(Trilogía de Math Fridman)
Novela LGBT Vol. 1
¡MUY PRONTO EN FÍSICO!
Un mafioso hijo de puta con gustos un poco perversos. Un jovencito de malos modos, repartidor de periódicos de día, y mesero de noche.
¿Qué tienen en común? Uno cumplir con su par...
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- ¡Maldita mierda!-estrello la botella en la pared del coraje. - ¡Hija de puta!
- ¡¿Puedes calmarte?! ¡Te escucharan los invitados joder!-Joon trata de que me tranquilice. - ¿Porque mejor no me dices que te dijo esa imbécil?
Me siento en el camastro con mis ojos en la alberca. He salido al jardín para descargar mi rabia un poco.
¡Estoy cabreado por todo!
Le doy una larga calada a mi cigarrillo.
Estoy algo ebrio y muy emputado.
Expulso el humo y seguido respiro profundo.
-Se atrevió amenazarme la muy imbécil. Dijo que si algo le pasaba, que no contara con la información que tiene de Jes.
- ¿Qué? ¿Cómo diablos se atreve a usar esa información contra ti?
-No lo sé Joon, solo sé que ella sabe más que yo sobre el paradero de Jes. Si no fuese así, no hubiese venido hasta aquí para escupírmelo en la cara.
-Señor Fridman-aparece Sebastián. -Lamento molestarle señor pero se va a servir la cena y el señor Kevin quiere saber si es de su agrado la cena. Acaba de llegar. Recuerde que él siempre está pendiente de ese detalle.
Ya no tengo humor de nada. Todo es una mierda en mi cumpleaños.
-Enseguida voy. Gracias Sebastián-respondo para dar la última calada larga a mi cigarro y lanzar la colilla por ahí. Me levanto del camastro y me adentro a la casa con Joon.
Ahí está el.
- ¡Kevin!-saludo.
- ¡Fridman!-abre los brazos para recibirme. Un efusivo abrazo de amigos. - ¡Feliz cumpleaños!
-No me jodas con eso.
-Joder, no sé dónde escondes los putos años que pareces un jovenzuelo.
-Deja de joder y mejor tomate una copa conmigo-le pasó el brazo por el hombro y lo llevo a la mesa con los otros invitados. Estoy ebrio ya pero no me importa un par de botellas más.
Que se vaya a la mierda todo hoy.
-Ah no, primero quiero que pruebes tú mi comida. Ven conmigo-me desvía del comedor y me lleva a la cocina.
-Demonios Kevin, ya sé que te luces todos los años con mi cumpleaños.
Kevin y su restaurante son los encargados de la comida en mi fiesta y no solo eso, me proporciona el servicio completo con meseros.
- ¿Qué te parece?
-Todo luce bien. Como siempre mi amigo-le respondo viendo todo lo que está en la isla de la cocina. Sebastián se ayuda de unos meseros para moverse y servir.
Satisfecho volvemos a la mesa del comedor con los invitados. Voy a sentarme y mi teléfono suena de nuevo.
¿Quién mierda ahora?
Me excuso por la llamada y dejo que Kevin salude a todos y Joon lo atienda.
Me alejo un poco de la mesa y saco mi teléfono.
¿Henry?
-Hola-tomo la llamada. - ¿Henry? ¿Estás bien? ¿Qué pasa?
-En la alberca-me responde.
- ¿Qué? ¿Dónde estás?
-En la alberca.
¿En la alberca? ¿Qué demonios...?
Con el teléfono salgo al jardín, a la alberca pero no veo nada. El jardín está bien iluminado pero no lo veo. ¿El vino? ¿Qué hace en mi alberca? ¿En el jardín?
- ¿Dónde estás Henry?
-Feliz cumpleaños-su voz no solo me suena en el teléfono. Está detrás de mí.
Me giro con teléfono en mano.
Es el.
-Henry, viniste.
- ¡Felicidades!-se me lanza a los brazos. El vino, él está aquí.
-Henry-susurro su nombre y me sumo en ese abrazo. Guardo mi teléfono en mi pantalón para envolverlo con mis brazos muy...muy fuerte. Oler su perfume en su cuello.
Henry vino.
La calidez del calor de su cuerpo. Delgado y frágil entre mis fuertes brazos me pone.
Henry.
No puedo evitar restregar mi nariz en su pelo, detrás de su oreja. El huele a juventud, a niño virgen.
Demonios, ya estoy muy ebrio.
-Le dije que si lo veía, le daría un abrazo de felicitaciones.
