(Trilogía de Math Fridman)
Novela LGBT Vol. 1
¡MUY PRONTO EN FÍSICO!
Un mafioso hijo de puta con gustos un poco perversos. Un jovencito de malos modos, repartidor de periódicos de día, y mesero de noche.
¿Qué tienen en común? Uno cumplir con su par...
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— ¿Te sientes mejor?—es la quinta vez que pregunta el tonto de Joon. Tanto maldito escandalo porque me desmaye de la nada. No me preocupa, ya pasara. No soy enfermizo pero desmayarme no me quita el sueño. Debe ser todo el jodido estrés en el que estoy últimamente sintiendo pasos detrás de mí.
—Ya te dije que sí. Deja de molar Joon, estoy bien—respiro profundo a ojos cerrados con la cabeza reclinada en el cabezal del sillón.
— ¿Seguro?—insiste. Vaya que molesta con tanta preguntadera. Lo ignoro mejor y vago con mis pensamientos. Me masajeo la sien y respiro profundo. Estaré bien, nada va joderme este día tan especial. Me siento feliz de saber que pronto mi Henry entrara y me dirá que si a todo.
Y de pronto la puerta suena y Sebastián se encarga de eso. Veo la hora en mi reloj y marcan las ocho de la mañana de un día frio de Invierno, 26 de Diciembre para ser exactos.
—Señor Fridman, el joven Henry Miller está aquí—mi mayordomo anuncia. Veo que a su lado está el mencionado diablillo parado como una velita. Lindo niño tonto. Lo sabía.
Le agradezco y se retira. Joon decide acompañar a Sebastián a la cocina y nos dejan solos. El y yo vamos a negociar esto por fin.
—Hola Henry, ¿y ese milagro que me visitas? Digo, te hacia casado a estas horas—me cruzo de brazos ahí sentado a piernas cruzadas con mi sonrisa sarcástica de oreja a oreja. Ahora va a saber que no soy tan bueno ni tan blando como le he dejado ver en algún momento. Aun no tiene idea de lo que le espera en mi mansión. Lo hare pagar todo su desprecio y la falta de respeto que ha tenido conmigo. Voy a disfrutar esto y mucho.
¿Porque Henry? ¿Por qué el? Porque se me ha instalado en la cabeza de una forma que me molesta y porque se me da la puta maldita gana fastidiarlo. No tengo mucho quehacer así que me divertiré con esto.
—Necesito que me ayude…por favor—responde por fin con la cabeza baja hecho un temblor. Tiene algo de nieve en sus cabellos y se ve que no ha dormido bien. Como siempre en esos harapos que no le cubren nada. Ese menudo suéter corriente le debe colar el frio condenado de haya afuera.
Le invito a sentarse y toma lugar en el sillón de enfrente. Lo veo un manojo de nervios y sonrió para mis adentros. Joon lo consiguió de nuevo; traerlo a mí.
—Bueno, te escucho. Adelante Henry.
Traga duro, juega con sus manos, se relame los labios, suspira y me mira por fin. Te tengo Henry, entraras a mi cama de nuevo porque se me da la gana. Sé que jure no volver a buscarte y olvidarme de ti pero tienes algo que no sé qué es y voy averiguarlo.
—Se trata de mi padre. Le juro que en serio no sabía a quién recurrir y solo…solo pensé en usted—sus lindos ojos me dicen que ha llorado mucho.
—Bueno, si puedo ayudarte con gusto lo hare. Aun debo disculparme con tu padre por no haber ido a la cena. Tuve en serio muchas cosas que hacer y espero me comprenda.