Capítulo 24.

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Pov Windie.

Cuando llegamos a la fraternidad de Los Sabiondos y Adam ya había aparcado el coche, me quité el cinturón malhumorada y me bajé del vehículo dirigiéndome a las casa grande de color azul marino oscuro. Cuando llegué al porche me invadió el típico olor a alcohol, hormonas descontroladas y un ligero olor a sustancias ilegales, siempre he pensado que la directora Karen era una santa por varias razones:

1 primer motivo: Porque aunque siempre sabe que se hacen fiestas cuando, como y donde (no sé como consigue tanta información) no hace nada al respecto nadie sabe porque no lo hace.

2 segundo motivo: Siempre y repito siempre se ha portado bien conmigo, yo nunca le había caído bien a las madres de ciertas amigas.

3 tercer y último motivo: Crió a Adam sin caer en una depresión.

Adoro a Karen, de verdad. Entré en la casa y me dirigí hacia la cocina, había asistido a tantas fiestas en esta casa que la conocía mejor que a mi propia casa. Cuando ya tenía en mis manos un vaso de cerveza me dirigí a un rincón bastante cómodo donde casi nadie te molestaba, estaba justo a un lado de la típica sala de baile (el salón sin muebles en medio).

Y aquí es donde me encuentro en el rincón al lado de la pista de baile, dando sorbitos a mi vaso de plástico de cerveza mientras no paro de soltar suspiros reprimidos por la rabia y el enfado. Recorro mi mirada por el salón y lo veo. Con unos simples vaqueros y una camiseta blanca pegada a su torso y brazos, apoyado en la pared, no apartaba su mirada de mí. Yo le miraba con enfado y de repente...

- Mierda, Manuela - llamo a mi conciencia dentro de mi cabeza.

- ¿Qué? ¿Que te pasa ahora? - me pregunto suspirando y poniendo los ojos en blanco.

- ¿Qué hago?

- ¿Que haces de qué? - me pregunta confundida.

- Como actuo, o que hago...

- No te estreses, eso lo primero, ahora lo segundo... ¡¿Que pasa?! Porque no entiendo ni jota - me grita en la cabeza.

- Adam... Adam... Me entran arcadas de solo pensarlo, no puedo decirlo ni siquiera dentro de mi cabeza...

- Dilo ya pesada, mira que te gusta mucho el drama ¿eh? - me respondió cansada de que no le dijese lo que me ocurría.

- Adam está con... Adam está con... - empezé a decir entrecortadamente.

- ¿Con una amiga? - intentó adivinar Manuela.

- Peor - le digo - Adam está con...

- ¿Con su prima?

- No está con...

- Con su abuela, con su tía, con su madre, con su padre, con una planta, con...

- No, está con... Anabel - respondo al fin.

- ¿¡Qué?! ¿Que hace con ella? - su voz suena incrédula.

- Es su novia - digo con voz obvia ante su pregunta.

- Ya sé lo que vamos a hacer... - empieza a decir pero la interrumpo.

- Le digo a Yi han o alguna de las chicas de distraiga a Adam, yo me llevo a Anabel para hablar con ella y la empujo y la dejo en la calle inconsciente luego la cortó en cachitos y vendo sus intestinos en el mercado negro mientras que me hago un collar con sus huesos como recuerdo mientras tiro su cuerpo a un acantilado y...

- ¿¡Piensas asesinarla?! - grita en mi cabeza.

- No, pffffff... - muevo mi mano como si así le quitase importancia al asunto - claro que no... Bueno, quizás sí pero entonces... ¿Que ibas a proponer tú?

LA FRATERNIDAD.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora