Capítulo 49 - Personas del pasado

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Michelle
Por primera vez en semanas no fui despertada por la luz del sol dando directamente a mi cara. Mis cortinas estaban abajo. Giré mi cuerpo para acomodarme y ahí lo vi. Oscar estaba dormido, y sus mejillas tenían un leve sonrojo. Unos pequeños rayos de sol chocaban con su dorado cabello. En ese momento, recuerdos de la noche de chicos llegaron a mi cabeza. Esos dos tontos lograron alegrarme. Después de todo, qué bueno que estuvieran aquí. Una sonrisa inconsciente se dibujó en mi rostro.

—Veo que amanecimos felices —su voz me sacó de mis pensamientos. Una sonrisa apareció en su rostro.

—Eso fue gracias a ustedes —y era cierto. Ellos habían arreglado mi día. Lo que me recuerda que aún tengo que hablar con Lando sobre lo que había pasado.

—Para lo que gustes —Logan, a un lado, me hizo girarme rápidamente— ¿Qué se siente despertarte con dos chicos extremadamente lindos? —su voz juguetona nos hizo reír.

Ellos fueron a su habitación y yo comencé a recoger todo y acomodar mi cama, hasta que el sonido de unos pasos me hizo voltear.

—¿Por qué él estaba en tu habitación anoche? ¿Ni siquiera esperaste para que pudiera explicarte todo y dormiste con él? —la voz de Lando sonaba tan fría. ¿Él estaba reprochándome? ¿Después de desaparecer para aparecer con una chica?

—Él y Logan estuvieron aquí anoche después de que me hiciste sentir como una tonta. Traté de hablar contigo todo el día, ¿y luego apareces tomado del brazo con una chica que dice ser tu primer amor? —estaba tan molesta.

—Ella es así. Es solo una amiga —dijo más tranquilo.

—Al igual que ellos dos.

—¡Pero no dormí con ella!

—Pero a ti no te hice sentir como algo que podías reemplazar —eso salió de mi boca tan pronto que ni lo pensé. Todo el enojo de su cara pasó a ser tristeza.

—No quería que te sintieras así. Déjame contarte todo —más que una explicación, salió como una súplica.

—Hablemos más tarde. Tengo que prepararme para la escuela.

—Solo déjame explicarte.

—Dijo que lo hablarían más tarde —la voz de Oscar nos hizo voltear en su dirección.

—Qué irónico que estés aquí —la voz de Lando salió en sarcasmo—. Siempre estando en los momentos adecuados, ¿no?

—Salgan los dos de aquí. Lando, te veo en la escuela. Hablaremos de esto.

Ellos dejaron mi habitación y yo procedí a hacer mis cosas. Al bajar por mi desayuno y llegar a la cocina, mi madre habló.

—¿Cariño, Lando ya se fue?

—Sí. Solo vino un momento.

—¿Puedes llevarle estas cajas a su madre? Las dejaron aquí por error.

No quería ir a su casa aún, pero no podía dejar que mi madre las llevara, así que accedí. Tomé las dos cajas y salí de mi casa para cruzar la calle. Al llegar a su puerta, toqué. Su madre, con una enorme sonrisa, apareció.

—¡Mich, cariño! Siempre es un placer verte —su voz llena de alegría me hizo sonreír— ¿Puedes dejarlas sobre la mesa?

Sonriente, asentí y pasé. Lando estaba llegando a la sala. Ambos nos miramos fijamente. Él soltó un suspiro y habló.

—Lo siento. Me comporté como un idiota en tu casa —su voz salió con arrepentimiento. Él nunca había sido así, al menos no conmigo. Asentí.

—Nunca te habías portado así —respondí casi en un susurro.

—Me asusta mucho la idea de poder perderte —su voz estaba a punto de romperse. Caminé hacia él y lo abracé. Hundió su cara en mi cuello y luego tomó mi rostro en sus manos para besarme. Fue un beso suave y lindo.

Alguien aclarando su garganta nos hizo separarnos. La misma chica con quien llegó al café se encontraba frente a nosotros, aún en pijama.

—¿Qué está pasando aquí? —ella habló mientras nos señalaba simultáneamente con su dedo.

—Nai, ella es Michelle. Mi novia y mi más grande amor —una calidez se instaló en mi pecho. Él dijo eso con mucha alegría y honestidad que me derretía el corazón.

—Enamoraste al chico malo. Te admiro —su voz estaba llena de veneno. Ella estaba celosa.

—Te veo en la escuela —dije, girándome hacia él para irme.

—¿No nos iremos juntos? —un puchero apareció en su rostro y yo sonreí ante eso.

—Puedes irte conmigo. Mis padres me dieron el auto, al fin.

—¿Entramos?

—Pues solo seríamos Alex, los chicos y yo —respondí.

—Nailea irá también. Es nueva en el colegio.

—Entonces te veo allá —dije para girarme. Pero antes de poder hacerlo, dejó un suave beso en mis labios. Las palabras que salieron después me detuvieron el corazón.

"Te amo".

Era la segunda vez que lo decía y mi corazón estaba encantado. Un "yo más" fue mi respuesta antes de irme.

Al volver a casa, mi madre tenía el desayuno listo y los chicos ya estaban en la mesa. Me senté con ellos para poder irnos a clases. Estábamos por subir al auto cuando Lando y Nailea salieron de su casa. La mandíbula de Oscar se apretó. Caminó con rapidez hacia la puerta del copiloto, haciendo que Lando volteara. No quería más conflictos, así que evité voltear en su dirección.

Arranqué el auto y conduje en dirección a la casa de Alex. El silencio era enorme, pero no de una manera incómoda. Y agradecí eso.

Luego de ir por mi mejor amiga y llegar a la escuela, fuimos con los chicos, quienes, como cada mañana, se reunían en mi casillero. Al llegar, Charles tomó mi mano y me apartó del grupo. Todos, al igual que yo, nos sorprendimos por su acción.

—Ella es su exnovia —eso me tomó por sorpresa.

—¿De qué hablas?

—Nailea es la exnovia de Lando. Él no fue al club ni vino a clases ayer porque fue con su madre a buscarla a Atlanta.

Algo dentro de mí se hizo pequeño. Él me había dicho que su madre había salido de la ciudad y que iría a buscarla al aeropuerto. ¿Fue a buscarla a ella? ¿Por qué?

Me quedé ahí, sin poder decir nada. Regresamos con el grupo y las miradas de todos —a excepción de los chicos con los que llegué— eran de pena. Espera un momento... ¿todos lo sabían?

El sonido de las puertas nos hizo voltear. Lando y quien ahora sé que es su exnovia venían entrando en dirección a nosotros. Por instinto, antes de que pudiera llegar a mí, me moví entre Logan y Oscar, aún sin saber por qué. Saludó a todos y la campana sonó. Antes de que Lando pudiera decir algo, Oscar habló.

—¿Vamos a clase? Nos toca juntos.

Sin siquiera aceptar, caminé, dejando a Lando y Nailea ahí parados.

 𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓.  ᴸᴬᴺᴰᴼ  ᴺHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora