Capítulo 10 - Lo que no debía pasar

1.5K 84 11
                                        

Coloqué una mano sobre su pecho, intentando crear un poco de espacio entre nosotros.

—No —susurró él con voz baja, casi suplicante, y mi corazón se desbocó justo antes de que me volviera a besar.

Estaba tan cerca, tan real y tan irreal a la vez.

Pero entonces... el sonido de la cerradura quebró el hechizo. Y justo antes de que lográramos reaccionar, una voz irrumpió en el silencio.

—Buenas noches.

Me separé de él como si me hubieran echado un balde de agua fría encima. Me levanté de golpe y me encontré con Sophie, parada en el umbral con una sonrisa enorme pintada en la cara.

—¿Interrumpo algo? —preguntó con tono casi divertido.

—No —respondí rápidamente, demasiado nerviosa para pensar bien, mientras la voz de Lando decía exactamente lo contrario. Ni siquiera pude mirarlo.

—Y-yo... yo me tengo que ir —tartamudeé como una idiota, recogiendo mis cosas con las manos temblorosas, sin saber qué hacer o dónde mirar.

—¿Pero por qué? Compré las cosas favoritas de Lando. Seguro a ti también te gustan —dijo Sophie, como si no acabara de caminar en medio de una escena que ni yo sabía cómo explicar.

Sacudí la cabeza en negación.

—S-se me hace t-tarde —balbuceé una vez más y salí de la casa tan rápido como mis piernas me lo permitieron.

Escuché la voz de Lando llamándome, pero no podía girarme, no podía enfrentarlo. Sentía las mejillas en llamas y una presión absurda en el pecho. Caminé lo más rápido que pude, pero en el apuro choqué contra alguien.

—Hey, ve por dónde caminas —dijo una voz masculina.

Levanté la vista.

—Oh, ¿qué hay, Mich? Perdona, no te vi —dijo Carlos, cambiando al instante el tono cuando me reconoció.

—Hola. Tranquilo, fui yo la que no te vio —contesté, aún agitada.

—¿Estás bien? Tienes las mejillas súper rojas y pareces... no sé, nerviosa —comentó con una ceja arqueada.

—Ah, no. Creo que es el frío —mentí de inmediato, sin pensar.

Él me miró con cara de "no te creo nada". Me pasé las manos por el cabello.

—¿Qué? —Pregunté sintiendo el nerviosismo creer.

—Es solo que... ¿sabes qué? Olvídalo.

—No, dime, ¿qué pasa?

—Ni siquiera hace tanto frío como para que estés así —respondió, como si no quisiera incomodarme, pero sin dejar de observarme.

—¿A dónde vas? —pregunté cambiando de tema, abruptamente.

—A comprar unas cosas. De hecho, ya voy tarde. Nos vemos. Cuídate.

—Adiós, Carlos.

LANDO NORRIS

Cuando ella golpeó la abeja, perdí el equilibrio y la jalé sin querer. Terminó cayendo sobre mí. Y no sé si fue el impulso, el momento, o su mirada tan cerca, pero la tomé del cuello y la besé. En ese momento no podía explicar lo que ese beso era.

Estábamos solos, sólo ella y yo. Puso una mano en mi pecho, como queriendo parar... pero la detuve. No quería que se fuera, que ese instante terminara. La volví a besar.

Todo estaba bien. Hasta que Sophie llegó.

—¿Interrumpo algo? —preguntó.

—Sí —respondí sin pensar, pero Michelle dijo que no.

 𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓.  ᴸᴬᴺᴰᴼ  ᴺDonde viven las historias. Descúbrelo ahora