-Gracias por venir Henry-rompe contacto de mis brazos y maldigo en silencio. - ¿Pero...pero porque vistes de mesero?
- ¿Recuerda a mi amigo que se enfermó?-asiento viendo lo lindo que se ve en traje de mesero con mosquita y todo. -Bueno, resulta que se enfermó del estómago y no pudo venir. Yo no soy mesero de eventos como estos pues es muy cansado, más que servir en el restaurante. Pero cuando me dijeron que era en su mansión, no lo pensé dos veces y aquí estoy.
Diablos.
Yo lo invite como eso; un invitado de honor para mí. No para que venga a servirme la cena.
-Henry pero yo no quiero que me sirvas la cena. Yo quiero que me acompañes en la mesa.
- ¿Cómo cree? No puedo hacer eso.
- ¿Es por Kevin? Si quieres puedo hablar con él. Que eres mi amigo y mi invitado.
-No lo creo. No me gustaría por mis compañeros meseros. No está bien, no quiero favoritismos, me sentiría mal por ellos. No debe ser.
-Pero Henry, va a ser incómodo para mí, que me sirvas hoy cuando yo te he invitado a festejar en mi mesa.
-No lo discuta o me voy. Le diré a Jake el capitán, que me duele la barriga-se cruza de brazos con un pucherito adorable. ¿Soy yo, el alcohol o es el que se ve más lindo que nunca en uniforme de mesero?
Esa boquita parece pedirme un besito.
Estoy borracho. Creo que sí.
-Sera...será incómodo-sacudo un poco la cabeza.
-Ya relájese-me da un puño en el brazo. -Le tengo un regalo-lo veo rebuscarse en el bolsillo del pantalón.
-Henry, no...no debiste traerme un regalo.
-Yo quería y no me diga nada-me ignora y me extiende una cajita pequeña. -Feliz cumpleaños. Espero que le guste.
Niño tonto.
Abro la cajita y es un bonito pulso que tiene letras gravadas. "Math Fridman" mi nombre.
-Rayos Henry, es de oro. Esto...esto debió costarte mucho. No debiste.
Se encoje de hombros y luego se cruza de brazos.
-No sabía que regalarle a alguien que lo tiene todo así que pensé que tal vez le gusten las joyas. Digo, a los ricos como usted le gustan las joyas. No es muy cara pero espero le guste.
La pulsera de oro si es muy cara aunque diga que no. Que le gravara mi nombre debió salirle muy caro. Debió romper su cochinito de ahorros o pedir prestado.
Tonto, no debió hacerlo.
-No...no puedo aceptarlo Henry. Esto...esto es muy costoso, ¿Por qué no tomaste el dinero para algún beneficio tuyo?
- ¡No es justo!-expresa molesto. -Camine muchas joyerías para conseguirla. Quería algo especial para usted. Rayos, tengo sentimientos y me está lastimando con despreciarme. Me duele.
Rayos.
Que dramático.
-Es que...
-Si no la toma, mañana le devuelvo la ropa de cama y el radiador. Usted decide-me mira molesto.
¿Por qué es tan terco?
-De acuerdo, me la quedo. Gracias.
-De nada-me golpea el brazo. No puedo evitar reírme. -Deje que se la ponga.
Me arrebata la cajita, saca la pulsera y lanza al suelo lo demás. Toma mi mano y lo dejo que me la ponga.
Ya que.
Henry eres tan tonto.
Niño lindo y tonto.
-Henry.
- ¿Qué?
¿Por qué no puede decirme "mande usted"? muchacho del demonio.
-Gracias.
-De nada...listo, ya quedo. ¿No se le ve linda? esa chica me dijo que es única. Un regalo para un amigo único. ¿No cree?-me vuelve a golpear.
Mierda con él.
- ¿Soy tu amigo Henry?
-Ah huevo.
¡Maldito mocoso del demonio! ¡No me respeta!
-Ahora le dejo, debo ir a la cocina si no Jake me regaña. Aunque siendo sinceros, me importa un cuerno pero hoy, hoy está el mero mero presente.
- ¿Kevin?
-Aja, el. Es nuestro jefe.
-Es mi amigo. Ya te dije.
-Lo sé pero este es mi trabajo. Le veo en la mesa-me guiña un ojo y me palmea el hombro. Se va en busca de la cocina.
Me veo la mano. Me ha regalado una pulsera costosa. ¿Qué habrá hecho para conseguir el dinero y comprarla?