26

456 46 31
                                    

Que si soy un hijo de puta, un estúpido, un maldito aprovechado desgraciado

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Que si soy un hijo de puta, un estúpido, un maldito aprovechado desgraciado. Que esto y aquello. Vaya repertorio de palabritas que tiene en la boca para mi persona.

Le he dicho que yo no esperaba que me pagara lo que acababa de hacer por su padre con ese beso, pero me dio una bofetada y juro lanzarme a la cabeza esa pieza de mármol que tomo de la mesita de centro, si no me levantaba de su lado cuando le quise poner de nuevo mi saco. Que me largara.

Se le olvida que está en mi casa creo.

Y pensar que hace un momento lloraba en mis brazos a moco tendido. Vaya genio el de Henry. Me atrevo a confesar que me gusta que no me tenga miedo. Que siempre quiera enfrentarme aun a sabiendas de que va a perder contra mí.

- ¿Qué tanto me mira?-me reclama muy enojado desde el sillón frente a mí. He optado por sentarme en el mío puesto que me corrió de su lado y solo lo observo tomarse la taza de chocolate que Sebastián le ha traído.

-Qué estás bien lindo-le guiño un ojo solo por joderlo. Me gusta verlo enojado.

- ¿Quiere que le quiebre la cabeza?-levanta de nuevo la pieza de mármol de la mesita y la levanta en el aire.

-No te atreverías Henry. Podrías... ¡Mierda!-me la lanza sin más preámbulos y por suerte mis reflejos son tipo Súper Man porque la he esquivado y se ha estrellado en la chimenea. - ¡¿Qué te pasa?! ¡Pudiste matarme!

Me rueda los ojos y refunfuña en el sillón como si nada dejando la taza en la mesita de centro. Pudo quebrarme la cabeza el condenado chiquillo del demonio.

-No se pierde gran cosa-me enarca una ceja cruzándose de piernas y brazos. Esto es demasiado. Voy a besarlo y a darle unas buenas nalgadas para que vea que su macho es quien manda.

¿Su qué...? ¿Qué dije...? No, más bien ¿Qué ando pensando?
Ya Henry me pego su forma de hablar. Estoy loco.

-Eres un niño grosero e irrespetuoso Henry.

-Y usted un despreciable hijo de puta-me sostiene la mirada con muchos cojones.

- ¿Por qué no me respetas Henry?

-Porque lo odio.

Bueno, eso ya lo sé. Es obvio después de lo que le hice pero joder...solo cerramos un trato así que se aguanta.

- ¿Tan malo fue estar en mi cama?

-Evite hablar de ello o le aviento la mesa-patea esta y no dudo que lo haga. Decido dejarlo en paz y servirme un trago para volver a mi sillón. Solo me siento ahí a mirarlo que se come las uñas, revisa su teléfono y no me mira. No existo.

¿Qué tiene de especial Henry? ¿Por qué me siento diferente cuando estoy cerca de él? Juraría que el beso que me dio lo estaba disfrutando. Me dejó meter mi lengua en su boca y hasta la suya correspondió a la mía.

𝓜𝓪𝓽𝓱 𝓕𝓻𝓲𝓭𝓶𝓪𝓷 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora