Capítulo 35 - Tengo noticias

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Al llegar a la casa de Mattia, estaba llenísima. Había muchas personas por todas partes: en el patio delantero, el trasero, e incluso en el inmenso balcón.

—Esta casa es bellísima y muy grande —le dije a Madi, sorprendida por todo lo que había alrededor—. Incluso, es mil veces más grande que la nuestra.

—No se compara, además, prefiero mil veces tu nueva casa que tener una así —respondió ella.

—Debe tener muchos hermanos, ya que es una casa muy grande.

—No, te equivocas, solo tiene una hermana, y creo que ya está en la universidad —dijo, sin darme tiempo a contestarle, porque me jaló del brazo hasta donde estaban los chicos que estudian con ella. También estaba Summer, que al verme salió corriendo y me rodeó con sus brazos.

—Tiempo sin verte, pequeña.

—Lo mismo digo —sonreí y luego me voltee hacia Madi, que estaba al lado de un chico un poco más alto que ella. Ella le decía algo al oído y después él nos saludó con la mano y sonrió. Yo le devolví el saludo y luego volví a mirar a Summer.

—¿Quién es el chico que está con Madison?

—Es un "amigo", creo que se llama Blake —dijo haciendo comillas con los dedos—, pero como soy la mejor amiga de tu prima y la conozco desde hace más de diez años, está súper claro que ese chico no es ningún amigo.

—En eso estoy de acuerdo contigo. ¿Dónde se conocen? No parece el tipo de chicos con los que ella sale.

—No sé. Ella me contó que iba a comprar un Starbucks, chocó con él y tiró su bebida, comenzaron a charlar y boom, al parecer estudia en la misma universidad que nosotras, pero es raro, porque nunca lo había visto ahí. Además, está en su último año, igual que nosotras.

—Eso sí que es extraño.

—El destino, quizá. Pero bueno, ¿qué tal te va con tu crush?

Confiaba en Summer, ella es una excelente persona. Madison y ella han sido amigas prácticamente desde la guardería. Su amistad era un poco parecida a la de Alex y yo, pero la diferencia es que nosotras nos conocimos en preescolar.

Comencé a contarle lo que había pasado con Rockstar y con Lando. Le conté lo que me había sucedido ayer con respecto a la pregunta sobre si me caía mal Maggie. Ella me dijo que tratara de averiguar si Rockstar tiene alguna conexión con Lando, y solo de pensarlo me dieron ganas de reír. ¿Podría ser? Puede ser que sí. Traté de no prestarle mucha atención a lo que pensaba mi subconsciente, pero a veces creo que tiene razón. Si es así, lo averiguaré.

La fiesta había ido muy bien hasta ese momento, claro. Estaba sentada en una de las sillas de la cocina, con una Coca-Cola en la mano derecha y el celular en la izquierda.

La fiesta no estaba aburrida, en realidad la gente la estaba pasando demasiado bien. Yo, en cambio, no la estaba disfrutando mucho; no estaba muy animada.

Sentí que alguien me puso la mano en la espalda, lo que me hizo saltar y levantarme del asiento. Me volteé y me encontré con un chico un poco alto, más o menos de mi tamaño. Tenía el cabello despeinado, pero no le quedaba mal. Una sonrisa se dibujó en su rostro.

—Perdona, pensé que eras alguien que estaba buscando.

—No te preocupes.

—¿Cómo te llamas? Tu cara no me parece conocida —dijo, mirándome de pies a cabeza. Bien, eso sí que fue incómodo.

—Soy Michelle —respondí, sin interesarme mucho saber su nombre ni cómo me estaba mirando.

—Soy Mattia, mucho gusto, linda —dijo con una sonrisa amable. Dios, ¿él era Mattia? —¿Eres de Northbridge? —preguntó.

Asentí con la cabeza y él sonrió.

—Ya veo.

—¿Qué?

—Sé quiénes son las chicas de Northbridge y quiénes no —me explicó, volteando a señalar a una chica que estaba abrazada con su novio, muy acaramelados—. Ella no es de Northbridge.

—¿Y cómo sabes que no es de Northbridge?

—Porque es amiga de mi hermana —dijo y empezó a reír, lo que me hizo reír también. Realmente esperaba algo coherente de su parte—. Al fin hago que sonrías.

—Voy a darte puntos por eso.

—Bueno, ¿quieres bailar? Soy el dueño de la fiesta y creo que deberías complacerme con una canción.

—Es que no bailo.

—Por favor, eres la primera chica interesante que veo. Quiero al menos un baile.

—Solo una canción.

—Solo una —dijo. Al llegar a la pista improvisada en la sala, puso sus manos en mi cintura y yo me quedé pasmada. ¿Qué debía hacer? ¿Enroscar mis manos alrededor de su cuello? ¿Y si parezco muy atrevida?

—Tranquila, no pasa nada —dijo, quitando sus manos de mi cintura y tomando mis manos—. Si así te sientes más cómoda, será así —sonrió, y yo también.

Después de dos bailes, jalé a Mattia del brazo hacia donde estaba antes.

—Te juro que ya no puedo más.

—Bueno, al menos bailamos más de una canción —dijo mientras se dirigía a la nevera, tomó dos Coca-Colas y me dio una.

Miraba a la gente en la pista de baile: unos bailaban, otros cantaban y algunos simplemente estaban en otro planeta.

Mattia empezó a decir algunas cosas, pero no le prestaba atención. Mi vista se detuvo en seco cuando vi que Lando nos miraba y venía en nuestra dirección.

Respira, respira, respira.

—¿Qué hay, Matt?

—Nada nuevo, bro —sonrió y luego se volvió hacia mí—. Lando, te presento a...

—Michelle, ya la conozco —lo interrumpió él.

—Oh, qué tonto soy, debí imaginarlo.

—Pues sí —dijo Jaden.

Mi celular vibró y vi un mensaje de Alex: "SOS baño de la entrada".

Fruncí el ceño al leerlo. ¿Por qué no me dijo que ya había llegado?

Me levanté del asiento, miré a Lando y Mattia.

—Ya regreso, voy al baño —les dije y me fui sin esperar respuesta.

Cuando llegué, entré y vi a mi amiga.

—¿Qué pasó? Y por cierto, ¿cuánto tiempo llevas en la fiesta? He estado sola desde que llegué.

—Acabo de entrar, se me hizo un poco tarde, pero tengo noticias.

—Cuéntamelas, entonces —le dije cruzándome de brazos.

—Lando y Maggie ya no están juntos —exclamó, y mis ojos se abrieron como platos.

 𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓.  ᴸᴬᴺᴰᴼ  ᴺDonde viven las historias. Descúbrelo ahora