LANDO NORRIS
Volver a casa sin mi teléfono me dejó una sensación de vacío absurda. Lo había perdido. Así, sin más. No en una fiesta descontrolada donde uno se despierta sin recordar cómo llegó a casa, ni después de una noche de excesos. Simplemente... desapareció. Maldije por dentro mientras caminaba hacia la casa de Michelle, buscando una mínima distracción que lograra mejorar mi estado de ánimo.
—Hola —dijo ella, acostada en su cama, con ese tono suave que siempre consigue desarmarme.
—Hola, amor —respondí, dejándome caer boca abajo a su lado, como si su colchón pudiera absorber toda mi frustración.
—¿Qué pasa?
—Perdí mi teléfono.
Ella me ofreció usar el suyo para cerrar mis cuentas, pero le expliqué que ya lo había hecho todo: redes desactivadas, número bloqueado para evitar llamadas. Al menos tenía esa pequeña victoria. Solo me faltaba una app, una en la que no recordaba la contraseña. Ya con el nuevo teléfono vería cómo recuperarla, aunque en ese momento era lo que menos me importaba.
Me acosté junto a ella y Michelle empezó a jugar con mi cabello mientras una película corría en segundo plano. Su presencia me daba calma. Su respiración, su tacto, su silencio. Cuando terminó la película, ella se sentó de pronto y me miró fijamente. Su expresión cambió. Y por alguna razón, mi pecho se llenó de alarma. ¿Iba a decirme algo malo? ¿Me iba a dejar?
—¿Pasa algo? —pregunté, tragando saliva, como si la respuesta pudiera partirme en dos.
—Amm... ¿te enojarías si salgo con algún amigo o así?
—No —dije sin pensarlo. —Confío en ti. ¿Por qué?
—Pues... hay un amigo que conozco hace tiempo. Viene a la ciudad este fin de semana y me preguntó si podíamos vernos para ponernos al día. Pero quería saber si estabas de acuerdo antes.
—¿Y qué tienen pensado hacer? —pregunté, fingiendo que no me afectaba, aunque sentí los celos comenzar a rasguñar mi estómago desde dentro.
—Solo tomar algo. Alex y Kimi también vendrían. Ellos también lo conocen y quieren verlo.
—¿Sabe que tienes un novio increíblemente guapo? —bromeé haciendo una pose dramática, intentando relajar la tensión que me recorría por dentro.
—Y que estoy enamorada de él —respondió con esa sonrisa suya que me dejaba sin defensas. Me acerqué para besarla. Un beso largo, suave, de esos que borran cualquier duda. Nos separamos solo porque escuchamos la puerta.
—Adelante —dijo ella.
Era su papá.
—Pedimos pizza. Y tu madre está aquí, Lando. Deberían bajar a cenar.
Nos levantamos y fuimos a la sala. Ya se había hecho costumbre cenar con su familia, y me gustaba. Me hacía sentir parte de algo cálido, como si me hubieran abierto la puerta a un hogar que no sabía que necesitaba. Cenamos, recogimos los platos, ayudamos a lavar, y luego llegó la hora de irnos.
—Te veo mañana en la escuela, amor —susurré, dejando un beso en su frente.
—Hasta mañana, Lando Norris —respondió abrazándome por la cintura.
Al salir, mi madre sugirió que fuéramos de una vez por el nuevo teléfono. Necesitaba algunas cosas del centro comercial, así que mi hermana, ella y yo nos subimos al coche. Después de comprar el celular y algunas cosas más, volvimos a casa. Me encerré en mi cuarto y comencé a configurarlo.
ESTÁS LEYENDO
𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓. ᴸᴬᴺᴰᴼ ᴺ
Teen FictionMichelle nunca imaginó que un simple chat en una app anónima haría que se encariñara de rockstar sin siquiera conocer su rostro. Mientras su corazón latía por el chico detrás de la pantalla, Lando Norris aparecía en su vida, un chico que al principi...
