12

5.4K 282 50
                                        

-Fresa -Misty se sienta a mi lado.

Logro mantener la distancia en estos cuatro días. Penélope tampoco se me ha acercado en ningún momento.

A veces utilizamos nuestros sobre nombres para dirigirnos a la otra porque la situación nos supera y queremos mantener la distancia. Si eres otra persona, en realidad no te han lastimado a ti. Es a Fresa a quien lastimaron. No a Venecia. Fue Fresa.

Me giro y la miro fijamente, y ella me mira esperando, paciente, dándome mi tiempo. Me limpio las lagrimas con el dorso de la mano y dejo que se me acerque.

-Vas a olvidar esto. No te preocupes.

Es una mentira.

Apoyo mi cara contra su garganta, mientras ella me rodea con su brazo los hombros y me mece hacia adelante y atrás.

-No lo soporto, Misty. Quiero irme de aquí.

-Fresa. -me dice con lastima contenida. -Todo va a estar bien.

Pero el dolor que siento es casi inhumano. Como si un cuchillo me hubiera atravesado el corazón, siento que me puedo morir. Misty pone su mentón en mi cabeza, abrazándome, y me dice en el oído que estaré bien. Que todo ira bien. Si fuera otra persona le diría que ella no sabe nada, pero, es alguien que conoce demasiado bien este dolor.

-Eres fuerte. Vas a estar bien.

-Todos están hablando de mi, Misty. Dicen que yo... que yo...

-No importa lo que los otros digan, Fresa. -dice tomando mi cara con las manos y secando mis lagrimas -Confió en ti. Que no te importe lo que los otros te digan.

Desde principio a fin, siempre voy a considerarme afortunada por tener a Misty en mi vida. Soy agradecida por eso a pesar de mis circunstancias.



Suzanne paso la primera noche arriba, en la habitación del Jefe, y cuando regreso lo trajo con él. La noche del miércoles y el jueves le abrió la puerta para que durmiera en nuestra habitación.

-¡Stephen! -gritaba cada vez más fuerte. -¡Stephen, más fuerte! ¡Asi mi amor!

Suzanne permitía que El Jefe entrará en la habitación para que tuvieran sexo. Su intención era clara, demostrarme que el le pertenecía, pero eso para mi no tenia sentido, ya que realmente me importaba poco y nada lo que hiciera con su vida. Me gire en la cama, cansada, y me cubrí con la almohada la cabeza para tratar de amortiguar sus gritos. A pesar de que estaba más que acostumbrada a escucharlos teniendo sexo, esta no el primer espectáculo que montaban, después de dos noches estaba cansada. Durante el día trabajamos limpiando la casa y durante la noche no nos dejaban dormir. Era agotador. Aplaste la almohada en mi cara con un brazo, cerré los ojos y trate de concentrarme en dormir.

El Jefe se fue temprano y cuando se fue todas suspiramos de alivio. Lamentablemente cinco minutos más tarde empezaron los ronquidos de Suzanne.

-Lo hace para que lo veas -murmura Misty, sentándose en la cama. -Es su venganza.

-¿Ella o él? -pregunto, cansada después de otra noche sin dormir.

-Ella. Suzanne esta tratando de provocarte.

Penélope se deja caer en mi cama y tira de mi brazo por encima de su cintura. Cierro los ojos, apoyando mi mejilla contra su hombro e intento con todas mis fuerzas quedarme dormida. Pero, las luces se encienden y la puerta se abre de un estruendo. Mierda... hora de levantarse.

-Aquí estas, perra de mierda. - dicen una voz alta, y me sacan de los pelos de la cama y me estampa contra la pared con una mano en mi garganta.

-¡Kevin, sueltala! -grita Penélope, corriendo a tratar de sacármelo de encima.

MENTIRAS CRUELES: Yo Soy Tuya Donde viven las historias. Descúbrelo ahora