capítulo 21 - luces, mensajes y nervios

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Michelle

El reloj que estaba en la mesita junto a la cama de Alex marcaba las 6:23. Habíamos estado tiradas en el piso de su habitación todo el día, hasta que por fin decidimos levantarnos para buscar la ropa que usaríamos en la fiesta.

Me metí a la ducha y, al salir, comencé a secar mi cabello para ondularlo. Entonces sonó mi teléfono. El nombre que apareció en la notificación me dio un pequeño toque de emoción: rockstar.

espero no me hayas olvidado

número equivocado

me lo merezco

qué bueno que volviste, debo admitir que te extrañé

lo sé, me pasó lo mismo

¿volverás a ser mi daily chat?


esperaba que me lo pidieras

Sonreí, dejando el teléfono a un lado para terminar de arreglarme. La cara de Alex tenía una sonrisa enorme, claro que había visto el nombre. Se acercó a confirmar con sus propios ojos que sí, que era él.

Que rockstar reapareciera después de semanas  se sentía como un respiro. Un descanso del drama. Y sí, muchos dirían que es raro tener tanta confianza con alguien a quien nunca has visto, pero lo cierto es que con él... me sentía cómoda, libre.

Seguíamos arreglándonos porque Kimi, Charles y George no tardarían en llegar. Quince minutos después, ya estaba casi lista. Solo faltaban mis accesorios. Alex terminaba de planchar su cabello cuando habló:

—Tienes un mensaje de rockstar —dijo sin quitar la vista de su reflejo.

Fui hasta ella y tomé mi celular que había dejado cargando.

oye, de casualidad no has oído sobre la fiesta que dará una chica en west bali?

Enarqué una ceja. ¿Conocía a Maggie? Sabía que también era de Miami, pero... ¿tan cerca?

es gracioso, estaré ahí

también yo

Tragué saliva. Mis manos empezaron a sudar y Alex, al verme, alzó una ceja.

—¿Qué sucede?

—Yo... amm...

—No salgas que ya no vamos a la fiesta, no te lo perdonaré jamás —dijo dramáticamente.

—¡No, no, no es eso! —respondí, tomando aire—. Rockstar también irá.

Sus ojos se abrieron como platos.

—¿¡oh dios mío!? ¿cómo sabes?

Le mostré la pantalla del celular. Su boca formó una enorme "O".

—¿qué hago?

—¿qué vas a hacer? ¡conocerlo por fin! —chilló, casi brincando—. ahora apúrate, los chicos llegarán pronto y tenemos que contarle a Kimi.

A las 8:00 pm en punto, ya estábamos listas. Sonó el timbre y bajamos. Ahí estaban ellos: Kimi, George y Charles. Todos nos miraban con cara de wow, a excepción de Kimi, que parecía más interesado en si cenaríamos antes o después. Lo arrastramos a la cocina para contarle lo de rockstar y, como esperábamos, reaccionó igual que Alex.

—No puedo creer que por fin lo conocerás —dijo, emocionado—. Esto es como una peli de Netflix pero con más drama.

Mientras íbamos camino a la casa de Maggie, recibí otro mensaje de rockstar.

¿por fin nos veremos?

Le pasé el teléfono a Kimi y le pedí que respondiera por mí.

—Ya está. Le dije que sí —dijo con una sonrisa—. Y te respondió que le avises cuando llegues.

Nos detuvimos frente a la casa. Maggie claramente se había esforzado: la fachada ya tenía luces y música sonando. Kimi se acercó a mí.

—¿Estás nerviosa?

—No... claro que no. Conocer al chico con el que hablo desde hace meses sin saber quién es. Súper normal.

—Respira. Todo va a salir bien. Ya verás.

Empezamos a caminar hacia la entrada. Franco, que había estado charlando con George, se acercó y tomó mi brazo, entrelazándolo con el suyo. Nos adentramos a la casa.

Por dentro, luces fluorescentes nos cegaron por un momento. Tuvimos que cerrar los ojos hasta acostumbrarnos a los colores que iluminaban toda la casa.

Y entonces lo sentí: esa mezcla de ansiedad, emoción y mil pensamientos en la cabeza.

¿Lo vería enseguida? ¿Y si me decepcionaba? ¿Y si él también esperaba algo que yo no era?

Y, aún más fuerte: ¿y si ya lo conocía sin saberlo?

 𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓.  ᴸᴬᴺᴰᴼ  ᴺDonde viven las historias. Descúbrelo ahora