Capítulo 26. Los nueve círculos de tu infierno.

93 10 2
                                        

En cuanto regreso a casa lo primero que hago es subir a mi habitación y quedarme descansando. Reemplazo el uniforme por una pijama de satín verde musgo con una pequeña y delgada bata con la que venía el conjunto. Me humedezco el rostro antes de tomar un jabón facial y lavarme el rostro delicadamente. Una vez que termino abro la llave y saco todo el producto hasta dejar limpio mi rostro de todo resto de jabón.

Me miro al espejo pasados unos segundos de haber cerrado la llave mientras pienso «¿Qué estoy haciendo?» «¿Es correcto hacerle esto a Nate cuando se ha portado tan dulce y tierno conmigo?» Es decir, sí lo quiero, por qué no habría de hacerlo, es muy tierno y sin mencionar que muy atractivo. Pero... siento que no tiene lo que yo busco aún, aunque por algún motivo que aún desconozco, no puedo simplemente dejarlo.

Creo que es cruel, porque no puedo dejarlo ante el hecho de que me divierto haciéndole esto cuando él sólo busca una chica que lo respalde con sus problemas postraumáticos que sufrió de pequeño a la edad de seis años. No he de negar que sí se me hace algo duro de experimentar y más aún de recordar, yo no sería capaz de decírselo a nadie por el hecho de que me pondría a llorar con sólo el comienzo.

Pero no siento que Nate sea lo que busco ahora. Y no es que esté jugando con él, o puede que sí, muy en el fondo, tal vez sí estoy jugando un poquito con él. Es que simplemente no me puedo expresar, no hallo las suficientes palabras para expresarme correctamente. Es tan extraño que me frustra, porque puedo decir un sinfín de las cosas por las que me enamoré en un principio de Nate.

Pero cuando intento explicarme a mí misma qué me está pasando o por qué no puedo decirle nada, nada sale. Me quedo sellada como una tumba ¡Es que joder! No puedo encontrar la forma de explicar cuán frustrada me siento en estos momentos. No puedo, simplemente no puedo y eso me hace querer arrancarme cada cabello de mi cráneo hasta asemejarme a un buitre.

Espero que muy pronto llegue alguien que sí me dé respuestas, que sí me haga sentir como quiero, que sí me enseñe cosas nuevas y que sí sea lo que yo busco de una buena vez por todas. En serio no quiero lastimar a Nate, en verdad lo amo y lo aprecio mucho.

Pero no... no... es que yo busco ahora

Camino por los pasillos de Providence High School con los libros de las materias acomodados en una fila perfecta mientras los cargo en mis brazos. Mientras miro a mi alrededor me encuentro con muchas personas que antes no me había dado a la tarea de conocer, como lo es el hermano mayor de Tandy.

Logan

Diviso a ese castaño charlando con su grupo de amigos, y de entre ellos se encuentra Nate, quien al verme sonríe y se acerca a mí para presentarme con el castaño que ladea una sonrisa llena de interés y curiosidad hacia mi persona. La cual me contagia induciendo a que ladee levemente la cabeza hacia la derecha.

—¡Hey amigos! Les presento a mi novia Mia—sonrío en cortesía hacia el grupo de varones que me devuelve la sonrisa.

—Hola Mia, no sé cómo le haces para soportar a un simio como Nate—comenta un chico de cabello azabache mientras señala con su dedo pulgar al rubio que rueda los ojos.

Sólo me dedico a reír en lo bajo divertida

—Por cierto, me llamo Blake—el azabache estira su mano hasta apretarla cálidamente con la mía.

—Es un gusto Blake—respondo sonriendo mientras escondo un mechón de cabello cuando éste se sale de mi peinado.

—Soy Calleth, soy hermano menor que él—señala al moreno—La diferencia es que yo sí soy atractivo—añade antes de recibir un golpe en el hombro de parte de su hermano entre risas.

BrokenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora