Como quien repite la comida

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Es casi una costumbre la tortura mental posterior a hablar en público. Alguien en mi cabeza disfruta de repetir una y otra vez todos mis errores y humillaciones.

Sorprendentemente, hoy no. Las palabras nacieron en mi mente, salieron por mi boca y murieron en el espacio. Nada de sabores agrios luego.

Aunque debería dejar de pensar sobre eso. Mejor no tentar a la suerte.

Mariposas doradasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora