Michelle
Domingo por la noche. Último día de las vacaciones de verano.
Estaba en casa de Alexandra, mi mejor amiga, tirada en su sofá como si no hubiera mañana, mientras afuera, el cielo de Miami ardía en tonos naranjas y rosados que se colaban por las ventanas. Supongo que éramos las únicas dos chicas que no salieron de la ciudad este verano... y aunque podría sonar deprimente, no me quejo. Lo pasamos bien. Alex y yo hicimos de todo juntas, desde maratones de películas hasta caminatas eternas por la playa, hablando de la vida y de tonterías que solo nosotras entendíamos.
—¿Nerviosa por mañana? —preguntó de pronto, con su sonrisa lista y esa mirada chispeante que siempre tiene cuando se emociona por algo.
Salí de mi nube mental. Narrar mi vida en mi cabeza era algo que hacía más seguido de lo que debería, pero a veces ayuda... especialmente cuando estás al borde de un nuevo año escolar.
—Pues... el trío vuelve a estar completo, así que sí, un poco —respondí. Rebeca, Alex y yo. El típico trío inseparable. Este verano fue distinto porque Reb se fue de viaje con su familia a las Bahamas y, aunque estuvimos en contacto, se sintió raro no tenerla con nosotras.
—También veremos a los chicos —añadió Alex, subiendo las cejas con picardía— Escuché que hay un chico nuevo en la ciudad...
—Ver a Charles y a los demás no es algo que me emocione tanto —murmuré mientras revisaba mi teléfono.
Ella soltó una risita antes de cambiar de tema.
—¿Y qué tal va todo con tu amigo de internet?
Levanté la mirada. Sabía que la pregunta llegaría.
—Hoy no he sabido nada de él, pero bien...
—La verdadera pregunta es: ¿cuándo van a verse en persona? No pueden seguir hablando así para siempre sin saber quiénes son. ¡Parecen una película!
—Aquí vamos otra vez —resoplé, girando los ojos.
"Rockstar". Lo conocí por una app como Hoop, pero más anónima. Comenzamos a hablar hace unas cuantas semanas, y aunque Alex insiste en que es una locura entablar una conexión real con alguien que no conoces en persona, para mí ha sido... divertido. Raro. Diferente. No sé, hay algo en él que me atrapa. Es como hablar con alguien que te entiende sin verte.
—Quizá no te responde porque está pasando el día con su novia —dijo Alex con tono burlón.
—No creo... ya me lo habría dicho —contesté, bajando la vista para ocultar que, tal vez, esa idea sí me molestaba. Aunque no sabía si me gustaba en serio, me importaba. Era mi daily chat. Sabía muchas cosas sobre mí. Y yo sobre él.
Justo en ese momento, escuchamos la puerta abrirse y ambas giramos la cabeza. Era Heidi, la madre de Alex, con su eterna sonrisa amable.
—Parece que tienen una conversación muy interesante por aquí —dijo con dulzura— Pero tendrán que seguirla mañana. Michelle, tus padres ya llegaron.
—Nos vemos mañana en clases —me dijo Alex abrazándome rápidamente.
Ya en el auto, mi mamá se giró para mirarme desde el asiento delantero. Elena y Greg. Mis papás. Jovenes atrapados en cuerpos de adultos funcionales. Ella psicóloga, él empresario. Cada domingo tenían su "día de cita". Y aunque a veces daban cringe, eran adorables. Lo que yo soñaba tener algún día: un matrimonio sólido que no se olvidaba de lo divertido.
—¿Qué tal tu tarde, cariño? —preguntó mi madre
—Muy divertida. Alex y yo vimos películas y platicamos.
—¿Nerviosa por el regreso a clases? —añadió mi papá, mirándome por el retrovisor mientras arrancaba.
—Para nada. Pero estoy feliz de ver a Rebeca y a Kimi. Fueron dos meses sin verles las caras.
—No entiendo cómo puedes estar emocionada —dijo él con una risa— Estás con ellos todo el tiempo. Casi viven juntos.
El resto del camino lo hicimos en silencio. Cómodo. Como esos silencios que no necesitan nada más.
Cuando llegamos, subí directo a mi habitación, me puse la pijama y me tiré en la cama con el celular en mano. Entré a la app. Ni un solo mensaje nuevo. Ni uno de "Rockstar".
Y no pude evitar pensar en lo que Alex dijo...
¿Tendrá novia?
¿Me gusta?
No lo sé.
Estos días ha sido tan lindo conmigo, tan constante, tan... él. Aunque nunca lo he visto.
Quizá solo le tengo cariño. O tal vez... sí me gusta.
¿Y si sí?
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𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓. ᴸᴬᴺᴰᴼ ᴺ
Teen FictionMichelle nunca imaginó que un simple chat en una app anónima haría que se encariñara de rockstar sin siquiera conocer su rostro. Mientras su corazón latía por el chico detrás de la pantalla, Lando Norris aparecía en su vida, un chico que al principi...
