(Trilogía de Math Fridman)
Novela LGBT Vol. 1
¡MUY PRONTO EN FÍSICO!
Un mafioso hijo de puta con gustos un poco perversos. Un jovencito de malos modos, repartidor de periódicos de día, y mesero de noche.
¿Qué tienen en común? Uno cumplir con su par...
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Sentado en mi sillón de piel negro, frente a la chimenea, veo consumirse la leña. El crujir de la madera mientras se consume puede parecer estúpido, pero a mí en este momento me relaja. Las abrazadoras llamas quemando hasta el último pedazo de lo que fue un duro tronco, una rama tal vez de un frondoso árbol, son ahora cenizas.
Whisky en mano, trato de poner en orden mis pensamientos y mi respiración se va controlando. Todo por culpa del acalorado momento hace unos minutos con el imbécil de Patrick Donovan. Maldito traidor.
Una bala en su cabeza no me fue suficiente para vengarme de su traición. Debí torturarlo un poco más, debí causarle mucho dolor hasta ver el arrepentimiento en sus ojos, pero me conformo con a ver visto su miedo y escucharle suplicar por su vida.
-Math...
La voz de Joon me saca de mi relajante momento, y bajo de mis labios mi trago. Joon es el único que puede tutearme pues no solo es mi mano derecha. Es mi sombra, mi medio hermano y mi guardaespaldas.
- ¿Qué quieres?
Pregunto con mis ojos en las brasas. No tengo humor de nada. He matado al que creí un amigo. Puse mucha confianza en él y termino traicionándome. Joder, lo descubrí montandome un cuatro para entregarme a la mis enemigos.
-Nos hemos deshecho del cuerpo. ¿Qué hacemos con su esposa?
-Que lo acompañe. ¿No dicen que el matrimonio es hasta la muerte?
-Está bien. Por cierto, vino tu madre y te dejo una carta que he puesto en tu oficina.
Levanto la vista de las brasas para verlo que esta reclinado en la cantina a un costado de la chimenea.
-No tengo madre Joon. No olvides que el diablo me escupió desde lo más profundo del averno. Quémala, tú y yo sabemos lo que ahí dice. Tráeme diversión, quiero un poco de sexo y ponme algo de música.
Joon me conoce como la palma de su mano y obediente, enseguida hace sonar algo de Jazz de Donnie Elbert en los parlantes. Bella canción; Have I Sinned.
Mierda, si me lo preguntan, tengo motivos muy grandes para odiar a esa mujer llamada "madre". Es más, ni las bestias hacen lo que ella hizo. Simplemente la odio como odio a mi padre. Ellos me convirtieron en lo que soy, ahora que no busquen el perdón porque Math Fridman no perdona.
Aun me sigo preguntando si volveré a ver a mi preciosa chica algún día. Si sus bonitos ojos verdes aún tienen vida y si es así, ¿dónde está? Tenía solo ocho años mi princesa, la niña de mis ojos cuando me la arrancaron de los brazos.
Pasada media hora, perdido en el recuerdo de esos lejanos días, Joon aparece por fin con mi encargo. Ya viene preparado, recién bañadito en bata de baño. Joon sabe lo exigente que soy con esos detalles.
Tiene los cabellos rojizos, piel blanca, las mejillas con pequitas, los labios carnosos y es delgadito. Justo como me gustan; jóvenes, pasivos, lindos y dispuestos. De fondo suena ahora Feeling Good de Nian Simone. Nada como el buen Jazz para tener un buen polvo y quitarme el estrés.