Capítulo 37.

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Pov Windie.

- ¿Quién te ha dado las llaves de nuestra casa? - le pregunta Adam a Jhon.

- Yo - respondo por Jhon y los dos me miran, mientras el cocinero improvisado asiente con la cabeza verificando lo que le digo.

- ¿Y por qué se las das? - se gira hacia mi.

- Porque quiero - me giro hacia él y me pongo las manos en las caderas mientras nos miramos a los ojos.

- Por si no te has dado cuenta aquí viven más personas, aparte de ti - me señala con el dedo índice.

- A mi no me señales con el dedo, meladucado - le doy un  manotazo en la mano para que la aparte de mi dirección.

- ¿Por qué narices me pegas? - refunfuña.

- Porque quiero - digo simplemente.

- ¿Sabes lo que yo quiero? - espero su respuesta - que este chaval se vaya a su puta casa a tomar por...

- ¡Eh! Sin faltar - exclama el rubio de ojos azules.

- Yo falto todo lo que quiero - añade Adam girandose hacia Jhon.

- ¿Ah, sí? - pregunta este acercándose.

- Sí - le afirma Adam, acercándose también él.

No se porqué pero creo que esto va a acabar muy mal.

- Yo creo que no - añade Jhon parándose, quedándose así los dos mirándose fijamente, justo como el día de la fiesta.

- Y yo creo que sí - responde con una sonrisa y un tono de voz altanero.

- Chicos, ya - me meto en medio de ellos y los separo - lo que hay que aguantar. Yo lo único que quiero es cenar, ponerme el pijama y dormir, ¿de acuerdo?.

Los chicos asienten al mismo tiempo matándose con la mirada pero separados. Eso es bueno.

- Voy a poner la mesa - me separo de ellos y me dirigo a la cocina.

Abro los cajones donde guardamos los cubiertos.

- ¿Adam? - pregunto - ¿cenas con nosotros?

- No, os dejo solos - su voz suena molesta, ¿y a este que le pasa ahora? - espero que disfrutéis de vuestra "cena"

Hace énfasis en la última palabra y aunque no puedo verle, sé que ha hecho las comillas con los dedos.

Saco del cajón dos cubiertos y dos cuchillos, abro otro cajón y de ese cojo dos vasos de agua. Los llevo a la mesa y me encuentro con qué Adam no está.

- ¿A dónde ha ido...? - miro a Jhon.

- ¿Adam? - acaba la pregunta por mi y yo asiento - se ha ido a su cuarto como un niño pequeño.

Vuelvo a asentir para coger las cosas que faltan. Cojo de la nevera una botella de cristal con agua e intento coger los dos platos a la vez, pero soy incapaz de hacerlo sola.

- Jhon ¿me ayudas? - pero él en vez de ayudarme me ignora.

Hago como que no me he dado cuenta de que no me ha querido ayudar y haciendo marabales para que los platos llenos de espaguetis ni la botella de agua se me caigan al suelo, llego a la mesa. ¿Y que es lo que veo? A Jhon sentado en la silla jugando con el móvil al candy chrash.

- A comer - deja el móvil en la mesa y coje uno de los dos platos al azar y empieza a comer.

- Sí, a cenar... - murmuro. Cojo el otro plato y empiezo a remover los ingredientes encima de los espaguetis.

LA FRATERNIDAD.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora