Capítulo 44 - Rockstar

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—Creo que tú debes ser SweetM —mi cuerpo se tensó al instante.

Sentí que el aire se detenía por un segundo. Giré lentamente, como si cada movimiento fuera demasiado pesado, y me encontré con un chico apenas más alto que yo. Su cabello rubio caía desordenado, y su piel era tan clara que el contraste con sus ojos me pareció irreal.

—¿Tú eres Rockstar? —pregunté con la voz un poco entrecortada.

—Soy Oscar Piastri... o Rockstar, como me conoces en la app.

—Mi-Michelle... Michelle Larea —respondí, intentando salir del trance en el que me había sumido al verlo.

—¿Nos sentamos? —preguntó, sonriendo. Se adelantó para acomodarme la silla con una cortesía que no esperaba y luego tomó asiento frente a mí—. Había esperado tanto este momento. Pensé que sería otra de esas veces en las que me dejabas plantado en el café.

—Te dije que tuve un inconveniente —sonreí, un poco avergonzada—. Sí iba a ir...

Él me sostuvo la mirada. No como los chicos que te miran por mirar, sino como si estuviera tratando de memorizar cada rasgo.

—¿Tengo algo en la cara? —pregunté, sintiendo cómo el calor subía por mis mejillas.

—No puedo creer que durante un año no pude ver esa cara tan hermosa —dijo con la misma calma, sin apartar los ojos de los míos—. Y no vayas a decir que no lo eres. No voy a dejarte hacer eso.

—Gracias, Oscar —respondí bajando la mirada, con una sonrisa que no podía contener.

Las dos horas que siguieron se sintieron como minutos. Hablamos de todo, como si no fuera la primera vez que lo hacía frente a frente. Era igual que en los mensajes: divertido, atento, un poco sarcástico y extrañamente fácil de leer. No podía dejar de pensar en lo natural que se sentía todo eso... y lo raro que era saber por fin quién estaba detrás del teclado.

—Creo que ya debo irme, está oscureciendo —dije, mirando de reojo el reloj—. Debo llegar a casa.

—Te llevo —se ofreció enseguida—. Así estoy seguro de que llegas a salvo.

—No te preocupes, mis amigos vienen conmigo. Me iré con ellos a casa —respondí señalando la mesa donde se encontraban Kimi y Alex. Al ver mi gesto, se levantaron y comenzaron a caminar hacia nosotros.

—Ustedes deben ser Kimi y Alex —dijo Oscar, y ambos asintieron. —Michelle nos ha hablado tanto de ustedes que casi son mis mejores amigos también —agregó, sonriendo como si en serio lo creyera.

—Será un placer —dijo Alex con un tono encantador—. Iremos encendiendo el auto. Te esperamos afuera —añadió mientras tomaba del brazo a Kimi.

—Un placer, Rockstar —dijo Kimi, dándole un apretón en el hombro.

—Oscar. Oscar Piastri —corrigió él, estirando la mano con gesto firme.

—Kimi Antonelli —respondió el, y ambos intercambiaron un rápido abrazo.

—Alexandra Mleux —se presentó Alex, dándole la mano también.

Cuando se fueron, el silencio se instaló entre nosotros. Era cómodo, pero tenía esa carga de cosas no dichas. Oscar fue el primero en romperlo.

—¿Volveremos a vernos, cierto?

—Claro, si quieres —respondí, un poco más suave.

—¿Puedo tener tu número? Digo... ya sabemos quiénes somos. Supongo que ya podemos hablar por WhatsApp, seguirnos en Instagram y esas cosas.

—Por supuesto —respondí riendo mientras le estiraba la mano para que me pasara su teléfono. Anoté mi número y lo busqué en Instagram para seguirlo.

—Nos vemos luego —dije, acercándome para despedirme. Pero en el momento exacto en que iba a darle un beso en la mejilla, él giró la cara hacia la mía.

Fue apenas un segundo. Apenas un impulso. Pero me bastó para girar la cabeza hacia un lado y detener lo inevitable.

—Lo siento, yo...

—¿Ya hay alguien, cierto?

—Sí. Lo siento, yo...

—No tienes que disculparte. Yo debería hacerlo. Solo... espero que esto no afecte nuestra amistad.

—Para nada. Nos vemos luego —murmuré, y me acerqué a besar su mejilla.

Mientras salía del lugar, sentí un nudo extraño en la garganta. Un maldito ardor, como si hubiese dicho que no... y al mismo tiempo hubiese querido que todo fuera distinto.

¿Acaso yo... quería besarlo?

 𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓.  ᴸᴬᴺᴰᴼ  ᴺDonde viven las historias. Descúbrelo ahora