Oyó el motor de la motocicleta de Helen alejarse calle bajo, hasta que el sonido se perdió en la noche. Se sintió perdida y no tenía los ánimos para pensar de más.
Durante un rato fue de aquí para allá por la casa. Arregló los libros de su oficina, limpió la cocina, hizo la lavada de fin de semana, cambió las sabanas de la cama, sacudió el polvo de los muebles, lavó los baños... y de pronto se dio cuenta que ya no tenía nada más que hacer.
Y sin desearlo volvió a pensar en los sucesos que había vivido con Helen, pensó con remordimiento en Lex, no deseaba olvidarla.
Regresó a su oficina, encendió el computador y preparó sus notas para la presentación que tendría con los nuevos clientes de Jiboad. Preparó el trabajo dos semanas anticipadamente. Todo ese tiempo estuvo posponiendo el momento de devolver la llamada a Emily. Después de casi dos horas, tomó el teléfono y marcó el numero conocido.
«No seas idiota», masculló para sus adentros, mientras esperaba que la llamara conectara.
-Has tardado bastante – dijo Emily - ¿He interrumpido algo importante? O quizás debería decir alguien importante.... En realidad, no me importa. - el tono de Emily era ligeramente burlón.
-Lo siento. Antes no podía hablar – Sarah respondió sin alterarse, y sin dar tiempo a que Emily pudiera hacer más preguntas. Preguntas que no podía responder y que no deseaba responder tampoco. Entonces le dijo -: ¿Cuándo quedamos?
- ¿Por qué no esta noche? – dijo de manera seductora. – Te he echado de menos.
Sarah dudó. Después de pasa el fin de semana con Helen, dormir con Emily aquella noche le parecía incuestionable.
-Mmm... está noche no es muy buena idea – dijo Sarah con nerviosismo – tengo que acabar un trabajo. ¿Qué te parece mañana por la noche?
-De acuerdo, amor – contestó Emily – Me pasaré mañana sobre las nueve.
-Te espero – dijo Sarah, intentando ignorar sus propias dudas e inseguridades.
***
Helen perdió varias horas del lunes intentando identificar el auto con la matricula del Ferrari. Tras numerosos quebraderos de cabeza y gracias, finalmente, a la ayuda de un mecánico jubilado llamado Verti, al que consultó, puedo saber que el auto era el mismo el cual describía en el informe preliminar que había entregado Saúl. Al parecer, un modelo del que Helen no había oído hablar en su vida. Luego contactó con un funcionario del VMT, un agente de tráfico para ver qué posibilidades de conseguir unos listados de todos los Ferrari que en 2014 tuviera una matrícula que empezara por 980. Tras uvas cuentas averiguaciones más, le comunicaron que ese tipo de excavaciones arqueológicas tal vez se pudieran realizar en registro del tráfico, pero que les llevaría mucho y se alejaba un poco de lo que se consideraba el derecho del ciudadano a la información pública.
Buscó por el inter algún tipo de información periodística que hablara de los femicidios y desapariciones. En una de esas notas, encontró una pequeña fotografía donde se detallaban los acontecimientos del secuestro de Alejandra Nerio.
No estaba muy segura de prender el viaje hasta llegar el encuentro de esas personas que aparecían en le foto a la hora que se relataron los acontecimientos. Tampoco estaba muy segura si debía indagar en los registros privados de esas personas para obtener más información.
Ebbot salió de su pequeña habitación y se dirigió al pequeño estudio que tenía para pintar. Sacó un lienzo y lo observó detenidamente imaginándose un escenario para pintar. Sin embargo, lo único que conseguía visualizar eran sus recuerdos con Sarah en posiciones demasiado comprometedoras que la hacían ruborizarse. Helen Ebbot jamás había incursionado en el mundo del romance y ni si quiera en el concepto de los amantes. Se encontraba un tanto perdida, pero de algún modo se sentía feliz y segura de su nueva relación con Sarah.
