Capítulo 10. Intriga en ese mar.

148 16 0
                                        

Camino por los pasillos de Providence High School con los libros de clase en mis brazos en dirección al salón para comenzar con las clases

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Camino por los pasillos de Providence High School con los libros de clase en mis brazos en dirección al salón para comenzar con las clases. Miro de reojo a las personas susurrar entre sí cosas que sé, tienen que ver conmigo. Mas no he querido preguntar nada por el hecho de que no es de mi interés, pero como si hubiera preguntado algo, Maggie aparece para mostrarme un celular con un sitio web abierto.

—Tandy está esparciendo rumores por toda la escuela de que intentaste robarle a su novio—me limito a tragar con fuerza mirando el aparato que extiende en mi dirección.

—Dile a Tandy que no me interesan sus ataques, yo sé lo que vi, y cuando quiera darse cuenta, que siga a su novio para que se convenza a sí misma. Y si quiere seguir estando ciega—me encojo de hombros restándole toda importancia—Adelante, es ella la que se está lastimando cada vez y cuando—continúo con mi camino.

Pronto los cuchicheos cesan

Entro a mi salón para tomar asiento en mi lugar y abrir el libro de la lección de hoy. Pronto me concentro únicamente en el libro abierto en mi pupitre, lo suficiente como para no darme cuenta de que Tandy está parada frente a mí, no hasta que me exalta cerrando de golpe el libro.

Se le nota furiosa

—Con que me hago la ciega ¿No? ¿Crees que no me di cuenta de lo que dijiste pequeña cobarde?—me levanto de mi lugar hasta quedar a su altura frente a frente.

—Anda, di lo que quieras. Después de todo no somos amigas, tú eres la que se está lastimando al creer que tu novio es un santo, cuando se acuesta todo el tiempo con Charlotte—Tandy pretende golpear mi mejilla, mas la detengo para tirar su mano lejos de mi cuerpo—No vas a pegarme de nuevo por decir la verdad, que no quieras verlo y que seas una cornuda mansa, no es mi problema.

De repente escucho algunos jadeos de sorpresa y unos «uuuh...» en los aires del salón. Al mirar a mi alrededor, gran parte del salón se encuentra reunido en el mismo mirándome con asombro y cierta burla, pero esta va más hacia Tandy, quien se encuentra con lágrimas en sus ojos a punto de salir mientras me mira con odio. Algunas personas ríen por lo bajo con Tandy llorando, mientras que otras sólo miran con una socarrona sonrisa.

Y de entre ellas está el chico de ojos marinos.

—Esto nunca te lo voy a perdonar. Y no se va a quedar así Mia, juro por Dios que no se va a quedar así—finaliza Tandy por lo bajo mientras se inclina hacia mí en mi pupitre ahora que me he sentado.

—Es un pecado jurar en vano el nombre de Dios—más risas se escuchan en los alrededores. La pelinegra se retira a su asiento y desde aquí puedo sentir su mirada asesina sobre mí.

Mantengo la mirada fija en mis manos unos momentos para alzarla y encontrarme a todos los estudiantes en sus lugares charlando como si no hubiera pasado nada. Pero no es lo único que me encuentro, también alguien me mira, y es el mismo chico cuyo nombre desconozco aún, el chico de la fiesta a la que mi hermano Gian me obligó a ir.

BrokenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora