Pov Windie.
Me despierto.
Miro a mi alrededor.
¿Qué ha pasado?
- Tranquila - Adam se acerca a mí.
- ¿Que...? - carrapeo al notar mi boca un poco pastosa - ¿Que ha pasado?
Miro la cama donde estoy incorporada y suspiro aliviada al darme cuenta que es la cama de la habitación del chico.
- Te desmayaste - se sienta junto a mi - Te dio un ataque de pánico, empezaste a decir cosas de un fuego y una explosión - frunce el ceño - y luego caíste al suelo como... - busca una palabra para compararme - ...Como si fueras un globo desinflado.
Sonrio al escucharle.
- Lo siento - me mira - Primero lo del restaurante y ahora lo de desmayarme... Menuda primera cita.
- Así mejor. - se ríe - Nunca la olvidaremos.
- En eso tienes razón - los dos nos reímos.
- ¿Estás mejor? - me pone la mano en la frente para asegurarse de que no tenga fiebre.
- Sí, ya estoy mejor, no me duele la cabeza ni nada - digo.
- Vale... - permanecemos en silencio - ¿Te puedo preguntar una cosa? Si no quieres contestar, no contestes - añade rápidamente.
- Pregunta lo que quieras - asiento y me incorporo un poco en la cama para prepararme a responderle.
- Creo que... Al ver el accidente... - empieza a hablar - Te recordó al de tus padres, y bueno... - se rasca la nuca - Te desmayaste, ahora mi pregunta es... - resopla - ¿Que les pasó?
Cierro los ojos al escucharle pronunciar esas palabras. Las palabras que llevan repitiéndome una y otra vez, algunos sin ni siquiera saber el dolor que éstas provocan. Las mismas palabras que me preguntaron mi familia (por teléfono, obviamente), los policías, mis amigos, el abogado, el juez... Todos y cada uno de ellos pronunciaron alguna vez aquella frase: "¿Qué pasó aquella noche?", "¿Qué pasó en el accidente?" O "¿Que les pasó a tus padres?"
- ¿Están todos los demás en casa? - rompo el silencio y Adam se muestra sorprendido por mi pregunta, imagino que ya dando por hecho mi respuesta, el silencio.
- Sí, están abajo viendo una película mientras que te recuperas - asiento.
- ¿Puedes llamarlos y traerlos aquí? - asiente, se levanta de la cama y antes de salir por la puerta me mira, para después salir por ella.
Después de unos 10 minutos aproximadamente, todos entran en la habitación, llenándola.
- ¿Nos has llamado, cariño? - sonrio al ver el mantel que lleva puesto Alberto.
- Sí, sentaos - algunos se sientan en la mesa del escritorio, otros en el suelo y algunos de ellos en la cama conmigo - Adam - le llamo - siéntate conmigo.
Asiente, se levanta del suelo y se sienta junto a mi en la cama.
- Esto me va a costar mucho... Contarlo. - me retuerzo las manos - Así que, solo os pido que tengáis paciencia conmigo.
Asienten.
Respiro pausadamente, intentando calmar a mi cuerpo, a mi corazón y a mis sentimientos.
- Hace 4 años, cuando tenía 18, - empiezo a narrar - un 24 de diciembre íbamos a la casa de mi abuela, donde celebrariamos todos juntos y en familia ese día.
Llegábamos tarde a la cena, mi madre tuvo que ir por la mañana a su trabajo, por un problema que habían tenido en la oficina... Era secretaria, aunque su deseo había sido ser abogada, estudió derecho en la universidad y pensaba dejar su trabajo para empezar a trabajar en un bufete que le había dado una propuesta de trabajo.
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LA FRATERNIDAD.
Teen FictionWindie Williams, una alumna de segundo grado de criminología de la universidad y sus compañeras de fraternidad se mudan a una nueva, donde tienen un trato con los chicos de otra fraternidad (se van a vivir todos juntos para crear una fraternidad mix...
