CAPÍTULO 17 - MÁS DE LO QUE PARECE

1.2K 71 7
                                        

Michelle

A la mañana siguiente, el sonido de mis uñas golpeando suavemente la mesa me acompañaba mientras resolvía el examen sorpresa que nuestra profesora de Ciencias nos había puesto sin piedad alguna.

—Chicos, lo siento, pero se acabó la hora —anunció desde su escritorio al tiempo que se levantaba. Dejé el lápiz y le entregué la hoja cuando pasó por mi lado—. Espero que todos aprueben. Este examen estaba muy fácil, así que no quiero excusas.

Ese día se sentía... vacío. La mayoría de mis clases serían en solitario, ya que Alex no había venido. Su padre había regresado de Mónaco, y ella quería pasar tiempo con él, lo cual entendía perfectamente. Pero eso no evitaba que la extrañara. Por suerte, Kimi sí estaba en la escuela y pensaba obligarlo a estar conmigo todo el día.

—Pueden retirarse —dijo la profesora, abriendo la puerta. Recogí mis cosas y salí del salón.

—Hey, Mich —escuché una voz detrás de mí. Al voltear, me encontré con Charles, que se acercaba con paso tranquilo.

—Hola —respondí con una pequeña sonrisa.

—¿Sabes por qué Alex no vino hoy?

—Su padre regresó de Mónaco.

—Ah... está bien —fue lo único que dijo. Pensé que eso era todo, así que me di vuelta para seguir caminando, pero él se puso a mi lado. Abrió la boca varias veces, como si quisiera decir algo, pero la cerraba enseguida.

—¿Pasa algo? —pregunté, notando cómo unía sus manos y comenzaba a tronarse los dedos. Ese gesto siempre me ponía nerviosa.

—No... bueno, sí.

—¿Entonces?

—¿Sabes? Alex es increíble. Me gusta mucho —confesó con una media sonrisa, y no pude evitar sonreír yo también—. Pero no estoy seguro de si yo le gusto a ella... —añadió, bajando un poco la mirada, algo apenado.

—No creo que pueda responderte eso. No me corresponde —dije con honestidad—. Pero habla mucho de ti. Y sinceramente, creo que eres una excelente persona.

Él bajó la cabeza, sonriendo con ternura. Coloqué una mano en su hombro, y cuando levantó la vista hacia mí, le dediqué una sonrisa de apoyo.

—No te preocupes. Solo sigue tratándola como hasta ahora. No dudaría en que te dé una oportunidad.

Su rostro se iluminó con esperanza.

—¿Tú crees?

Asentí.

—Pero la verdad... tampoco quiero que ella se sienta presionada al estar conmigo. No quiero que esté conmigo solo porque yo la quiero —añadió con sinceridad.

—Eso me parece muy lindo de tu parte.

—Muchas gracias, Mich —dijo, y me dio un beso en la mejilla antes de alejarse.

Entonces lo vi. Lando estaba justo al frente, mirándonos. Su expresión era... difícil de descifrar, pero parecía molesto.

Abrí mi casillero, fingiendo que no lo había notado.

—¿Ahora que somos amigos me ignoras? —dijo con tono sarcástico.

—¿Qué pasa contigo hoy, Norris?

—Primero, si estás molesta por algo, no deberías desquitarte conmigo. Y segundo... ¿qué fue eso? —preguntó, señalando hacia donde había estado Charles.

—¿De qué hablas?

—Hablo en serio, Michelle.

—¿Ahora hablar con mis amigos te parece raro?

—Yo no beso a mis amigos cuando hablo con ellos.

—Hasta pareces celoso por eso

—¿Yo? Claro que no.

—Entonces, ¿qué quieres?

—Venía a ver si tenías planes para hoy.

—No, no tengo. ¿Por qué?

—Quería preguntarte si querías salir conmigo. Como los buenos amigos que somos.

—Claro, salgamos... como los buenos amigos que somos —respondí con sarcasmo. Él asintió, con una sonrisa que se sentía más como una mueca.

—¿Puedo saber a dónde iremos?

—Hay una nueva cafetería en la plaza. Leí que es muy buena, y quiero probar todo de ahí. Así que pensé: "¿por qué no ir con mi gran amiga Michelle?" Y vine a proponértelo.

—Pues sería un honor acompañarte, Lando Norris.

—Bien. Entonces paso por ti a las cinco —dijo, dejando un beso en mi mejilla antes de irse.

Al llegar a mi siguiente clase, vi que la silla junto a Kimi tenía su mochila encima. Estaba por avanzar hacia ella cuando Maggie pasó rápido a mi lado, chocando su hombro con el mío, y se dirigió directamente al asiento. Solo quedaban dos: ese y uno del otro lado del salón, lejos de todos.

—Lo siento, está apartado para mi mejor amiga —dijo Kimi sin mover la mano del asiento.

—Y esa soy yo —añadí con naturalidad.

Cuando terminó la clase, le pedí a Kimi que me esperara afuera. Me quedé acomodando algunas cosas y, entonces, la chica rubia de Lando se acercó.

—¿Crees que eres mejor que yo solo porque te guardaron un asiento?

—Lo soy, pero no por eso —respondí sin mirarla demasiado.

—Eres graciosa. Pero con eso no vas a conquistar a Lando.

—¿Y qué te hace pensar que quiero conquistarlo?

—Puedes engañar a quien quieras, incluso a ti misma. Pero yo sé que mueres por él... y eso me da una idea.

—¿Terminaste?

—Esto apenas está por comenzar.

—Que te diviertas.

El resto del día lo pasé entre clases con Kimi, Franco y, en algunas, con Charles. No volví a ver a Lando en lo que quedaba de la jornada, lo cual, honestamente, me pareció genial.

Cuando las clases terminaron, Kimi se ofreció a llevarme a casa. Al llegar, le conté a mamá que saldría con Lando y una sonrisa enorme se formó en su rostro.

Estuve un rato con mis padres y luego subí a mi habitación. Tenía que arreglarme. Después de todo, iba a salir con mi gran amigo Lando Norris.

 𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓.  ᴸᴬᴺᴰᴼ  ᴺDonde viven las historias. Descúbrelo ahora