Capítulo 52 - Todo volverá a ser como al inicio

70 5 0
                                        

Michelle

—Penúltima semana de clases —la voz de Logan me despertó. Al abrir los ojos, lo vi parado frente a mí, con una sonrisa que se desdibujó en cuanto me miró bien—. ¿Estuviste llorando?

Sí. Estuve llorando. Lloré después de que Lando saliera anoche de mi habitación. Lloré por todo lo que no dijimos, por lo que no entendí y por todo lo que entendí demasiado tarde. La melancolía y el extraño vacío que deja extrañar a alguien que sigue aquí pero ya no es tuyo... me ganaron.

—Fue una noche complicada —me senté lentamente.  —Lando vino ayer.

—¿Él estuvo aquí?

Asentí.

—¿Se reconciliaron? —su voz salió tan suave que parecía que no quería romperme más de lo que ya estaba.

—No. Solo vino a decirme que las cosas no habían sido como creí. Que quería contarme todo.

Logan frunció el ceño.

—Entonces estuvo mal, ¿no? Para que terminaras así —dijo señalando mi cara. Le aventé una almohada con una sonrisa cansada.

—Ni siquiera lo dejé hablar. Le pedí que se fuera.

—Pero aún lo quieres, ¿no? —dijo con una calma extraña, como si de verdad no esperara respuesta. Y no la tuvo. Porque antes de que pudiera decir nada, Oscar apareció por el marco de la puerta para avisarnos que el desayuno ya estaba listo.

No quería ir a la escuela. No quería enfrentarme a las miradas, ni a los susurros, ni a mis amigos preguntando por qué no les conté. No estaba lista para ese tipo de espectáculo.

Una hora después, estábamos saliendo de casa. Oscar manejaba mi auto, yo iba en el asiento del copiloto, con la mirada perdida y los pensamientos flotando en cualquier parte, menos en el camino. Al llegar, Kimi y Alex corrieron a abrazarme. Los chicos estaban en mi casillero, como cualquier otro día. Como si no supieran. Como si el mundo no se hubiera detenido un poco para mí.

No había rastros de Lando. No sabía si iría a clases o no.

—Ya que la fiesta de Mattia se recorrió para este fin de semana, vayamos planeando todo —dijo George mientras caminábamos. Con todo lo que había pasado, ni siquiera sabía que se había cancelado.

Antes de que sonara el timbre, George se detuvo frente a mí.

—No pasó como piensas. Deberías dejarlo contarte todo como fue. No pierdas la oportunidad de vivir el amor por una historia a medias.

Me quedé helada. Vi cómo se alejaba mientras mi mente intentaba procesar sus palabras. Logan agitó la mano frente a mis ojos.

—¿Todo bien?

—Necesito hablar con alguien —dije, y él no preguntó nada más. Solo me siguió.

Fuimos a la parte del campo donde solía refugiarme cuando algo me abrumaba. Me senté en el pasto y solté lo que llevaba atorado.

—Estoy volviéndome loca, Logan. No sé qué hacer. Sé que debería escuchar a Lando, darle la oportunidad de contarme su versión. Pero solo recordar lo que pasó, lo que sentí cuando ella me habló del beso... me duele. Me duele todo.

—No quiero tomar bandos, pero... una infidelidad no es fácil de perdonar, Mich. Y si ella no te lo hubiera dicho, ¿Lando lo habría hecho? Eso también cuenta.

Lo miré. Nunca lo había visto tan serio. Y eso me dolió más.

—Él dijo que no fue así. George también lo dijo. Me pidió que no dejara que una historia incompleta arruinara lo que teníamos.

—George es su amigo. Diría cualquier cosa por ayudarlo, incluso hablar contigo.

Eso no lo había pensado. Me quedé en silencio.

—Creo que debo dejar lo mío con Lando atrás. Fue hermoso mientras duró, pero... tal vez no estábamos destinados a terminar juntos.

Y por extraño que parezca, decirlo en voz alta no me rompió. Logan me abrazó sin decir nada más. Nos quedamos en silencio, viendo el cielo.

Al final del día, Kimi, Alex, Logan, Oscar y yo fuimos a la plaza por pizza. Era la primera vez desde la ruptura que no me sentía devastada. El primer día en que el mundo no pesaba tanto. Me levanté para ir por una limonada y Oscar se levantó también. Caminamos juntos.

—Quiero hablar contigo —dijo de pronto.

Lo miré. Su voz, su mirada, todo era tan genuino que dolía.

—Sé que lo de Lando es muy reciente. Pero ahora que estás soltera... necesito decirte lo que siento. Lo que siempre he sentido.

Me detuve. Lo miré con cuidado.

—El día que nos conocimos, te dije que sentía algo. Luego, cuando viví contigo, creí que podía ignorarlo. Que podíamos ser solo amigos. Pero la verdad es que nunca se fue. Y cuando supe que eras tú la chica de la app... entendí que lo que sentía por Rockstar no era nada comparado a lo que me estaba perdiendo contigo. Así que si me dejas... quiero intentarlo. Déjame sanar tu corazón.

Me temblaron los dedos. No era que no me importara Oscar. Es que todavía no sabía cómo sentir.

—Yo también sentí algo por ti. Pero no sé si pueda estar con alguien más ahora. Todo es... muy pronto.

—No quiero presionarte. Solo... déjame demostrarte que puedo ser el chico que mereces. Comencemos lento. Déjame ser tu cita el viernes, ¿sí?

Me hizo un pequeño puchero que me hizo sonreír, por primera vez en días. Asentí, dejando claro que no significaba nada serio todavía. Solo una cita. Él aceptó. Dijo que se iba a ganar la oportunidad de ser algo más.

Pedí mi limonada de fresa y mientras caminábamos de regreso a la mesa, una figura se detuvo delante de nosotros.

Lando.

Se veía mejor que la noche anterior. Más sereno. Pero igual de triste.

—¿Me regalas dos minutos? —su voz fue suave, casi un susurro. Volteé a ver a Oscar y él entendió. Siguió caminando.

—No quiero obligarte a nada. Solo... escucha la historia completa. Después decides si quieres seguir adelante o no.

—Es que... yo ya decidí seguir adelante —respondí con un nudo en la garganta. Vi cómo algo se apagaba en su mirada.

—Supongo que será con él —dijo mirando hacia donde se fue Oscar—. Solo quiero que seas feliz, aunque no sea conmigo. Cuídate.

No dijo nada más. Solo se fue.

Y aunque me dolía, no lloré. Me prometí no hacerlo más. Volví a la mesa, con mis amigos. Todos me miraban, pero solo Kimi se atrevió a hablar.

—¿Y qué quería?

Todos lo miraron, como si hubiera dicho lo que nadie se atrevía.

—Quedar en buenos términos —respondí con calma—. Creo que todo volverá a ser como al inicio de clases.

Tomé mi bebida y di un sorbo. Como si eso bastara para calmar la tormenta que seguía latiendo dentro de mí.

 𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓.  ᴸᴬᴺᴰᴼ  ᴺDonde viven las historias. Descúbrelo ahora