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Kevin y los demás guardias se hacen a un lado para dejarnos pasar. Noto como se queda observándonos con su respiración entrecortada y los puños, apretándose cada vez más fuerte hasta poner sus nudillos blancos, a los costados de su cuerpo.

-¡Stephen! -grita Suzanne, saliendo detrás de nosotros -¡No puedes hacerme esto! ¡Estamos juntos!

Me sujeta con más fuerza contra su pecho, y yo me preparo para la pelea. Estuve siempre como espectadora. ¿Va a ser muy humillante? No sé como se siente ser la otra. Nunca quise tener ese papel. Y ahora, sin embargo, ¿Lo estoy disfrutando?... Ay, esa expresión en su cara me llena de satisfacción por todo mí ser.

-¡Bájala ahora! -le ordena -bájala y date vuelta. ¡No puedes tocarla!

Suzanne pasa corriendo por al lado de su cuerpo y se pone en nuestro camino, levanta la mano y la deja en su mano.

-¡Soy tu novia!

Jen se detiene.

-¡Bájala! -le ordena -¡Fresa...!

-Kevin. -gruñe, y al escuchar su nombre tengo temor de que me entregue a sus manos y se vaya con Suzanne y me deje a mi suerte. Kevin, pensando lo mismo, acerca sus brazos a mi para ofrecerse a cargarme... Jen retrocede. -Llama al medico y dile que suba a mi habitación.

-¡Stephen! -exclama.

Jen rodea a Suzanne y continua su camino, sin haberle dado una sola mirada a ella. Él se detiene solamente cuando estamos delante del ascensor y me acomoda para sostenerme con un solo brazo y poder presionar el botón.

Con delicadeza, me deposita en su cama.

-Esto es mi culpa. -dice, y se sienta a mi lado y me toma la barbilla con un dedo. -Debería haber sospechado que sería capaz de hacer algo así. Lamentablemente, la culpa me ha llevado a consentirla demasiado.

Su mirada tiene una expresión extraña, como si con mirarme su enojo creciera cada vez más.

-No era necesario que hicieras esto, Fresa. Iba a ocuparme de castigar a Suzanne personalmente.

No sé por qué, pero no me sorprendió que se hubiera dado cuenta. Ladee la cabeza y lo mire con los ojos entrecerrados. Era obvio que era un tipo muy listo.

-Usted acaba de decirlo... ha sido su consentida.

¿Cuando Suzanne ha sido castigada por algo malo que nos hizo?

-¿Dudas de mi palabra? -murmura.

-Hice lo que tenia que hacer. -no me importa si es una confesión. -No necesito que castigues a Suzanne por mi, porque yo no te necesito.

-¿Admites que Suzanne no te puso un dedo encima?

No respondo.

-No importa. De todas formas, se que es incapaz de ponerte un dedo encima. Le gusta enviar a otras personas para que se ocupen de hacer el trabajo sucio.

-¿Tanto le excita lastimar a Suzanne? -inquiero. -Es curioso ver como la persona que ella llama "mi novio" siente un placer tan retorcido al ver su sufrimiento.

-¿Quien te conto? -rueda los ojos. -Vaya, has descubierto mi debilidad. Me siento tan sorprendido.

-¿Eres sádico o solo disfrutas lastimando a Suzanne? Me interesa. Quiero saber a que atenerme contigo. ¿Quieres lastimarme a mi también?

-Lo que quiero es que dejes de mandarte cagadas ¿Podrías?

-No, me gusta llamar la atención. -uso de apoyo mis manos y me siento. -Quiero ser lo único a lo que seas capaz de mirar.

MENTIRAS CRUELES: Yo Soy TuyaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora