Cuando la puerta se abrió, el impacto me atravesó como un rayo helado.
Oscar estaba ahí, en mi sala, sentado junto a mi padre. Me quedé quieta en el umbral, el corazón latiendo más fuerte de lo que debería.
—¿Qué haces aquí? —pregunté con torpeza, sin disimular la confusión.
—Cariño —dijo mi madre con una ceja levantada—, eso sonó bastante grosero.
—No fue mi intención... solo que me sorprendió verlo —aclaré rápidamente, sintiéndome incómoda bajo las miradas de todos.
—¿Ya se conocen? —preguntó mi padre, girando la cabeza hacia Oscar.
—Sí, somos amigos desde hace un tiempo —respondió él con naturalidad, como si no acabara de descolocarme el universo.
Y entonces, como si esto no fuera ya lo suficientemente extraño, mi madre volvió a hablar:
—¡Oh, Lando, qué bueno que llegaste! El partido está por comenzar y Greg odia verlo solo —dijo, sonriendo al ver a mi novio en la entrada.
¿Qué? ¿No tenía cosas que hacer?
Lando dejó un beso en la mejilla de mi madre, me saludó con uno en los labios y luego se quedó junto a mí.
—Cariño, ¿puedes llevar a los chicos a su habitación? —pidió mamá. Asentí y les hice señas a Oscar y Logan para que me siguieran por el pasillo.
Los llevé hasta la habitación que, en teoría, sería un estudio de mi madre. Ahora todo tenía sentido: por qué había querido aplazar la construcción un año más... por qué nunca lo decoró como tal. Los chicos eligieron sus camas y comencé a explicarles cómo funcionaba todo, aunque claramente no prestaban demasiada atención.
—Quiero que sepas que no tenía idea de que tu familia sería quien nos recibiría. No quiero causarte problemas —dijo Oscar, cruzando la puerta y tomando mi mano con suavidad.
Tragué saliva. Esa cercanía todavía me inquietaba.
—No tengo problema en que estén aquí. Eres un gran amigo para mí. Solo que... me sorprendió mucho —respondí, sintiendo el peso de mi propio nerviosismo.
Oscar bajó la mirada y sus palabras salieron más suaves.
—Desde que me viste en la escuela, estás rara. Distante. Creo que vine a desordenarte la vida... Pensé que sería como antes, como cuando hablábamos. Pero creo que confundí las cosas.
—No fue eso. Es solo que desde... desde que intentaste besarme, me he sentido culpable. Sé que técnicamente no pasó nada, pero no se sintió bien —confesé con honestidad.
—Y tienes razón. Quiero disculparme. Fue un impulso. No debí hacerlo. Pero quiero que las cosas estén bien entre nosotros, como antes —dijo con una expresión genuinamente apenada.
Respiré hondo, sintiendo algo de alivio.
—Yo también quiero eso —admití.
—¿Volvemos a empezar? —preguntó, sonriendo con ternura mientras estiraba su mano hacia mí.
—Hola, soy Michelle. Encantada de conocerte —respondí, imitando su tono y estrechando su mano.
—El placer es mío —dijo, dejando un beso en el dorso de mi mano.
—Bienvenidos a mi casa. Si necesitan algo, estaré por allá —les indiqué mi habitación con una sonrisa.
—Muchas gracias, eres muy linda —intervino Logan, apareciendo tras Oscar.
—Hola, Logan. ¿Van a ir al club más tarde?
—¡Claro! Nunca me pierdo una fiesta —soltó con entusiasmo, apoyando sus brazos sobre mis hombros con esa energía suya tan despreocupada.
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𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓. ᴸᴬᴺᴰᴼ ᴺ
Teen FictionMichelle nunca imaginó que un simple chat en una app anónima haría que se encariñara de rockstar sin siquiera conocer su rostro. Mientras su corazón latía por el chico detrás de la pantalla, Lando Norris aparecía en su vida, un chico que al principi...
