Te vi por primera vez en ese baile, nuestros amigos nos presentaron. Ninguno de los dos quería ir, pero lo hicimos.
¿Y si yo decidía no aparecer? ¿Y si fingía sentirme mal para en su lugar quedarme en casa? Tal vez vos tampoco decidías aparecer, y ambos terminábamos siendo arrastrados al siguiente evento, juntos.
O, por casualidad, aparecíamos en la lista de invitados del cumpleaños de ese amigo en común. Hablábamos, nos conocíamos y arreglábamos para volver a vernos.
Puede ser que las amistades perdían toda la relevancia, y nuestra única coincidencia terminaba siendo esa carrera que siempre soñamos y que por fin seguimos. Algún profesor decidía un trabajo grupal y nos volvíamos compañeros, y no hace falta explicar que terminábamos juntos.
No importa cuánto piense o qué miles de posibilidades se me ocurran, siempre mi futuro es a tu lado y el tuyo junto a mí.
Tal vez, no importa qué pase, nuestros caminos y corazones se junten.
ESTÁS LEYENDO
Mariposas doradas
ContoPensamientos, escritos, microrrelatos y todo aquello que no tenga lugar propio. [Ilustración de Peter Xiao, peterxiaoji en Instagram]