Tomó un lápiz he hizo el primer trazó, quería desestresarse, no quería pensar en el caso de Alejandra, no quería pensar en el Grupo Raíz, no quería pensar en Sarah. En realidad, no quería pensar en nada más que ella. Luego de un rato, salió de su estudio. Se topó con que su hermana Julia estaba preparando el almuerzo, y de pronto se dio cuenta que tenía que llamar a Sarah. No quería, pero sentía el deber de hacerlo.
***
Era lunes y Sarah estuvo muy ocupada trabajando con Alfredo en el nuevo proyecto de lanzamiento. Era para una de los clientes con los que había contactado recientemente en Costa Rica, ESDA Lab, que tenía sucursales en todo el país. Recordó entonces que su viaje a Costa Rica había sido el comienzo de todos sus problemas.
Sarah estaba estresada, había mucho que hacer. Necesitaba prepara las presentaciones de la semana siguiente y, como siempre que estaba ocupada, sus problemas personales parecían quedar relegados a un segundo plano, o al menos eso deseaba creer. La espina de incomodidad estaba ahí presente, como orca albina en medio del salón. No un elefante rosa, ya estaba harta de los elefantes rosas.
Por la tarde, se había auto convencido de que tenía muchas ganas de ver a Emily, esa noche, sería noche para sacar de su mente y corazón a Helen. Sarah no estaba tan obsesionada con Helen. Ese pensamiento era una ridiculez.
Estaba tan profundamente concentrada en sus divagaciones, que no se dio cuenta, que el diseño de proyección en el cual estaba trabajando se había convertido en un montón de garabatos.
El sonido de su celular, la hizo dar un leve saltó en la silla.
-Cariño, no puedo dejar pensar en ti. Tenía que oír tu voz.
En el mismo instante en que Sarah oyó la voz melodiosa de Helen, su corazón se desbocó y su pulso se aceleró. Notó también que la invadió una oleada de deseo pasional, se sintió desorientada. Y por primera vez, en mucho tiempo, todo lo demás dejó se tener sentido; salvo la imagen de los cristalinos ojos de Helen y de su delicada y deliciosa boca.
Nada más importaba, los proyectos, los diseños, las presentaciones. Todo se esfumó de su mente, y su cuerpo se estremeció con el recuerdo de sus caricias, de piel contra piel, de los gemidos y de las dulces palabras que compartieron en la intimidad.
-¿Estás ahí? – preguntó Helen al no recibir ninguna respuesta de Sarah.
-... sí... estoy aquí -. La respuesta de Sarah era apenas un susurró audible -. Me has tomado por sorpresa, como haces siempre – dijo sonriendo -, y me he quedado sin respiración por unos segundos. – admitió.
-Sarah, no te enfades conmigo, pero no creo que pueda espera hasta el jueves. – murmuró –. Te echo tanto de menos.
Aquello era demasiado para Sarah. Para Sarah y su corazón.
-Por favor, Helen – dijo con la voz ronca –, no sabes lo que me estás haciendo. – Hizo una pausa para ordenar sus pensamientos, y tal vez también recomponer sus sentimientos –. Mira, te veré mañana aquí; necesito que eches una ojada a unos díseños que hay que cambiar urgentemente, es decir, si me dejas acabarlos primero. – añadió con una sonrisa dibujada en su rostro.
-¿Estás ocupada esta noche? – preguntó Helen esperanzada para que dijera que no.
-Sí, cariño, pero mañana nos vemos, ¿de acuerdo?
Cuando colgó la llamada, Sarah estaba impresionada. Hablaba de mantener sus sentimientos por Helen bajo control, pensó, y bastaba con que escuchar su voz para que se quedara hecha un flan. Se preguntaba cómo diantres iba a hacerlo para dejar de pensar en Helen esa noche, cuando llegara Emily.
«¿Qué significa Emily en vida?». Se cuestionó.
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Estigma
عاطفيةHelen Ebbot está a punto de entregar su corazón a una hermosa mujer, que pude ser su salvación... o perdición. Sarah Cortés parecía diferente, era increíblemente atractiva y es deliciosamente peligrosa. Cuando conoce a Helen, una mujer tranquila, pe...
