a mis padres—comento una vez dentro del auto, Carter permanece en silencio con la mirada sobre la autopista.

—Por esta ocasión, no, pero no quiero que se repita esta situación señorita Mia—añade mirándome por el espejo retrovisor.

Me encojo en mi lugar sintiendo aún ese espantoso dolor en mi zona baja, espero que sólo sea momentáneo. Curiosamente, siento la mirada curiosa y atenta de Carter sobre mí, de lo que aprovecho y me atrevo a preguntar.

—¿Qué te hizo tomar la decisión de secuestrarme?—el castaño disimula rápidamente mirando la carretera de nuevo.

—No tomé la decisión de secuestrarla. Solamente hice mi trabajo, que es hacerla llegar a su casa a salvo—argumenta deteniendo el auto cuando la luz pasa a rojo.

—¿Irás a decirle algo de esto a mis padres?—indago casi en un susurro.

Carter me mira por el espejo retrovisor atentamente antes de responder a mi pregunta poniendo una vez más en marcha el auto.

—No—responde pasando una mano por su cabello ahora que se ha retirado su gorra—Pero sí requeriré algo a cambio—añade centrando de nuevo su mirada sobre mí.

—No pienso pagarte por guardar silencio de lo que no te incumbe. Eres sólo el chofer de mis padres, no mi niñero ni mi guardaespaldas—el castaño permanece en silencio manejando sin mover nada más que sus manos para girar el volante.

BrokenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora