Desvié mi mirada antes de cruzar la puerta del salón. Franco caminaba a mi lado. Y entonces lo vi. Los ojos de Alex se abrieron como platos al verme entrar, y con ese gesto atrajo todas las miradas, incluidas las de Lando... y la de ella.
Me acerqué con paso firme.
—Hola, enferma —dijo Alex antes de abrazarme como si hubiera pasado una eternidad.
—Estoy ronca —susurré contra su hombro.
—Ah, ya veo —respondió con suavidad, sin soltarme del todo.
Lando me miraba, pero un segundo después se alejó de la chica con una excusa torpe sobre escribirle a su hermana. Ella asintió, fingiendo no notar nada, y luego me dedicó una sonrisa tan hipócrita que dolía solo verla.
—Tú debes ser Michelle —dijo con dulzura fingida— Luces bien hoy.
—Gracias —respondí, sin corresponderle la sonrisa. Alex no se contuvo y le lanzó una mirada asesina antes de jalarme hacia nuestros asientos.
—Lo siento —murmuró— No pensé que vendrías, si no, te habría advertido que Lando iba a estar así con ella.
—Yo tampoco sabía que vendría. Pero tranquila, estoy bien.
—Si tú lo dices... —dijo en voz baja, mientras se sentaba a mi lado, causándome confusión .
La profesora de inglés llegó unos minutos después y, a diferencia de la nueva, nosotras sí prestamos atención. Ella, en cambio, no despegaba los ojos del celular, del espejo, de Lando.
El timbre sonó. Alex y yo caminamos juntas a nuestros casilleros. Estornudé dos veces seguidas. Sentía que la garganta estaba peor.
—Tú sí que estás mal —dijo, observándome con preocupación. Asentí, resignada.
Pero su expresión cambió de pronto. Seguía algo con la mirada... y lo vi. Lando se acercaba.
—¿Quieres que me vaya? —preguntó ella.
—Seria lo mejor —susurré. Ella asintió sin dudar y se alejó.
Cerré mi casillero justo cuando él se detuvo frente a mí.
—Hola —dijo.
—Hola —respondí. Pude notar la confusión en su mirada.
—Estás enferma de la garganta, ¿cierto? —preguntó. Asentí con un gesto.
—Vine a decirte que ya le entregué el trabajo al director. Le expliqué por qué no pudiste ir conmigo y dijo que no había problema.
—Gracias por eso —susurré.
Se pasó una mano por el cabello. Ese gesto suyo.
—Tenemos que hablar de lo que pasó.
—La profesora de Ciencias no vino, así que tendremos dos horas libres. ¿Te parece si hablamos entonces?
—Sí, está bien. ¿Nos vemos en la cafetería?
—No, de seguro todos estarán ahí.
—¿Qué tal si nos vemos en los asientos antes del gimnasio?
—Ahí te veo, Lando.
—Bien. Nos vemos —dijo antes de alejarse, con las manos en los bolsillos.
Suspiré y me dirigí a la cafetería. Allí estaban Alex y Kimi. Me sorprendió no ver a Charles con ellos.
—Te extrañé mucho —dijo Kimi al levantarse para abrazarme.
—También te extrañé, pequeño italiano. ¿Y Charles?
—Allá —señaló hacia el grupo de chicos—Con la chica nueva. Espero que no le gusten las rubias.
—¿Quién es?
—Cierto, tú no sabes —respondió Kimi esta vez— Ella es Maggie, la conquista de Lando. Llegó el viernes. Y tranquila, Alex, ella solo está aquí por él. Por lógica, ninguno puede acercarse a ella. "Código de hermanos" —añadió con sarcasmo.
Alex me miró. Yo intenté quitarle peso al tema.
—Ahí está, relájate. No viene por tu hombre —bromeé. Las tres nos reímos.
En ese momento, Charles se acercó.
—Hola, Mich —saludó, dejando un beso en la frente de Alex. Después le entregó un pan envuelto a Kimi.
—Ten, es de pollo.
—Gracias, hermano.
Mientras hablaban, mi celular vibró. Era Rockstar.
📱 ROCKSTAR
Hola preciosa, te escribo para decirte que estaré un tiempo sin celular. Es solo para que no te preocupes si no respondo.
Fruncí el ceño.
Le respondí sin pensarlo mucho.
📱 MICHELLE
Gracias por avisar, espero que todo esté bien.
Respiré hondo y guardé el teléfono en el bolsillo de mi hoodie.
—¿Pasa algo? —preguntó Alex.
Negué con la cabeza.
—Bien —respondió, sin presionar.
Cuando terminó el descanso, caminé hacia los bancos donde había quedado de ver a Lando. No les dije nada a Alex ni a Kimi. Lo contaría después.
El frío del cemento me recorrió las piernas al sentarme. El clima estaba empezando a cambiar. Lo sentía.
Vi a Lando acercarse, y su sonrisa fue lo primero que noté.
—Hola. ¿Cómo estás?
—Bien. No quiero ser grosera, pero hablemos rápido. No quiero estar mucho tiempo afuera, me hace daño.
—Tienes razón. Si seguimos aquí terminarás muda —dijo, con una sonrisa apenas perceptible.
Me senté derecha, sintiendo la urgencia del momento.
—Solo quiero pedirte disculpas por lo que pasó en mi casa. En serio, no fue mi intención besarte. Todo pasó muy rápido... tú estabas matando a la abeja, y de pronto estábamos en el suelo. Espero que eso no afecte la amistad que teníamos... bueno, si es que teníamos una.
—Tranquilo. Todo está bien. Fue un accidente, y ya. A cualquiera puede pasarle.
—¿Entonces... amigos? —preguntó, tendiéndome la mano.
La tomé con suavidad, sin soltar su mirada.
—Amigos —respondí.
Y lo dije con una sonrisa. Aunque no podia imaginarme siendo amiga de Lando.
ESTÁS LEYENDO
𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓. ᴸᴬᴺᴰᴼ ᴺ
Novela JuvenilMichelle nunca imaginó que un simple chat en una app anónima haría que se encariñara de rockstar sin siquiera conocer su rostro. Mientras su corazón latía por el chico detrás de la pantalla, Lando Norris aparecía en su vida, un chico que al principi...
