Capitulo 5 - Entre libros y tormentas

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LANDO NORRIS

Después de clases, los chicos vinieron a mi casa. Querían pasar el rato y competir un rato en el simulador. Carlos y Kimi fueron directo a la cocina en busca de algo para comer, y yo aproveché para tomar el teléfono. Revisé los mensajes y respondí uno de Maggie... aunque en realidad, no era ella quien rondaba por mi cabeza.

Pensaba en aquella chica de la escuela, en lo fácil que era molestarla... y lo mucho que me estaba gustando hacerlo. Llamarla solo para fastidiarla se había convertido en mi entretenimiento favorito.

—¿Y cómo va eso con tu nueva chica, Norris? —preguntó George de la nada. Era raro que sacara ese tema.

—Genial —respondí, encogiéndome de hombros— Es linda.

—¿Ya se vieron? —preguntó ahora Charles, con tono curioso.

—Aún no. Pero hemos hablado de hacerlo.

—¿Y cuándo sabremos quién es? —dijo Kimi, rascándose la cabeza— Ni siquiera sabemos su nombre.

—Es Maggie —solté sin pensar.

—¿Corceiro?

—La misma. Quiero verla, pero prefiero que sea cuando ella lo decida.

Mentí. Hablaba con Maggie, sí, pero no era ella la que realmente quería ver. La chica que de verdad tenía en mente, simplemente... no era opción.

—Parece que mi bebé está enamorado —dijo George, riendo y despeinándome como si fuera un niño.

—No, no lo estoy —negué, pero ni yo mismo sabía qué tan cierto era eso.

Los demás empezaron a recoger las cosas.

—Tenemos que ir a casa de Michelle en una hora para lo del trabajo —avisó Carlos, y todos nos pusimos en marcha.

Subí a mi habitación y me recosté un rato antes de irme. Necesitaba unos minutos en silencio. Tal vez para ordenar lo que sentía... o para intentar no sentirlo tanto.

MICHELLE

El celular vibró insistentemente sobre la cama. Di un brinco al darme cuenta de que me había quedado dormida. Tomé el teléfono y vi el mensaje de Rebeca.

"Ya vamos para tu casa."

—¡Mierda! —mascullé en voz baja. Eran casi las cinco y yo aún no estaba lista.

Me metí a duchar en tiempo récord. Salí con el cabello aún húmedo y busqué ropa cómoda: jeans algo desgastados, un hoodie viejo pero cálido, y mis nikes favoritos. Afuera el cielo se estaba volviendo gris, anunciando tormenta. Mientras me cepillaba el cabello, el timbre sonó y bajé corriendo a abrir.

Al otro lado estaban mis mejores amigos, con sonrisas tan grandes como sus mochilas.

—Llegan temprano —comenté, abriendo la puerta un poco más.

—Yo quería ser el primero —dijo Kimi apareciendo con cajas de pizza en las manos. No pude evitar sonreír.

Comenzaron a llegar todos. Solo faltaba Lando. Me senté a comer algo mientras los demás estaban en sus teléfonos. Ya habían pasado quince minutos y él no llegaba. Cuando el timbre sonó, me levanté más rápido de lo que debería y todos me miraron con cara de "¿y esa prisa?".

—¿Qué? Ya es tarde —dije encogiéndome de hombros.

Abrí la puerta y ahí estaba él. Con esa sonrisa molesta que, últimamente, era el motivo de mis dolores de cabeza.

—Hola. Es bueno verte —dijo.

—Llegas veinte minutos tarde —respondí, girándome sin esperar que dijera nada más.

 𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓.  ᴸᴬᴺᴰᴼ  ᴺDonde viven las historias. Descúbrelo ahora