Capítulo 51.

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Pov Windie.

- ¿Volveréis algún día? - nos giramos todos para observar a las cuatro chicas que se van a subir en breves minutos en un avión.

- Sí - se encogen de hombros - o al menos ese es nuestro plan.

- A ver, la pregunta más importante - Alberto se hace sitio entre todos nosotros para estar delante de las chicas - al grano, ¿vendréis a mi boda?

- Claro que sí, Alberto - Sara le da un abrazo - no nos lo perderíamos por nada del mundo y tú lo sabes.

- Oooooiiiiii... Abrazo grupal - anuncia Ari tirándose encima de nuestros amigos y todos nos acercamos y nos damos en conjunto un abrazo.

- Nos tenemos que ir - desacemos el abrazo.

- Si tenéis algún problema llamad a mi tío, os he dado el número de teléfono - las cuatro asienten a Tamara.

- Nos tenemos que ir - todos asentimos mientras observamos como nuestras cuatro compañeras se dirigen a su puerta de embarque, arrastrando con ellas sus maletas.

- Las voy a echar de menos - Alexa se frota los brazos con las manos.

- Tranquila, volverán... - intenta tranquilizarla su hermana Ada - O al menos eso espero...

La miramos y se encoge de hombros.

- ¿Qué? Es la verdad - todos negamos.

Empezamos a caminar a la salida. Miro a mi alrededor, observando curiosa lo que me rodea, nunca había estado en un aeropuerto, a no ser que mis padres me hubiesen llevado de muy pequeña, algo que me parece bastante improbable. Hay tiendas, de todo tipo, la mayoría de comida.

Nunca me había imaginado así el aeropuerto, con tanta gente de allí para acá.

- ¿Y qué? - miro a Adam - ¿Que te parece?

- Es... - miro la fuente que hay a nuestra izquierda - Increíble, ¿has visto eso?

Señalo a la fuente girandome y empezando a andar para atrás sin despegar mi mirada de la fuente.

- Claro que lo he visto - se ríe por mi expresión, estoy segura de que yo también me reiría de mi misma al verme así - Y ahora llega el "pero"...

Hace comillas con los dedos y sonrío.

- Pero... Las personas que hay aquí... - busco las palabras correctas para describir lo que veo en las expresiones de la mayoría del gentío - O están estresadas, o cansadas, o demasiado alborotadas, o... Demasiado presionadas - me encogo de hombros y Adam mira a su alrededor.

- ¿En serio? - asiento y me cambio de posición, empezando a andar como una persona normal - Yo lo que veo es... A familias reencontrandose, a personas ilusionadas por un viaje distinto al de todos los años, como el de ir al pueblo, repetitivo y cansino.

- Vaya, - le miro ojiplatica - no lo había mirado así.

- Lo sé - sonrie orgulloso de si mismo, niego con la cabeza.

¿Por qué hay tantas tiendas en un aeropuerto? No lo entiendo. La cola de una de ellas, una cafetería, llama mi atención y hace que mire el precio de una botellita de agua... 1'60 euros... Espera... ¿Que coño? ¿1'60? ¿Por una botellita?

- ¡No me jodas! - exclamo - En mi barrio venden una botella de 2 litros y medio por un poco más de ese precio.

Adam al escucharme se ríe estruendosamente.

- ¿De qué te ríes? - él se encoge de hombros mientras se para un poco para poder recuperar el aire que ha malgastado al reírse de mí en toda mi cara.

LA FRATERNIDAD.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora