Me levanté con el sonido del relincho de los caballos y sus fuertes galopes, me asomé por una abertura de las cortinas encontrándome con aquel hombre sobre una carreta y la familia despidiéndose de él.
No sé qué pasaba pero tal parece que decidieron no incluirme, abrí la ventana y Fausto me miró y sonrió agitando la mano, con un 'arre' los caballos comenzaron a avanzar alejándolo cada vez más hasta que desapareció en el horizonte.
Me aparté de la ventana y comencé a cambiarme para desayunar.
Al bajar las escaleras mi madre y hermanas me miraron sorprendidas como si hubieran visto a un fantasma, al instante mi madre cambio su rostro a uno enfadado se acercó a mí y con una cachetada me hizo bajar la cabeza.
— ¡¿Cómo te atreves a aparecer ya que tú padre se ha ido?! —una sonrisa apareció en mi rostro mientras la miraba a los ojos.
— No sé de qué hablas, me he despedido de ese hombre desde mi habitación.
— ¡Eres una cínica!
— Esta cínica muere de hambre, ¿qué te parece si nos sentamos a comer...madre? —Nessa y Amira se quedaron quietas como si esperarán que alguien les dijera que hacer, Amira fue la primera en moverse luego de un acuerdo mental, se sentó a mi lado y comenzó a comer.
— Madre, deja de preocuparte y toma asiento, no vale de nada preocuparte por tonterías.
— Pero ella...
— Podrá darle la bienvenida a padre, no pasará nada solo porque no lo despida, descuida.
Rendida mi madre decidió tomar asiento, no sin antes darme una mirada de desaprobación y después comenzar a comer el plato de sopa frente a ella. Nunca había escuchado nada de lo que le dijéramos mi hermana y yo, así que el que escuchara a Amira sin más resultaba extraño para todos, más para Nessa que seguía plantada en el mismo lugar desde hace algunos minutos. Su presencia inmóvil resultaba inquietante para todas que la miramos y solo mi madre le pidió con rudeza que tomara asiento y comenzara a desayunar.
— Sí madre — se sentó en la silla elegantemente y comenzó a comer igualmente como la dama que fingía ser —. ¿Quién ha preparado el desayuno hermana?
— Como voy a saber. — le contesté secamente mientras volvía a mis alimentos.
— No te hablaba a ti, sino a Amira.
— Vaya, pues, los ha preparado Maura, es la cocinera de la familia, es realmente buena ¿verdad?
Mi madre asintió y Nessa emocionada se metió una gran cantidad de comida en la boca, tanta que me ha sorprendido que no se ahogase, al verla mi madre estuvo a punto de tomar el supuesto destino de mi hermana, pero afortunadamente —supongo— nada le ocurrió. Después de que todos terminarán y se retiraran dejándome sola con la rubia todo se puso muy incómodo, el silencio era abrumador y la verdad estar así con ella me recordaba tremendamente a su padre.
— ¿Estás segura de tratar así a tu madre?
Ahora que lo pienso, aunque había oído la voz de Amira nunca había notado el timbre de su voz, era como una hermosa y calmada melodía que resonaba en mi oídos. Tanta había sido la calma de su voz que no oí lo que había dicho, por ello supongo que se molestó porque lo siguiente que dijo no me lo esperaba.
— Realmente no tienes conciencia, ¿no es cierto? —levanté la mirada de la comida y le dediqué una sonrisa llena de burla, había estado fingiendo —. ¿Por qué pones esa cara? ¿Una persona no puede enfadarse?, no siempre puedo dedicarte una sonrisa o estar siempre enfadada como tú...hermanita.
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No soy Cenicienta
Novela JuvenilTodos conocen el cuento de Cenicienta, ya saben esa historia sobre una niña estúpida que no sabe defenderse de su madrastra y hermanastras, y que, por ser tan amable, el cielo la recompensa con la fortuna de un príncipe. Siempre pensé que era realm...
