Mientras tarareaba una canción, mi celular vibró, avisándome que había llegado un mensaje.
ROCKSTAR
Hola linda
Hola, pensé que estabas muerto.
No, lo siento por no hablar contigo todos estos días.
¿Desde cuándo no hablamos?
No sé, creo que fue desde la última fiesta.
Wow, mucho tiempo...
A la mañana siguiente, me estaba vistiendo. Me puse unos jeans sueltos otra vez, ya que mis rodillas seguían raspadas y no quería exhibirlas. Bajé a la cocina, donde mi madre y mi padre estaban conversando.
—Buenos días.
—Buenos días —respondió mi madre, levantándose de la silla para servirme un jugo de naranja y darme un sándwich.
Una hora después, estábamos llegando al centro de la ciudad. Mi papá parecía apurado; al parecer, la cita a la que íbamos era a las 10 en punto.
Nos bajamos del auto y caminamos hasta un edificio. Al entrar, la secretaria nos condujo a una oficina donde se encontraba una mujer que aparentaba unos treinta y tantos, pero se veía muy bien.
—Buenos días, señores Lerea. Y tú debes ser Michelle —dijo mientras nos sentábamos—. Bueno, como hablamos ayer, ya está todo listo. Solo falta que firmen los papeles y listo.
—¿Qué papeles? —pregunté, confundida.
—Cariño, lo que pasa es que... nos mudaremos —respondió mi madre con calma.
—¿Qué? ¿Por qué?
—La nueva casa está más cerca de la escuela y de nuestros trabajos. Nuestra casa actual queda un poco alejada del centro, y digamos que no estábamos muy cómodos con eso.
Mi corazón volvió a latir normalmente. Por un momento creí que nos mudaríamos de país o algo así.
—¿Cuándo nos mudaremos?
—Cuando firmemos los papeles que faltan —respondió mi mamá, señalando una carpeta roja sobre la mesa.
—Bueno... ¿y qué esperan?
—¿Estás de acuerdo?
—Sí. Es solo que me tomó por sorpresa, pero estoy bien. Entiendo que es por algo bueno —dije. Ambos asintieron, firmaron los papeles, y luego Mónica les entregó un juego de llaves.
—Empezaremos a empacar hoy mismo. Cuando esté todo listo, te llamaremos —le comentó mi madre a Mónica, quien asintió.
Nos despedimos y subimos de nuevo al auto. Al llegar a la escuela, Alex corrió hacia mí y me dio un gran abrazo.
—¡Oh, Dios! Estaba tan preocupada por ti. Los chicos me contaron lo que sucedió —dijo sin soltarme—. Perdona por no haberte obligado a irnos juntas.
—Tranquila, no es para tanto. Estoy bien.
—¿Y por qué llegas hasta ahora?
—Nos mudaremos —dije tranquilamente. Mi mente apenas procesaba lo que acababa de decir, mientras me preparaba para la reacción.
—¡¿QUÉ?! —gritó, haciendo que todas las miradas se concentraran en ella. Le tapé la boca con la mano y la jalé del brazo hacia el baño.
—¡Alex! —dije, dejando caer mis manos a los costados.
—¡Lo siento! Es solo que me sorprendiste con tu noticia. ¡No puedo creer que te vayas a ir y me vayas a dejar sola! —exclamó, comenzando a sollozar.
—¿Qué? ¡Espera, no llores!
—Es injusto...
—Alex, no me voy de la ciudad. Estás malinterpretando todo por no dejarme terminar.
—Pero... no entiendo. Dijiste que te vas a mudar.
—Sí, pero mudarme no significa que me vaya de la ciudad.
—Entonces... ¿no te vas? —preguntó confundida, limpiándose la nariz.
—No. Me mudaré de casa, mas no de ciudad —le expliqué, y ella suspiró aliviada.
—¡Dios mío! ¡Me diste un susto de muerte! —dijo dándome un golpe en el hombro.
—¡Auch! ¡Eso dolió! —exclamé, frotándome la zona varias veces.
—Te lo mereces —dijo sonriendo—. Estoy tan feliz de que no te vayas del país.
Puse los ojos en blanco por su dramatismo. Ella se retocó el maquillaje y salimos del baño rumbo a la cafetería.
Cuando llegamos a la mesa donde siempre nos sentábamos, estaban todos los chicos, incluida Maggie.
—¿Ahora se la pasará con nosotros? —le pregunté a Alex, quien asintió con la cabeza.
—Al parecer, como ahora es novia de Lando y todo eso...
Alex se sentó al lado de Charles y le dio un beso en la mejilla. Él me sonrió y lo saludé con la mano. Franco no estaba aún, lo cual me pareció extraño. Me senté en un puesto vacío, saqué mi celular y empecé a revisar redes.
De reojo, vi a Lando con Maggie; él le sonreía mientras ella le hablaba de su perro. Desvié la mirada justo a tiempo para ver a Franco acercándose a la mesa. Al verme, una gran sonrisa iluminó su rostro.
—Hola, preciosa —dijo, dejando un beso en mi mejilla. Luego se sentó a mi lado y tomó mi mano, haciendo que la sonrisa de Lando desapareciera.
—¿Qué tal todo?
—Mal —respondió con cara de frustración, y me extendió una hoja de examen.
—¿Qué es esto? —pregunté al tomarla. Mis ojos se abrieron como platos al ver su nota en Biología.
—¡No puede ser!
—Sí... pero por suerte me dieron tiempo para volverlo a hacer.
—Yo podría ayudarte con eso.
—¡Me encantas! —gritó, y luego dejó un beso en mi frente, dejando a todos en la mesa sorprendidos.
—Parece una auténtica pareja —exclamó Lando con sarcasmo.
—¿Qué te puedo decir? Soy un súper simp por mi chica —respondió Franco con orgullo, haciendo que Lando apretara la mandíbula tan fuerte que parecía que se le iba a romper.
Sin decir más, Lando se levantó de la mesa de mala gana, y Maggie lo siguió. George comenzó a contar algunas anécdotas para romper el hielo, logrando hacernos reír a todos.
El timbre sonó, y nos dirigimos a nuestro salón, donde el profesor de Historia nos recibió con una enorme sonrisa.
ESTÁS LEYENDO
𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓. ᴸᴬᴺᴰᴼ ᴺ
TeenfikceMichelle nunca imaginó que un simple chat en una app anónima haría que se encariñara de rockstar sin siquiera conocer su rostro. Mientras su corazón latía por el chico detrás de la pantalla, Lando Norris aparecía en su vida, un chico que al principi...
