Capítulo 11 - No quiero hablar con el

1.4K 79 4
                                        

—¿USTEDES SE BESARON?

—Ay por Dios, creo que no puedo respirar —dijo Alex dramáticamente.

—Solo fue un beso con un chico, nada fuera de lo común —respondí tratando de sonar lo más normal posible.

—Bien, arriba, no podemos llegar tarde a la primera clase —dijo Rebeca, mirando la hora en su teléfono antes de salir del arbusto.

Alex la siguió sin decir palabra, dejándome sola. No pensaba moverme.

—No pensarás quedarte ahí todo el día, ¿cierto? —insistió Rebeca asomándose de nuevo— No permitiré que te escondas por él. Él fue quien te besó. El incómodo debe ser él, no tú.

—Ahí voy —dije, derrotada.

Suspiré y salí del escondite. Sabía que tarde o temprano tendría que hablar con Lando, pero claramente no iba a ser ahora. La campana sonó y mis amigas se adelantaron. Les dije que iría en un minuto y me quedé en el pasillo, dudando.

Cuando por fin me decidí a entrar, el aula ya estaba llena. Mejor, así no tendría que sentarme cerca de él. Aunque apenas di un paso, el profesor me miró con clara desaprobación.

—¿Puedo pasar?

—¿Por qué llegas tarde a mi clase?

—Me sentí un poco mal y tuve que ir al baño antes de venir.

—Bien. Siéntate.

Fui a mi asiento sin cruzar miradas con Lando, aunque pude sentir sus ojos clavados en mí. Tenía que hacer algo. Estaba segura de que si no actuaba, él me buscaría al final de la clase. Y no estaba preparada. Sería un completo desastre.

Arranqué una hoja de mi cuaderno y escribí una nota que pasé a Alex, quien luego se la dio a Rebeca.

"Necesito que me ayuden. No quiero hablar con Lando."

Ambas enarcaron una ceja y me devolvieron otra nota:

"¿Estás hablando en serio?"

Rodeé los ojos y escribí de nuevo:

"No pregunten. Les digo después. Solo ayúdenme y ya."

—Profesor, disculpe que lo interrumpa —intervino Alex—. Pero Michelle se siente un poco mal.

—¿Qué tiene, señorita Lerea?

—No lo sé, solo me siento demasiado mal —dije, bastante convincente. Debería ganar un Oscar.

—Chicas, ¿la pueden acompañar a la enfermería?

—Obvio —respondió Rebeca, y salimos rápidamente del salón.

—Ahora sí, ¿vas a decirnos por qué no quieres hablar con Lando? —preguntó Alex apenas salimos.

—No estoy preparada. Fin.

—¿Qué le decimos si pregunta por ti? —preguntó Rebeca.

—Díganle que estoy un poco enferma. Y ya.

En la enfermería, una enfermera de rostro amable nos recibió con una sonrisa.

—Buenos días, señoritas.

—Buenos días —respondimos al unísono.

—Nuestra amiga se siente mal y veníamos para ver si pueden darle un pase. No aguantará hasta la tarde.

La enfermera me examinó con cuidado.

—¿Qué tan mal te sientes?

—No sé... me duele el estómago y estoy algo mareada —mentí sin que me temblara la voz.

—Bien, si estás segura de que no podrás continuar, te daré el pase.

Después de eso, Alex fue por mis cosas al salón y Rebeca llamó a mi mamá, quien dijo que estaría en la escuela en diez minutos. Esperamos hasta que llegó.

Me subí al coche y, como era de esperarse, su cara de preocupación era inconfundible.

—Ya te dije que estoy bien —intenté tranquilizarla.

—Cuando lleguemos te prepararé una sopa de pollo y una gelatina —dijo mientras conducía—. Es mejor que te recuestes y no te levantes de la cama, ¿de acuerdo?

—Está bien.

Subí a mi cuarto, me puse ropa cómoda y revisé mi teléfono. Ni un mensaje de Rockstar. Suspiré. Tomé la laptop, me metí en la cama y busqué alguna película para distraerme del desastre que era mi cabeza.

 𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓.  ᴸᴬᴺᴰᴼ  ᴺDonde viven las historias. Descúbrelo ahora