Supongo que algunos se habrán dado cuenta de que a veces cambio el apellido de Halem a Halen, sep.
Basicamente es, porque uno de mis apellidos es Hale (por favor que nadie diga "oh como los de crepúsculo" Porque me los como vivos. Y no quiero poner ese apellido tal cual.
Y hoy me he dicho a mi misma, corrigelo, pon todos igual (lo que sería lógico) pero ahora no me decido si debe se Halem o Halen... asi que supongo que seguiré así una temporada, pero ya sabeis que son quienes son! jejejeje sorry mi estupided!! :P
Odio esto, me va a tocar subir ahí en un par de minutos y ya estoy medio hiperventilando, sudorosa y totalmente ruborizada. No es el que tenga que subir ahí y hablarle a treinta personas sobre mi mejor recuerdo, o sobre el mejor día de mi vida. En realidad es el hecho de contar algo sobre mí, que a nadie debería interesarle.
"Para que conozcan mejor a la persona que tienen a su lado", bien, yo no quiero que nadie de aquí me conozca mejor, estoy perfectamente bien con Alex, Car y Colt, no quiero que nadie más tenga balas en su recámara para azuzarme, sobre todo despues de lo que paso con super Plasti en el baño y sus delirios de grandeza.
Encima en esta clase, además de Car y Alex, también están Parker y Travis, mierda...Travis. Después de la pelea fuimos a por pizza, para terminar en un antro, con mis amigos. Me pase la noche de la barra con los chicos a la pista para bailar con Car. Le conté todo lo que rondaba mi pervertida cabeza desde la pelea con Travis, y ¿qué fue lo único que me dijo?
- Si, bueno, todas están igual con él.
Gracias, Car (sarcasmo, sarcasmo y mil veces sarcasmo). Incluso ella admitió al final que el chico estaba imponente. Cosa que me extrañó, porque Car era todavía pura como la nieve recién caída, y nunca, repito nunca le escuché hablar así de ningún chico, cierto es que ella está cambiando, comienza a soltarse, a hablar con gente que no sea Colt o Alex, a salir de su círculo de seguridad, se le nota mas relajada, más ella todo el tiempo, como cuado estamos solas.
Dormimos juntas en mi casa y tuvimos una noche de chicas. Para que engañaros, nunca había tenido una noche de chicas como tal. Con Dylan no cuenta, aunque sea mi osito de peluche gay super tatuado y malote.
Asi que, sí, mis pensamientos estuvieron todo el fin de semana con el cuerpo de Travis.
Malditas hormonas...
- Señorita Halen, su turno por favor.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Y mas mierda.
- Mucha mierda- me susurra mi compañero. Gracias Alex. No había pensado en mierda, no que va.
Me levanto y camino hacia el estrado, dios, es como si fuese directa hacia un pelotón de fusilamiento. Veo mi muerte. No soy dramática, solo realista, bueno, un poco de dramatismo nunca viene mal. Pero, oh, venga, ¿no hay suficiente drama ya a mi alrededor?
Miro hacia la clase y trago duro.
Me aclaro la garganta y comienzo.
- Bueno...yo...tenía doce años, y...era...era Navidad, y...acababa de llegar al pueblo para pasar aquí unos dias.
Me aclaro la garganta y respiro profundo un par de veces.
- Acababa de tener una discusión en casa, yo era pequeña y siempre he sido una niña muy movida- sonrío- No podía permanecer quieta, y menos cuando estaba nerviosa, sinceramente, ahora soy igual. Salí por la puerta de entrada, recuerdo que ni siquiera me puse zapatos, iba con mi pijama de conejitos rojo, porque era Navidad, y siempre me gustaba vestir rojo en esa época del año.
- Comencé a caminar y llegué al campo que hay cerca de mi casa, me adentré un poco y encontré un pequeño claro rodeado de árboles. Me senté con abrazando mis rodillas con la cabeza entre ellas. Y cuando no pude más epecé a sollozar y lágrimas inundaban mis mejillas. No se cuanto tiempo pasó. Pero lo recuerdo perfectamente. Escuché una voz a mis espaldas.
