Capítulo 38 - Mi no novio

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—¿Interrumpo algo? —la voz de mi padre nos hizo separarnos de inmediato. Mi rostro ardía de vergüenza, mientras que Lando, lejos de parecer incómodo... ¿estaba asustado?

—No, ¿te podemos ayudar en algo, papi? —pregunté rápidamente, intentando desviar la tensión.

—Tu madre y yo iremos al súper por algunas cosas.

—Está bien, vayan con cuidado —dije con una sonrisa nerviosa.

—Un metro de distancia entre ambos —bromeó mi papá, señalándonos con el dedo. Lando asintió, obediente, mientras yo no pude evitar soltar una risa divertida.

Apenas se fueron, el ambiente volvió a relajarse. Lando seguía en mi habitación, como si nada. Me senté en la cama con mi plato de desayuno, mientras él cambiaba la película que íbamos a ver. No hablábamos mucho, pero tampoco hacía falta. Con él, el silencio tenía otro significado.

—¡HELLOOO! —gritó una voz segundos antes de que la puerta se abriera de golpe.

Mis mejores amigos, Kimi y Alex, se quedaron congelados al vernos. Las sonrisas que traían se transformaron en una mezcla de sorpresa y confusión.

—Lo siento, creímos que estabas sola —dijo Kimi, evidentemente incómodo.

—Yo ya me iba —dijo Lando, levantándose de la cama con rapidez—. Nos vemos luego —añadió antes de salir de la habitación.

—¿Nos puedes explicar qué rayos estaba pasando aquí? —Alex se dejó caer sobre mi cama junto con Kimi, ambos con cara de interrogación.

Les conté lo ocurrido con Lando, desde el árbol hasta esa mañana. Ellos escucharon sin interrumpir y, para mi sorpresa, terminaron aceptando todo esto que ni yo sabía cómo definir. Lo que sea que teníamos ahora... funcionaba, supongo.

Los días pasaron más rápido de lo que me di cuenta. Lando y yo volvíamos a ser los de antes, con bromas, discusiones tontas y momentos de una complicidad que no me atrevía a nombrar. Él seguía siendo el chico insoportable que siempre había conocido, y yo... bueno, yo seguía disfrutando pelear con él.

Incluso con los demás chicos todo estaba volviendo a su ritmo habitual. Como si el universo se estuviera reorganizando otra vez. Como si todo, al fin, volviera a la normalidad.

Era miércoles por la mañana y ya casi salíamos para la escuela. Terminaba de desayunar mientras esperaba a mi papá. En el coche, mientras miraba por la ventana, mi teléfono vibró.

Rockstar
Me dormí y ahora voy tarde a la escuela.

Aún voy en camino.

Recuerda que el viernes por fin nos conoceremos.

No lo olvido.

Mentira. Claro que lo había olvidado. Entre Lando, las clases y mi cabeza hecha un caos, había dejado en segundo plano algo tan importante como mi... ¿cita?

En la escuela, al llegar a mi casillero, ya estaban todos los chicos. Saludé con un gesto y noté que Lando no estaba con ellos, pero no le di demasiada importancia.

La mañana transcurrió sin sobresaltos. Clases, comentarios tontos de Alex, risas contenidas y la promesa del receso cada vez más cerca.

—Esta clase está matándome —se quejó Alex mientras apoyaba la cabeza sobre la mesa.

—Y a mí... pero ya casi terminamos —respondí con la misma energía moribunda.

—Bien, pueden salir. Nos vemos mañana —anunció el profesor, y todos salimos del salón como si hubiéramos sido liberados de una cárcel.

 𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓.  ᴸᴬᴺᴰᴼ  ᴺHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora