Michelle
Caminaba por los pasillos rumbo a la cafetería, con la mente muy lejos de la escuela.
Mi cabeza estaba con él.
Rockstar.
¿Tendría novia? No es que me importara tanto. Técnicamente solo éramos amigos en línea... sin cara, sin voz, sin nombre real. Pero aún así... había algo en esa conexión que me hacía pensar más de lo que debería. Y no saber quién era exactamente lo volvía aún más intrigante.
—¿Qué pasó? —preguntaron mis amigas en cuanto me vieron acercarme. Les había escrito antes para decirles que las vería allá.
—El nuevo fue a mi casillero —dije, dejándome caer en la silla.
—¡Cuéntanos todo! —exigió Rebeca, como si se tratara de una historia de crimen y misterio.
—Hablamos del trabajo... que, por cierto, haremos hoy. Pero sigue siendo un idiota.
—Ajá, claro. Pero mejor cuéntanos todo lo que ha pasado con tu chico secreto —insistió Alex, más interesada en el tema de Rockstar.
Suspiré, sabiendo que no me dejarían escapar tan fácil.
—Me dijo que vive aquí en Miami.
—¿¡QUÉ!? —dijeron ambas al mismo tiempo, tan escandalosamente que varias personas se giraron a vernos.
—¿No que vivía en Nueva York? —preguntó Alex, confundida.
—Eso pensaba... pero me explicó que lo puso así por seguridad. Y la verdad, tiene lógica. Yo debí hacer lo mismo —respondí, encogiéndome de hombros. Nadie en su sano juicio pone su ubicación real en una app como esa. Y aún así, ahí estaba yo.
—Entonces será más fácil que se vean en persona, ¿no? —preguntó Alex, de lo más emocionada.
—¿Realmente no lo conoces? O sea, ¿nada de nada? —intervino Rebeca, un poco más seria— ¿No se han mandado fotos, ni hecho videollamadas, ni pasado sus redes?
Negué con la cabeza.
—Cuando empezamos a hablar pensé en pedirle algo de eso, pero la conversación fluía tan bien... no quería sonar atrevida y arruinarlo.
—Pues sí que se tomaron en serio lo de ser amigos anónimos —murmuró Rebeca.
Antes de que pudiera decir algo más, Alex cambió de tema.
—¿Dónde nos vamos a reunir hoy? ¿En tu casa?
—Claro, ¿por qué no? —respondí sin pensarlo demasiado.
Pero la expresión de mis amigas cambió de inmediato.
Ambas se pusieron algo tensas, y no tardé en girar el rostro para ver a los chicos acercarse a nuestra mesa. Justo a tiempo para escuchar:
—Norris nos dijo que haríamos el trabajo hoy —dijo Charles, directo al grano.
Asentí.
—Sí. Será en mi casa.
Horas después, las clases habían terminado. Fuimos a buscar a Kimi, como siempre, para que nos llevara a casa. Al llegar, subí directo a mi habitación. Tiré la mochila en la silla junto a mi escritorio, me dejé caer en la cama y agarré el celular, lista para perderme un rato en redes sociales.
No tardó mucho en llegar un nuevo mensaje.
Rockstar
Hola, ¿estás ocupada?
Hola. No. ¿Pasa algo?
Solo que no soporto a una de mis nuevas compañeras de clase.
Ohh, yo también tengo a un chico así.
¿Quieres que lo golpee por ti?
Me encantaría.
Dalo por hecho.
Solté una risa suave.
Él siempre sabía cómo levantarme el ánimo, incluso cuando no decía mucho. Dejé el teléfono en la mesa y me puse algo más cómodo antes de bajar a comer. Mis padres no estaban, seguramente seguían en el trabajo, así que almorzaría sola. No era tan común, pero tampoco me molestaba. Serví algo rápido, tomé mi plato y me senté en la sala frente a la televisión, eligiendo al azar una película de fondo.
Estaba a punto de comenzar a comer cuando mi teléfono sonó.
Una llamada. Número desconocido.
—¿Hola?
—Hola, princesa.
—¿Lando?
—El mismo.
Me quedé en silencio unos segundos, sin entender del todo.
—¿Cómo rayos conseguiste mi número?
—Alexandra amablemente me lo dio.
—Voy a matarla por eso.
—Solo quería saludar. Saber cómo estabas.
—Muy ocupada. No llegues tarde.
Colgué sin darle más espacio. Rodé los ojos y dejé el celular en la mesa, soltando un suspiro frustrado.
De todas las personas que podrían haberme llamado en ese momento... ¿por qué tenía que ser él?
Lando Norris y su actitud insoportable se estaban ganando el premio a la fuente oficial de mis dolores de cabeza este semestre. No podía permitir que me arruinara el almuerzo, así que me concentré en comer rápido para luego subir a mi habitación. Aún faltaban unas horas para que todos llegaran a casa y trabajáramos en el dichoso proyecto.
Y tal vez, solo tal vez... podía dormir un rato antes de tener que lidiar con él otra vez.
ESTÁS LEYENDO
𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓. ᴸᴬᴺᴰᴼ ᴺ
Teen FictionMichelle nunca imaginó que un simple chat en una app anónima haría que se encariñara de rockstar sin siquiera conocer su rostro. Mientras su corazón latía por el chico detrás de la pantalla, Lando Norris aparecía en su vida, un chico que al principi...