- ¿Estás bien?- me pregunto en un susurro. No contesté, no quería que me viesen como una persona débil, es algo que siempre me han inculcado. Se sentó a mi lado y cogió mi mano fría, trasnmitiendome un poco de su calor. Era un alivio, era un poco de calidez mientras toda yo se encontraba fría. Pero volvió a preguntar y levanté mi cara con soberbia respondiendo.
- No, estoy llorando, claro que no estoy bien, ¿eres tonto?- no podía ver quien era, estaba tan oscuro que casi no podía distinguir su figura. Pero por su voz era un niño, de mi edad tal vez.
- Pues me voy- me respondió mientras se levantaba y daba la vuelta para marcharse. Lo había herido, intentado sentirme mejor, pero no lo conseguí, sin embargo, perdí ese calor que me había ofrecido. Por esos pequeños segundos me sentí completamente protegida, segura, como si tuviese algún lugar al que ir, como si pudiese ir directamente hacia sus brazos y estos estuviesen siempre abiertos para mi. Era una niña herida, ese calor fue como un golpe de fuerza en mi interior.
Asi que trague mi orgullo infantil y susurré al viento, rogando por que me escuchase y todavía no hubiese salido del claro.
- No me dejes por favor- Vuelve a mi, dime que todo está bien, dime que soy fuerte y lograré pasar por todo, dime que no soy una niña llorona, dime que estarás a mi lado. Pensé para mi misma.
Pero no se había marchado, me escuchó y volvió a sentarse a mi lado. Se quitó su abrigo y lo tendió a nuestras espaldas. Reaccioné inmediatamente y me tumbé a su lado, bocarriba, mirando las estrellas entre las ramas de los árboles que nos rodeaban. Pero yo necesitaba otra vez ese contacto. Timidamente alargue mis dedos y lo busqué, y cuando lo encontré lo único que pude hacer fue aferrarme a esa pequeña llama. El aprieta mi mano mas fuerte, sin dañarme, pero haciendome notar que no se marcharía, por lo menos no esa noche.
Al cabo de unas pocas horas me despierto, no tenía calor, hacía mucho frío, pero tampoco estaba helada, noto como unos brazos me tienen rodeada y una profunda respiración lenta, continua y pausada choca contra mi coronilla. Levanto mi cabeza y se que es él, que se quedó conmigo, pero todavía no puedor ver quien es él. Sigue estando muy oscuro.
Me asusto, ¿qué pasará cuando despierte? ¿me gritará? ¿me dirá que soy una llorona? ¿qué soy una niña malcriada?
No, el no podía hacerme eso. No podía destruir nuestro calor, no le dejaría recuerdo que pensé.
Toqué con delicadeza su frente, su nariz y la comisura de sus labios en la negrura de la noche. Como un impulso, una necesidad por el aire, posé mis labios sobre los suyos. El suspiro de un desconocido, el suspiro de la llama al apagarse. Besé su nariz y su frente, y volví a besar una última vez sus labios.
Y así le regalé mi primer beso a un desconocido dormido, a mi pequeña llama. La fuerza que me acompañó hasta hoy, su silencio fue mi impulso hacia adelante.
Me levanté y sin mirar atrás, a aquella pequeña figura dormida en medio del bosque me marché.
Levanto la cabeza y noto como una lágrima corre por mi mejilla.
Mi profesor me observa y comienza a aplaudir, a lo que le siguen todos mis compañeros.
Solo hay una persona que no aplaude al fondo del aula, tiene la cabeza apoyada entre sus brazos, ocultado su cara.
Y recuerdo ese momento otra vez, recuerdo sus palabras, las mías y la falta de ellas. Mi brazo pica, mi tatuaje arde.
No podía destruir nuestro calor, no le dejaría.
Porque ese recuerdo, ese pensamiento, estaría por siempre grabado en mi, en mi brazo, en mi cabeza. No dejaría que nunca nadie me lo arrebatase, porque estaba grabado mental y fisicamente. Como mi tinta.
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Como mi tinta
ChickLitConoce una para nada peculiar historia. Donde el chico malo no es tan malo y la chica buena realmente es mucho menos buena. Después de años de recuerdos olvidados para unos pero no por otros...¿qué sucederá cuando se de el reencuentro? Mentiras, ce...
