CAPÍTULO 19 - DUDAS Y CUADERNOS

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Michelle

Estábamos sentados en una mesa solitaria, al otro lado del campo de fútbol. Técnicamente, deberíamos estar en clase de matemáticas, pero como los tres habíamos llegado tarde, decidimos no entrar. En lugar de eso, Alex y yo pensamos que sería buena idea llevar a Kimi a nuestro lugar favorito de la escuela.

Desde el intercambio de Rebeca, los tres nos habíamos vuelto inseparables. Y, en gran parte, eso me encantaba.

—¿Entonces este lugar siempre había estado aquí? —preguntó Kimi, mirando a su alrededor con curiosidad.

—Es nuestro rincón desde primer grado —contestó Alex, con tono orgulloso.

—Es lindo —respondió él, sonriendo.

—Cambiando de tema... ¿hay algo que quieras contarnos? —dijo Alex de pronto, y ambos voltearon a mirarme.

—¿Hay algo en especial que quieran saber? —pregunté, fingiendo inocencia.

—Un pajarito me dijo que tú y Franco han estado muy juntos—dijo Alex, con una ceja alzada.

—Solo tomamos dos clases y a veces me lo cruzo en los pasillos, nada más.

—Franco te parecía muy guapo el año pasado —soltó Alex, traicionándome sin piedad.

—¡Michelle! ¿Con todos mis amigos? —dijo Kimi, llevándose una mano al pecho dramáticamente.

—Solo dije que me parecía guapo, no que me gustara —respondí, levantando las manos en señal de paz.

—Digo que deberías salir con él —añadió Kimi.

Alex y yo lo miramos al mismo tiempo, sorprendidos.

—¿Disculpa? ¿Y eso por qué? —pregunté, un poco confundida. Mi mejor amigo básicamente me estaba dando luz verde con uno de sus amigos.

—Solo digo que podrían conocerse más, salir. Tal vez hasta te termine gustando.

—¿Dirás algo? —le pregunté a Alex, buscando apoyo.

—Lo siento... estoy con Kimi —dijo alzando las manos como si no tuviera opción.

—¡Iré por golosinas para celebrar! —dijo Alex, levantándose con entusiasmo.

—Voy contigo, necesito ir al baño —agregó Kimi, siguiéndolo.

Los vi alejarse rumbo a la escuela, dejándome sola en nuestro rincón secreto. Saqué el celular, pero no había señal, así que lo guardé de nuevo en el bolsillo. Fue entonces cuando escuché unas voces y, al voltear de reojo, vi a Franco acercándose.

—Hola, Mich. ¿Qué haces aquí sola? —preguntó con una sonrisa.

—Hola. Estoy con los chicos, fueron a comprar algunas cosas —le respondí. Vi que traía una libreta entre los brazos, y no pude evitar preguntar—: ¿Y eso?

Franco miró el cuaderno, luego a mí, y sonrió con un poco de nervios.

—Es para ti.

—¿Para mí?

—Es mi cuaderno de matemáticas. Vine a pasarte la clase, ya que no entraron... —dijo, extendiéndomelo con cierta timidez—. Me lo regresas cuando termines.

—Esto es muy lindo de tu parte, Franco —dije sonriendo. Claro que era un chico muy lindo.

Mientras esperábamos que mis amigos volvieran, noté que él sonreía nervioso. Poco a poco se fue acercando.

—¿Te puedo hacer una pregunta? —dijo, con la mirada algo baja—. ¿Sales con alguien?

—No —respondí riendo por la sorpresa—. ¿Por qué lo preguntas?

—Solo tenía curiosidad —contestó encogiéndose de hombros.

En ese momento vi a Alex y Kimi regresar. Subieron rápidamente los escalones y se acercaron hasta nosotros.

—Bueno chicos, yo me tengo que ir. Pásenla bien —dijo Franco después de saludarlos.

—Gracias otra vez por esto —le dije, mostrando el cuaderno con una sonrisa. Él asintió con una sonrisa igual de amable y luego se fue.

—¿Qué pasó? —preguntó Kimi.

—Me prestó su libreta para copiar la clase. También me preguntó si salía con alguien —respondí casualmente.

Los ojos de ambos se abrieron como platos.

—¿Y si le gustas? —preguntó Alex, con tono travieso.

—Claro que no —respondí, aunque la duda ya se me había instalado en la cabeza.

Un rato después nos avisaron que las clases se suspendían por una fumigación. Alex y Kimi aceptaron venir a mi casa para pasar el resto del día y de paso copiar los apuntes de mate. Caminamos hacia la salida, y allí estaban los chicos. Franco también estaba entre ellos, y al verme... sonrió como si me acabara de ver bajando del cielo.

Y entonces, las dudas comenzaron a llenarme la cabeza: ¿Y si de verdad le gusto? Es tan lindo conmigo... Se comporta demasiado bien, diría yo.

Nos acercamos hasta ellos. Alex caminó directo hacia Charles y le dejó un beso en la mejilla. Lando se acercó a mí e hizo lo mismo.

—¿Qué hay, mejor amiga? —dijo de la nada, tomándome por sorpresa.

Kimi lo miró confundido.

—No somos mejores amigos —respondí con una sonrisa forzada.

Lando parpadeó, incómodo.


 𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓.  ᴸᴬᴺᴰᴼ  ᴺDonde viven las historias. Descúbrelo ahora