Capítulo 54. Lo lamento.

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Las razones por las que gran mayoría de veces hacemos cosas incorrectas, casi siempre tienen un trasfondo distinto, y casi siempre son las más dolorosas. Aprender a tomar decisiones difíciles en la vida es una tarea que con el tiempo vas detallando y vas conociendo un poco mejor.

Te acostumbras a casi todo, a nuevos entornos, a nuevos puntos de vista y perspectiva, a otros pensamientos y vistazos, e incluso consigues frescura en memorias. No siempre te quedas con una sola opinión respecto a un tema, se podría decir que cuando tomas una decisión difícil e hiriente por razones correctas, te acostumbras a todo.

A todo menos a las consecuencias

Si bien no es un secreto que muchos lo hacen y no tienen repercusiones, quienes de verdad están en un estado crítico de desesperación, se ven en la obligación de hacerlo aún y cuando ésto no sea lo mejor para ellos. No diré que soy el mejor ejemplo o la mejor figura materna cuando quise abortar a Tedd, pero sí diré, que no es justo que otras tengan que vivir lo que yo.

Deberíamos de poder ser libres de escoger nuestra vida, quien no quiera ser madre, que no lo sea, si esa criatura no tendrá un hogar digno en dónde crecer, lo mejor será ni siquiera tenerlo, quien decida sobre su cuerpo y decida evitarse el sufrimiento, debería tener la seguridad de que estará a salvo en una clínica segura y accesible.

Debería de ser realidad el sueño de que todas pudieran tener acceso a otras opciones cuando la esperanza se acaba, deberían desaparecer los tabúes alrededor del aborto y de los embarazos no deseados. Porque si bien puedes estar a favor de esta práctica actual que sigue siendo motivo de polémica, no necesariamente significa que cometerás dicho acto cuando presentes un embarazo.

No deberían de existir lágrimas de niñas o jóvenes, no debería de existir el temor de que sean echadas a la calle o despreciadas, no tendrían por qué escuchar comentarios hirientes por parte de otras personas ignorantes y crueles.

Debería existir más educación

A su vez no tendría por qué una chica sentir temor de que alguien la ataque por llevar el fruto de quien ella jamás quería, no tendría por qué ser obligada a hacer lo que no quiere, a darle vida a quien no quiere o no se siente preparada para criar o darle un techo digno con una educación digna.

No soy el mejor ejemplo

Y sí, pude haberle dado un mejor lugar a Tedd con esa familia, pero con todo y que haya querido acabar con todo desde el momento en que ni siquiera se formaba, yo estaría dispuesta a todo con tal de darle el pan de cada día.

Haría lo que fuera por su bienestar

Cambiaría mil cosas si tan sólo alguien me escuchase, y no me sentiría tan impotente con los testimonios de otras niñas que sufrieron o están sufriendo lo que yo, no sentiría dolor por ver aquellos niños abandonados en las calles o pidiendo por una limosna.

Desde luego que no

Hay muchas cosas que pese a que el humano desea cambiarlas, desafortunadamente ya no tienen ningún remedio. Las heridas que tu pasado pudieron causarte, seguirán ahí haciéndote daño, lastimándote, sin importar cuánto tiempo haya pasado. Estos acontecimientos y pensamientos, son imposibles de quitar de mi memoria cuando a mi mente vienen sucesos como los de Tandy o Nate.

Y sin duda alguna ambos me causan cólera.

—Qué raro —alzo la vista desde el libro en mis piernas para ahora centrarla en Gian, quien mantiene una expresión de confusión— La señora del departamento acaba de llamarme diciendo que alguien preguntó por nosotros.

—¿Quién? —arqueo una ceja. Gian se encoge de hombros.

—No lo sé. Me dijo que se hizo llamar una vieja amiga de nosotros. Le dije que no conocemos a nadie —le resta importancia.

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