Creo que hay sólo dos personas en mi vida con las que me siento realmente cómoda en mi cuerpo, con las que no tengo que preocuparme por cómo actúo.
No es una cuestión de sentirme bien con cómo me veo, sino de sentirme bien tal cual estoy; no tener que preocuparme por cómo me paro, obligarme a hacer contacto visual, no dejar caer la conversación y evitar un colapso mental tratando de pensar respuestas sensatas sin crear espacios de silencio que pesan como horas.
Es agotar tener que estar pendiente de todo eso y (mucho) más durante cualquier interacción con cualquier persona, pero que pueda olvidarme de eso con al menos dos, ayuda enormemente.
ESTÁS LEYENDO
Mariposas doradas
KurzgeschichtenPensamientos, escritos, microrrelatos y todo aquello que no tenga lugar propio. [Ilustración de Peter Xiao, peterxiaoji en Instagram]
